Venezolano en Argentina: «Acá no siento miedo de que me pase algo por ser gay»

Simón Fajardo es un joven venezolano que emigró en el año 2019 y eligió como destino Argentina. Al pisar el país sureño, se enamoró a primera vista. La nación que sería su segundo hogar le dio la plena libertad de ser quien quiera ser.

Simón Fajardo. Venezolano en Argentina

“Llegué a Argentina en septiembre de ese año y te puedo garantizar que desde que llegué me enamoré de este país. No me vine solo por la situación crítica de Venezuela, sino porque siempre me gustó por ser un país muy rico a nivel cultural, con muchas libertades; acá me puedo casar, puedo adoptar hijos… Tengo unos derechos que en Venezuela no tenía”.

Simón Fajardo le vio la cara a la homofobia en su hogar

Conocido como No Soy Tom en las redes sociales, el venezolano comenzó a crear contenido para YouTube en el año 2011, sin embargo, dejó esta pasión por un tiempo al recibir comentarios llenos de discriminación.

Nació en Valle de la Pascua, estado Guárico y entre los recuerdos que guarda de su tierra natal, tiene un sabor amargo, por ser una región del país donde abunda el machismo y la homofobia. “En Venezuela sufrí homofobia desde mi propia familia. Mi padre me corrió de la casa por ser gay, porque prefería un hijo delincuente que un hijo homosexual. Para él, eso era una deshonra”, contó.

Agradece que el resto de su familia lo haya asumido con naturalidad, y aunque en su momento tuvieron ciertos prejuicios, se dieron cuenta que no hay nada de malo en que te guste alguien de tu mismo sexo o que te guste algo diferente.

El temor de ser gay en un país que no entiende de diversidad

Antes de emigrar, Simón se dedicaba al diseño gráfico, y generaba contenido para redes, pero confiesa que en ese momento era muy difícil en Venezuela decir abiertamente que eras gay o eras homosexual. “Digamos que daba entender que era gay, más no lo decía públicamente porque recibía comentarios muy homofóbicos en los videos, y esa fue una de las razones por la que dejé de subir tanto contenido”, agregó.

Aunque resalta lo bueno de Venezuela, lamenta que se haya sentido en reiteradas ocasiones estancado y frustrado de no poder mostrarse con libertad. “Cosas tan básicas como teñirte el cabello de otro color, pintarte las uñas o caminar tomado de la mano con alguien de tu mismo sexo no estaba bien visto. Tengo casos de amigos que los llegaron a golpear por esto, y eso no está bien”.

Para él, sentirse un “bicho raro”, es la definición más precisa que puede darle a cómo era su situación en su tierra natal. “Aquí la gente está en su mundo y no te andan mirando mal. No digo que no haya ningún homofóbico, pero no es tan común, no siento ese miedo que me vaya a pasar algo acá por ser gay, cosa que sí vivía a diario en Venezuela”.

Simón
El venezolano se ha dedicado a hacer contenido para redes sociales. Foto: Cortesía

Un antes y un después en su vida

Encontró la libertad de no tener que aclarar quién es a cada persona con la que se relaciona, pero mucho más gratificante es haber encontrado la libertad de sentirse pleno consigo mismo. “Hay un antes y un después en mi vida, acá puedo realmente ser yo”.

Otra de las grandes diferencias significativas para el venezolano ha sido la receptividad que ha tenido su contenido para redes sociales. “Me estoy dedicando a hacer contenido netamente para público de la comunidad y no pasa nada. No he sido juzgado por lo que publico y el mensaje es bien recibido”.

Son muchos los jóvenes que siguen los cortos vídeos que realiza para la plataforma TikTok, y entre otras cosas le piden consejos para poder “salir del closet” y contarles a sus familiares quienes realmente quieren ser. Su consejo es tajante: “Siempre les digo que lo hagan cuando ellos se sientan bien y preparados. No deben sentir la obligación de ir por el mundo gritando: Hey, soy gay, porque no le deben eso a nadie. Los heterosexuales no tienen que decirle al mundo quienes son”.

@nosoytom_Por esto amo Argentina 🇦🇷🏳️‍🌈♬ sonido original – tom

Derechos que no encontró en Venezuela

Son muchas las razones por las cuales se siente agradecido con el país del tango. Desde la normalidad de lucir cómo quiera, sentir el respeto a la identidad, no ser mirado con ojos prejuiciosos, hasta celebrar que se promuevan leyes a favor de la comunidad. “Qué triste que en Venezuela no se tenga esas posibilidades”, sentenció.

Simón sueña con casarse y tener hijos, y aunque no está en sus planes a corto plazo, le llena de emoción saber que en el momento que se sienta preparado puede hacerlo sin limitaciones.

“Amo este país porque he recibido mucho amor, no solo por ser gay, también por ser venezolano. Son personas muy dispuestas a ayudar, muy amables. Nos falta avanzar muchísimo en Venezuela sobre este tema, comenzando por el respeto que merecemos, el no ser juzgados por quienes somos y disfrutar de los mismos derechos que todos”.

En dos años en Argentina solo ha vivido una escena de homofobia

Desde que llegó a territorio porteño ha pasado por diferentes empleos. Comenzó en un restaurante chino. Posteriormente se aventuró como repartidor de Rappi en bicicleta, pasó a trabajar en una estética y actualmente en una empresa de herrajes que está rodeada de ferreterías, locales automotrices y todo lo que tiene que ver con ese sector.

En este último aunque se trata de un rubro y un ambiente muy dominado por los hombres, agradece que su paso por allí ha sido bastante tranquilo y no ha influido el ser gay en su ambiente laboral.

“Lo único que me ha pasado en todo este tiempo es que una mañana llegué a mi jornada alegre, bailando porque me encanta mi trabajo y se me acercó un cliente y me agredió de forma verbal, me dijo: Ahh vos eras el que estaba bailando temprano, parecías medio… y no terminó de hablar porque mis compañeros también se quedaron como esperando que iba a decir. Todos sabemos lo que iba a decir. Pero notó la incomodidad en el ambiente y solo se excusó diciendo que era broma”.

Aunque para el resto solo fue “un comentario”, para él fue mucho más que eso. Recuerda ese día haber llegado a su casa llorando porque era la primera vez que le pasaba después de haber emigrado. “Tengo un jefe maravilloso que después de eso se me acercó y me dijo que no le prestara atención a ese tipo de personas, que si quiero bailar lo haga. Que me sintiera libre de hacer lo que me haga sentir bien y eso me encantó, habla muy bien de los argentinos”.

Hoy celebra el ejemplo de libertad que le han dado en su empleo actual  al ser un ambiente dominado por hombres, pero donde no se siente limitado de ser quien es, “y eso para mí es muy importante, desearía que todas las personas gays, homosexuales tuvieran esa oportunidad de sentirse a gusto en su trabajo”.

Simón Fajardo, venezolano en Argentina. Foto: Cortesía
Simón Fajardo con su jefe. Foto: Cortesía

 

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