Mismo modus operandi: el hombre que secuestró y violó a venezolanas en Argentina

El pasado mes de abril una joven venezolana denunció haber sido violada y secuestrada por un hombre en la localidad de General Pirán, provincia de Buenos Aires. Luego de haber aceptado una supuesta oferta de trabajo que incluyó el pago de su traslado desde Venezuela al país sureño, fue secuestrada, violada y amenazada de muerte.

Tras un mes de calvario, en un descuido del atacante, la joven de 21 años pudo pedir auxilio a las autoridades de Mar del Plata, quienes la rescataron y pusieron a la orden de las autoridades al sujeto.

No se tenían más noticias del caso hasta que esta semana, la fiscal a cargo Laura Mazzaferri, amplió la acusación en su contra y se dio a conocer que otra venezolana también cayó en manos de este hombre y se presume que puedan existir más casos.

Ahora es noticia: Otra venezolana denunció haber sido violada por un hombre que le ofreció trabajo en Argentina

El mismo modus operandi  

Luego de la difusión del primer caso, otra mujer se contactó con la víctima a través de un mensaje. «Mirá, me pasó lo mismo que a ti», le dijo. Se trata de otra joven venezolana que en 2018 vivió la misma experiencia. Luego de escapar, se presentó en la fiscalía y lo denunció. Llegó a esa casa por la misma falsa oferta laboral.

En ambos casos, el hombre aplicó el mismo modus operandi. Les envió solicitudes de amistad por Facebook a ambas jóvenes, y les escribió ofreciéndoles ayuda económica en Argentina. Al aceptar, las venezolanas recibieron dinero para ser trasladadas al pueblo ubicado a 80 kilómetros al norte de Mar del Plata.

Las víctimas negaron cualquier tipo de vínculo sentimental con su captor, como él intentó insinuar a las autoridades. Insistieron en que solo se relacionaron con él por la propuesta laboral, y que al llegar a su casa, se encontraron con un infierno de maltrato y abuso.

Argentina. Foto: Cortesía

¿Quién es el hombre que secuestró y violó a estas jóvenes venezolanas?

Hasta el momento de esta nota son pocos los datos que se conocen sobre el sujeto, y su identidad por políticas del Ministerio Público no será revelada hasta que se desarrolle el juicio oral.

Lo que sí trascendió, es que se trata de un hombre de 53 años, empleado activo de la Municipalidad de Mar Chiquita y profesor de handball, por lo que tenía a su cargo niñas y adolescentes constantemente.

El hombre conocido como “El Profe”, es conocido por ser referente de la Escuela de Desarrollo Deportivo de Handball de General Pirán, según reseñó el diario El Perfil. Fue detenido el pasado 14 de abril tras la denuncia de su víctima.

El juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, confirmó al medio local que el acusado “está con prisión preventiva desde el día de su detención”. En su pueblo todavía no logran salir del asombro.

“Abusó sexualmente de ella cada día”

La joven del primer caso que se hizo público en abril, contó que para llegar a suelo argentino atravesó un total de cinco fronteras, en un viaje de 11 días por tierra y hasta navegó un tramo del recorrido, en una balsa con la que ingresó a Ecuador. En ese riesgoso paso perdió todo su equipaje, pero consiguió conservar el teléfono celular. Al llegar a la casa, le dijo a su captor que se le había roto el celular, pero en realidad lo tenía sólo descargado.

De acuerdo a información publicada por medios locales, el hombre salía a trabajar y la dejaba encerrada en su domicilio. Aunque le permitió comunicarse con su familia en varias ocasiones, lo hizo de forma controlada, sin poderles decir lo que estaba ocurriendo. En su declaración la joven relató que cada día este hombre abusó sexualmente de ella.

En un descuido del agresor, la venezolana encontró un cargador, encendió su celular y pudo llamar a la policía, que en cuestión de minutos allanó la propiedad, la rescataron y detuvieron a este hombre.

“Me quería solo para él”

“Me trajo porque me quería para él, solamente para él, por eso no me dejaba salir, nunca me propuso otra cosa”, le contó la mujer al equipo de asistencia del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

En su declaración en sala Gesell, la joven aclaró que “nunca entabló previamente una relación sentimental con el imputado y que este nunca le planteó una relación de pareja”, como aseguró el acusado en su indagatoria.

“La mantenía dentro de la casa, con puertas y ventanas cerradas, y le permitía solo algunos contactos con su familia, a través suyo. Mientras tanto, abusaba de ella a diario”, confiaron fuentes judiciales a medios locales.

La otra venezolana logró huir en 2018

La otra joven que se sumó a la denuncia de este caso, y cuya identidad ha sido protegida por las autoridades, también permaneció un mes en esta casa viviendo sus peores días.

De acuerdo a la acusación de la fiscal Mazzaferri, el imputado “profundizó el sometimiento de la víctima, toda vez que, al encontrarse sola, aislada, sin dinero propio, sin contención familiar, en otro país y dilatando engañosamente la posibilidad de que acceda a una fuente laboral, el nombrado se erigió como el único que podía satisfacer sus necesidades básicas” de alimentación, alojamiento y vestimenta».

Por eso, continuó la fiscal, «el acusado forzó a la joven a mantener relaciones sexuales, con plena conciencia de que la víctima se rehusaba».

Ese noviembre de 2018, en un descuido de su captor, la mujer huyó y consiguió llegar a la ruta 2 de la zona. Allí dio con dos oficiales de la policía bonaerense, quienes le prestaron un teléfono. No lo denunció en ese entonces y logró viajar a Buenos Aires.

Una prueba de peso

La fiscalía logró probar que el imputado costeó todo el viaje de sus víctimas, depositó un total de 800 dólares a una cuenta en Colombia, luego realizó dos giros de 7.300 pesos cuando la víctima estuvo varada en Jujuy, provincia de Argentina, lo que le generó una «deuda».

Según señala la investigación, esa “deuda” el acusado la utilizó como elemento de coacción a su víctima. Primero, para obligarla a permanecer en su casa y luego obligarla a hacer lo que él pidiera hasta reducir la deuda, como una radiografía de esclavitud y abuso sexual sistemático.

La Fiscalía Federal N°1 encontró indicios para presumir que pueden existir más víctimas de hechos similares, por lo que puso a disposición medios de contacto. El mail fisfed1-mdp@mpf.gov.ar, y el teléfono de la División Unidad Operativa de Investigaciones Especiales Mar del Plata de la Policía Federal Argentina (0223) 451-1546 (internos 211, 212 y 214).

¿Red de trata?

Las autoridades calificaron los hechos del primer caso denunciado como constitutivos del delito de trata de personas bajo la modalidad de captación, transporte y recibimiento agravado por el abuso de la situación de vulnerabilidad y por haberse logrado consumar la explotación, en concurso real con abuso sexual agravado.

El juez señaló que “el acusado aprovechando la situación en la que él mismo colocó a la víctima, abusó sexualmente de ella en reiteradas oportunidades. Las amenazas por la deuda que había contraído, sumado a la situación de aislamiento, encierro y explotación generada a la víctima, facilitó al imputado la comisión del delito en cuestión”.

Al momento de dictar el primer procesamiento, el magistrado sentenció que “desde la doctrina se ha señalado que se trata de un delito no sólo contra la libertad ambulatoria o física, sino también contra la libertad psíquica».

 

 

 

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