Más de 150 personas son atendidas con alimentación por Cáritas en páramo merideño

La alimentación constituye un derecho humano fundamental para todas las personas por igual. En función de ello, el Estado debe garantizar el acceso físico y económico, en cantidad y calidad a una alimentación adecuada, o a los medios necesarios para
obtenerla.

Sin embargo, en Venezuela ante la latente Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), este derecho se ha visto fuertemente vulnerado.

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Esto se debe, principalmente, a los altos costos de la canasta básica. Dicha situación ha llevado a las familias a implementar estrategias de sobrevivencia relacionadas con el consumo de alimentos, reduciendo la variedad y calidad de la comida.

Esto trae como consecuencia un deterioro progresivo en la población, sobre todo en los niños, una situación que amenaza al crecimiento y desarrollo de las nuevas generaciones ante la reducción de nutrientes, calorías y proteínas que consumen. Lo mismo  ocurre con los adultos mayores y personas con algún tipo de enfermedad que hace que su estado de salud empeore ante la ausencia de una dieta balanceada.

Programa de alimentación para personas vulnerables

Ante esta realidad, diversas organizaciones siguen trabajando en pro del beneficio de los más vulnerables en cada rincón del país. En la zona del páramo, específicamente en la parroquia de San Rafael de Mucuchies en el estado Mérida, no es la excepción.

Allí se encuentra ubicada una extensión de Cáritas Venezuela, una organización que opera en las distintas parroquias eclesiásticas y donde cada una posee autonomía logrando abocarse a la población más vulnerable y necesitadas de asistencia en sus zonas.

En esta parroquia, Cáritas se encuentra a cargo del presbítero Duglas Briceño. Este junto a un equipo de personas realizan
actividades semanales en el que se benefician a más de 150 personas alimentariamente.

El presbítero sostuvo que, en estas actividades se atienden a personas de distintas edades y comunidades de la parroquia, «anteriormente cada sábado, las personas se acercaban a comer en la casa cural, salvo aquellas personas que vivían en comunidades alejadas como Apartaderos. Sin embargo, a raíz de la pandemia las comidas son llevadas hasta cada uno de los hogares, hay muchos adultos mayores atendidos a quienes se encuentran en condición de cama», dijo.

Ayuda de agricultores, comerciantes y habitantes de la zona

Asimismo, el presbítero explicó que estas labores sociales se siguen llevando a cabo y son posibles, gracias a la colaboración que reciben de parte de los agricultores y comerciantes de la zona. Además de personas que también se suman y donan alimentos.

Se reúnen cada fin de semana para la preparación de las comidas. En las últimas jornadas los miembros encargados de las distintas sociedades de la iglesia también han asumido el compromiso que lleva por nombre «Ayúdanos Ayudar». Esta iniciativa surgió a raíz de la difícil crisis que vive el país y en la cual los pobladores de la zona no están exentos. Es por ello, que se unió este grupo para lograr la integración de varios sectores y así ayudar al más vulnerable.

S.A.M.A.N

Por otro lado, también existen otros programas de Cáritas, como es el Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud (S.A.M.A.N). Este permite la detección temprana de los niños con riesgos de desnutrición, o quienes ya se encuentran en esa condición a través del programa proporcionarles seguimiento médico y nutricional.

En el estado Mérida, está bajo la dirección del párroco, Carlos Zambrano. Cabe destacar, que esta es una contribución del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia, (UNICEF). Su objetivo es asistir a que más niños y niñas, menores de cinco años, accedan a programas y servicios de salud y nutrición de calidad.

En el caso de la parroquia San Rafael de Mucuchies, muchos niños han sido beneficiados bajo este programa. También han logrado sumarse nuevamente a las causas que, desde la ciudadanía y en este caso desde la iglesia, se han emprendido para lograr paliar la crisis y la EHC que vive el país. Todo ello, con el finyudar a las personas de bajos recursos y vulnerables de comunidades cristianas.

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