Zulianos comen iguana para sobrevivir a la crisis

Los zulianos pareciera que no vivieran en pleno siglo 21, sino en la Edad de Piedra: no tienen transporte público, los servicios están colapsados, además comen iguana para sobrevivir a la crisis.

Iguanas en Zulia

Comen iguana para sobrevivir a la crisis

La caza y la ingesta de iguana en Maracaibo cada vez es más común en las barriadas de la ciudad por la imposibilidad de comprar alimentos.

Ahora es noticia: Habitantes de Maracaibo siguen padeciendo por la falta de agua potable

Ramón Revilla vive en el Barrio Ancón bajo al oeste de Maracaibo y también le ha tocado comer iguana en varias oportunidades y afirman que es más sabrosa que el pollo.

“Nosotros comemos lo que sea porque no podemos pasar hambre, no nos podemos tirar a morir”, afirmó Revilla.

La crisis venezolana va de mal en peor y los ciudadanos son los que siguen padeciendo por la corrupción.

Su dieta ha cambiado y muy pocos son los que comen carne de res o pollo por los altos costos, ahora comen iguana y otro animal que encuentren en los caños, comen iguana para poder sobrevivir a la crisis.

¿La iguana más sabrosa que el pollo?

Se van a los caños, cañadas y las cazan, las abren, les sacan las viseras, le quitan parte de la cola y la cabeza, le retiran la piel, lo guisan y listo.

Según los habitantes de varias zonas de Maracaibo, la iguana es más sabrosa que el pollo.

Pero es que nadie está salvó de comer iguana, la ingiere el que quiere y el que no.

Comentan que por los altos costos de la carne de res y el pollo, muchos negocios de comida rápida cocinan la iguana,  la hacen pasar por pollo y el consumidor ni cuenta se da.

Zulianos en la Edad de Piedra

Pero es que el zuliano no solo viene en la Era de Piedra por lo que come, sino por como viven, sorprendentemente no tienen ni como cocinar por la falta de gas doméstico en el país petrolero de América.

Lo cierto es que en la región la leña es la herramienta esencial para miles de personas que cocinan con ella y así no pasar hambre.

Hacen lo que sea para llenar sus estómagos, aunque están conscientes de las enfermedades que causa inhalar el humo que desprende la madera encendida.

La situación para muchos es deprimente

En las zonas rurales tienen que lidiar con la lluvia que los deja sin electricidad y de paso les moja la madera.

Para completar no tienen bombonas para almacenar gas doméstico porque las recargas superan los 20 dólares y muchos no tienen. El control de estos llenaderos está en manos de Omar Prieto, gobernador de la entidad.

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