Piden elevar a juicio oral y público a Irineo Garzón por violación de joven venezolana en Argentina

«Tengo miedo, está cerrando todo». Después de meses de este mensaje que alertó a su madre sobre lo que estaba sucediendo, Irineo Garzón Martinez, acusado de abusar sexualmente de joven venezolana en una entrevista de trabajo en Argentina, será elevado a juicio.

Un hecho que conmocionó no solo a la comunidad venezolana en Argentina, sino al mundo entero. El dolor de una familia entera y el duro momento atravesado por una joven que buscaba ayudar económicamente a su familia, pero que ese supuesto trabajo solo era el lugar donde viviría un escenario dantesco.

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Fiscal pide elevar a juicio al acusado de violar a joven venezolana

La fiscal Silvina Russi, pidió al juzgado que lleva el caso de la joven venezolana, abusada sexualmente el pasado mes de enero, elevar a juicio a Irineo Humberto Garzón Martínez, el acusado, de conformidad con los artículos 45 y 119 tercer párrafo del Código Penal de Argentina.

Para la fiscal, el imputado aprovechó que la víctima se encontraba indefensa para desvestirla y abusar sexualmente de ella, lo que le provocó lesiones. Por eso solicitó a la jueza Karina Zuconni, la elevación a juicio oral y público de la investigación por «el delito de abuso sexual agravado por su comisión con acceso carnal».

Irineo Garzón Martínez, quien negó los cargos ante las autoridades y llamó mentirosa a la víctima, permanece tras las rejas desde el pasado 4 de febrero. Se espera que en los próximos días se conozcan noticias sobre su presentación ante la justicia argentina.

Las secuelas del abuso que sufrió la joven venezolana en Argentina

Los pericias encontraron que como consecuencia de dicho ataque sexual, la víctima sufrió tres lesiones sangrantes compatibles con fisuras anales. También hematomas, tanto en su mano izquierda como en su pierna derecha, a lo cual se suma el hallazgo de semen tanto en la ropa interior del imputado como de la propia víctima.

Además, la División de Laboratorio Químico de la Policía de la Ciudad, realizó una serie de exámenes en los que se detectó la presencia de etanol en una concentración de 0,73 g/l en su muestra de sangre. Además de que la muestra perteneciente al acusado arrojó resultado negativo para dicha sustancia.

El etanol es una sustancia que produce un efecto sedante, lo que puede causar estupor incrementando el riesgo de broncoaspiración y otras complicaciones.

Por su parte, los informes psicológicos practicados por los distintos profesionales que intervinieron en el sumario, explican que la joven padece un serio cuadro de estrés postraumático, compatible con haber sufrido un ataque contra su integridad sexual.

Las claves del caso

El jueves 21 de enero empezó la pesadilla para esta joven venezolana de apenas 18 años. Ella, como muchos migrantes y en medio de una pandemia, había dedicado en los últimos meses gran parte de su tiempo a buscar trabajo, en diferentes portales y redes sociales. Fue así como llegó al anuncio de Santiago Garzón por Facebook. Este solicitaba una empleada para un local de venta de uniformes para trabajadores de la salud.

Sin pensarlo respondió al anuncio, mostrándose interesada por el empleo y confiando en que sería una oportunidad. Después de cruzar varios mensajes, fue citada para el sábado 23 de enero, en horas de la mañana en un local de Buenos Aires.

La joven salió de su casa con mucho entusiasmo, pues tenía ganas de trabajar para ayudar a su familia con los gastos de la casa sin saber lo que le esperaba horas más tarde.

«Me pareció extraño que le pasa el candado a las persianas, cierra todo con llave. Inmediatamente le mando un mensaje a mi mamá, que tenía miedo porque estaba cerrando todo», contó la víctima.

Luego de recibir este mensaje, la madre se apersonó al lugar junto a los funcionarios policiales. Su hija ya no respondía los mensajes ni atendía sus llamadas. De fondo, una voz masculina respondió, pero no salía, era él, el supuesto empleador. La policía entró a la fuerza y al ingresar, se encontraron con un escenario que ninguna madre quisiera vivir.

Actuaron rápido, pero ya era tarde para evitar lo que tanto temían. Allí estaba la joven, tirada en el suelo, desmayada, drogada, con la ropa interior fuera de su sitio y el pantalón mojado.

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