Trocheros en Brasil: el negocio de los jóvenes venezolanos para poder sobrevivir

«Dure siete días caminando para llegar a Brasil, no encuentro trabajo y lo único que me queda es ser trochero», dijo Samuel Fernández, joven de 24 años de edad, quien se dedica a esta actividad desde hace dos años.

Samuel Fernández, converso en exclusiva con Todos Ahora acerca del trabajo que realiza como trochero en la frontera entre Brasil y Venezuela, y aseguró que este lugar no es un jardín de rosas, pero que siguiendo las normas que establecen los colectivos venezolanos, se puede laborar con normalidad.

Samuel Fernández, joven trochero de 24 años de edad
Foto TAH: Samuel Fernández trabaja como trochero en Brasil para poder sobrevivir

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Samuel Fernández trabaja para poder sobrevivir

“Llevo dos años llevando y trayendo gente. Antes en Venezuela podía estudiar y trabajar al mismo tiempo. Eso en Venezuela es duro, no hay trabajo, no hay comida, no hay gasolina. Ese país está acabado política y moralmente. Ya no es lo de antes”, contó Samuel.

Por otro lado, la situación económica, social y emocional que vivía el joven en Venezuela era muy difícil y no le quedó de otra que buscar nuevos horizontes para sostener a su familia. Sin embargo, al llegar a Brasil no encontró un empleo digno porque no cuenta con documentos brasileros.

Por su parte, Samuel lleva y trae personas, bultos, maletas; lleva más que todo víveres, comida, personas que vienen en busca de una nueva vida, relató el trochero, quien agregó que el cobro por lo general son 20 reales brasileños, esto equivale a 5 dólares americanos. Sin embargo, cuando el día es bueno puede ganar hasta 40 reales. Mucho más que un sueldo en Venezuela.

El lugar donde aguardan los trocheros para esperar a las personas que quieren cruzar la frontera es muy organizado: hay más o menos 50 jóvenes esperados su turno, otros conversan con el jefe esperando ser trasladados a otras trochas y poder generar más ingresos durante el día.

Trochero en Brasil
“Llevo cuatro años llevando y trayendo gente. Antes en Venezuela podía estudiar y trabajar. Eso en Venezuela es duro, no hay trabajo, no hay comida, no hay gasolina. Ese país está acabado política y moralmente. Ya no es lo de antes”, contó Samuel. Foto: Jessica León. Todos Ahora

La trocha es un trabajo peligroso

Por otro lado, pese al peligroso trabajo de ser trochero en Brasil el dinero que gana por su servicio le alcanza para comprar alimentos. Pues a su juicio, se alimenta mejor que cuando vivía en el estado Anzoátegui, lugar donde nació y creció junto a sus 10 hermanos. 

En la frontera de Brasil hay un paso humanitario para que los venezolanos pasen sin problemas, la pesadilla empieza en la frontera de Venezuela donde los uniformados la mantienen cerrada, esto debido a la pandemia por la COVID-19. 

«Si los federales nos llegan a agarrar no nos salvamos, nos reportan y nos dejan tirados en medio de la nada. Pues temo que me agarren desprevenido en algún momento», indicó. 

Trocha en Brasil
El joven lleva y trae personas, bultos, maletas; lleva más que todo víveres, comida, personas que vienen en busca de una nueva vida, relató el trochero, quien agregó que el cobro por lo general son 20.000 reales brasileños, esto equivale a 5 dólares americanos. Foto: Todos Ahora

Pero, ¿quiénes son los trocheros?

El vocabulario vociferado desde el poder ha impuesto el término, entendido inicialmente como aquellas personas que se lucran a través de su guía, y ofreciendo protección hacia los migrantes, para ingresarlos en los caminos ilegales de las fronteras (trochas) para generalizar a todos los migrantes que deben recurrir a tramos ilegales para poder volver a casa.

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