Tachirense en Chile conquista paladares con pasteles de yuca

A pesar de las adversidades y con la plena convicción de salir adelante, una tachirense en Chile conquista paladares con los pasteles de yuca, una comida algo innovadora en ese país. 

Tachirense en Chile

Tachirense llena de sabor a Chile

María Fernanda Medina, una tachirense de 32 años que tomó la decisión como muchos venezolanos de salir del país para un futuro mejor, llegó a la capital chilena el 30 de diciembre del 2018. Desde entonces no ha parado de luchar por salir adelante junto a sus dos hijos, llegó tras cerrar las puertas de un restaurante que mantuvo abierto por varios años en San Cristóbal, capital del estado Táchira.

Cómo surgió la idea de los pasteles de yuca

Cuando llegó a Chile y salió a buscar trabajo, vio muchas ventas de venezolanos con tequeños, arepas, empanadas y cachapas, y por ende vio la necesidad de elaborar algo diferente y que aún no haya salido al mercado.

Cómo fueron los primeros días de esta tachirense en Chile con los pasteles

Manifestó en entrevista con Todos Ahora que en principio tuvo pena y miedo, ya que en Chile está prohibido la venta ambulante, pero señaló que tomó la decisión de arriesgarse para empezar y mejorar su situación, pues había llegado como turista y no contaba con el permiso de trabajo. «Vendiendo en la calle duré casi cuatro meses, abrí mi página de Instagram y empecé a tener mi clientela poca a poco”.

Medina expresó que afortunadamente la pandemia no la afectó, al contrario, mejoró sus ingresos. «Yo no dejé de trabajar con los pasteles, igual vendía y vendí mucho más en la pandemia, este país es muy consumista y la gente por estar encerrada le provoca por ansiedad comer y comer, así que me fue bien».

Recordó que todo inicio es fuerte, pues desde su llegada solo contó con 80 dólares, que fueron invertidos en mercado para su consumo. «Como llegué como turista no contaba con el permiso y nadie me quería contratar, conseguí trabajo en una fundación de 9:00 a.m. a 9:00 p.m., donde vendía productos para el hogar puerta a puerta y así me hacía el diario, solo trabajé 20 días con ellos y con lo que ahorré impulsé mi emprendimiento”, dijo.

 

Motivación: un punto importante

Destacó que a pesar de vivir varias situaciones complicadas, aún se ha mantenido motivada, pues da gracias a las personas que siempre le brindaron buena vibra para seguir adelante, “cuando un cliente me dice: coño que pasteles tan buenos, ellos me motivan a mejorar cada día”. Sin embargo, señaló que a pesar de no ganarse mucho, es rentable, “ha gustado mucho y entre más se vende se gana”.

Metas a futuro

La tachirense expresó que ya cumplió una de sus primeras metas, que era encontrar un local para el emprendimiento, pero desea abrir más sucursales, “deseo abrir no solamente aquí en Santiago, sino también en otros países, esa es mi gran meta, además de volver a Venezuela y reabrir mi negocio allá con todo” dijo.  

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