Robert, un rostro de los caminantes venezolanos: recorrió más de 7 mil kilómetros a pie hasta llegar a Argentina

Robert caminó más de 7 mil kilómetros en busca de un mejor futuro para él y su familia. Después de Venezuela, pasó por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, viviendo en primera fila las vicisitudes propias de la carretera, de dormir en la calle en ocasiones y a la deriva. Es tan solo uno de los tantos caminantes venezolanos que hoy están regados por el mundo.

venezolanos en Argentina
Venezolanos en Argentina. Foto: Cortesía

Duró exactamente un mes y dos días en su recorrido. Olvidándose por instantes del frío, el calor o el hambre, y poniendo la mirada en el objetivo final, que es brindarles una mejor calidad de vida a sus hijas. 

“Es un viaje incómodo, pero se puede hacer un poco más llevadero si se rinden lo más que se puedan las cosas, sobre todo los alimentos y el agua… Hay que pensar siempre que todo lo que estamos haciendo va a tener recompensa, pero principalmente aferrarse a Dios”.

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Una ayuda que no estaba en sus planes

La llamada de un paisano lo cambiaría todo. Fabio Jiménez, venezolano en Argentina, conoció su caso por medio de una amiga en común. Decidió tenderle la mano y acortar su recorrido, para que finalmente se estableciera en Buenos Aires. 

“Fue un sentir en ese momento, soy un hombre de fe y creo en las oportunidades, así como yo la tuve mucho tiempo… No todos son malos, hay muchos que merecen una oportunidad para salir adelante, para cumplir sus sueños, y ayudar a su familia como Robert”, expresó Fabio en conversación con Noticias Todos Ahora. 

Fabio, desde el pasado mes de diciembre, se ha dedicado abiertamente a ayudar a sus paisanos en el país sureño y no dudó en apoyar en esta ocasión a Robert, pero no lo hizo solo.

El joven acudió a sus redes sociales, logrando que sus seguidores también se sumaran a esta labor y recaudaran el dinero suficiente para comprarle un pasaje y evitar así que siguiera caminando desde Bolivia hasta suelo argentino.

En medio de la ruta con otros caminantes venezolanos 

Cuando sentía que perdía las fuerzas, apareció la ayuda que estaba necesitando. En un mundo donde lamentablemente la desconfianza va por delante, para el mismo Robert era sorprendente que alguien sin conocerlo había creído en él, y le abrió las puertas prácticamente de su casa.

“Yo no lo pensé dos veces porque ya estaba muy agotado. La decisión de mandar a mi familia a Venezuela no fue para nada fácil, porque uno sabe cómo está la situación allá. Pero era necesario para avanzar y no ponerlas en riesgo”, contó.

Robert se siente afortunado, porque a pesar de haber pasado por circunstancias muy difíciles, cree que en comparación a las historias de otros connacionales, su paso por las carreteras de estos países no fue tan amargo, porque contó con gente buena que no le dio la espalda.

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Caminantes venezolanos. Foto: Cortesía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo más duro para Robert, un caminante venezolano en la ruta

A mitad de camino Robert decidió que su esposa y dos niñas regresaran a Venezuela para él continuar con la travesía, porque los últimos momentos juntos habían sido complicados. Y este precisamente fue uno de los momentos más duros que vivió, despedirse en medio del frío y con un abrazo que aún lleva consigo.

Además de su esposa y dos hijas de 6 y 10 años, venía con otro grupo de personas caminando, que buscaban como él, una oportunidad para comenzar desde cero.  Pero cuando le tocó separarse tanto de su familia como de los compañeros con los que compartió gran parte del camino, vino un episodio que quedó marcado para él.

“Estaba por La Paz, Bolivia, y me pegó muy duro el frío, ahí sí pensé que me volvía loco. Me sentía muy mal, me agarró el mal de altura y además estaba solo”, recordó.

Para afrontar ese momento, se quedó dos días en un hotel. En ese momento ya estaba en conversaciones con Fabio, y había recibido parte de la ayuda que entre varios paisanos le aportaron. “Pero si llegué a preguntarme: ¿será que ya no aguanto más? Porque me sentí muy solo en ese momento, pero gracias a Dios lo superé”.

Un abrazo de bienvenida y la vida que empieza en Argentina

Piso suelo argentino hace apenas unas semanas, y en el terminal lo recibió Fabio con el mejor abrazo de bienvenida, como él mismo lo recuerda, “como si fuéramos familia, como hermanos”. Desde ese primer instante ya tenía un techo donde dormir y cuando le preguntaron si necesitaba algo más, solo pidió trabajar.

De ser mirado como un caminante venezolano más en la ruta, hoy, se gana la vida trabajando como repartidor, en el país que desde ahora es su segundo hogar. Robert no ha parado de esforzarse, porque su deseo más grande es poder traer a su familia. “Es mucha presión tenerlas lejos, pero en nombre de Dios lograré traerlas. Yo llegué acá y ya tengo un trabajo humildemente, pero así se empieza desde abajo para ir logrando poco a poco las cosas”.

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Robert en su nuevo hogar. Foto: Cortesía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fabio y su disposición por ayudar a los venezolanos en Argentina

Como anécdota personal, Fabio Jiménez confesó que en algún momento él también estuvo en esa posición, de necesitar ayuda, de estar en la calle y sentirse en un hueco. Por eso hoy, no le cuesta trabajo ponerse en el zapato del otro y brindarles una oportunidad. “Soy fiel creyente que hay gente buena que también necesita”.

Desde que fue la voz de al menos 150 venezolanos, que se quedaron varados en Argentina en las fechas decembrinas por la cancelación de vuelos de Conviasa, su nombre se dio a conocer. A partir de allí no ha dejado de colaborar con sus paisanos y sin querer, logró que se creara un movimiento grande en sus redes sociales. Basta que publique un caso nuevo, para que sus seguidores se sumen a ayudar.

Por ejemplo, para el caso de Robert, recolectaron alrededor de 60 mil pesos argentinos, para hacer posible su llegada a Argentina. “Cuando publiqué el caso de Robert pensé que no iba a tener tanta receptividad, por ser un muchacho joven, que no conocíamos. Pero las personas se fueron sumando. Recibí dinero, recibí mucha ayuda, en particular una persona que puso la mayor parte… Obviamente, me sorprendí, pero me dio mucha gratitud con lo que se logró”.

La ayuda a más de 200 personas

Sus métodos para ayudar son claros y transparentes. A su juicio, esto es lo que hace que las personas crean en su labor. Fabio publica uno a uno los comprobantes del dinero que recibe, y deja muy claro que esto lo hace de corazón, pues no necesita lucrarse ni recibir nada a cambio. Tiene sus dos negocios propios en Argentina que atiende a la par de estas actividades.

Con Robert se suman unas 200 personas que se han visto beneficiadas con sus iniciativas. De esto resalta, haberse encontrado con otras personas que comparten sus mismos ideales y ahora trabajan en conjunto por el mismo fin. Alex, José, Homerlis y él, forman un equipo que promueven por las redes sociales todo lo positivo que hay detrás del acto de ayudar a otros.

“A veces pido paciencia porque no es fácil poder cubrir todos los casos, pero tratamos de dar prioridad a los casos más precarios y más urgentes, como Robert que se quedó en la calle, devolvió a su familia a Venezuela y estaba pasando necesidad”, explicó.

Si bien hay una frase que recorre las redes sociales y dice que ‘la mano derecha no debe saber lo que hace la mano izquierda’, este joven desmonta esa teoría. “Las cosas buenas también merecen publicarse, hacerse viral, salir más a flote. Eso es lo que realmente sensibiliza a las personas… Hoy sabemos que las redes sociales son una vía directa a las personas, y por eso aprovecho publicar cosas positivas y que realmente incentiven”.

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