Las dificultades para estudiar los obliga a emigrar

Las dificultades para estudiar en Venezuela está haciendo que muchos jóvenes opten por coger las maletas y buscar un futuro fuera de nuestras fronteras.  Pisar un nuevo territorio con costumbres totalmente diferentes y estar “preparado» para situaciones llenas de xenofobia, son algunas de las tantas cosas por el cual los inmigrantes pasan y que sin embargo aguantan ya que guardan consigo la esperanza de encontrar «mejores oportunidades» laborales.

Tal es el caso de Anamar Ramírez, una joven oriunda de San Carlos estado Cojedes amante de los deportes, quien al séptimo semestre de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Arturo Michelena ubicada en el municipio San Diego estado Carabobo, ante las dificultades tuvo que renunciar a sus estudios y buscar nuevas fronteras que le permitieran tener mejor estilo de vida. Su madre quien pagaba todos sus gastos universitarios no podía continuar realizándolo ya que se salía de sus posibilidades económicas.  

¿Cuándo te diste cuenta que tu única opción era emigrar?

-“Ya había congelado los estudios, estaba enfrentando una situación difícil en casa y recientemente había quedado sin trabajo, estar en casa todo el día era algo que me generaba estrés, ahí me di cuenta y sabia que lamentablemente no podía seguir en Venezuela por diversas situaciones como no estudiar, no tener un trabajo digno, ni comer bien”.

¿Qué ha sido lo más fuerte del proceso?

-«Sin duda una de las dificultades mas fuertes fue dejar a mi mamá, desde que tengo uso de razón siempre hemos sido nosotras dos para todo y que de la noche a la mañana tengas que alejarte de ese lazo tan fuerte es difícil, de hecho considero que ha sido una de las cosas más fuerte por las que he pasado en mi vida”.

 Así mismo Anamar confesó que no se ha salvado de los actos xenófobos, aunque fue solo uno. Comentó que pasar por algo así es una situación llena de tristeza y mucha indignación; “Un señor al escuchar mi acento reconoció que era venezolana y me dijo que ya estaba cansada de los venezolanos en su país” sin embargo, expresó que a pesar de los malos momentos, han sido más los buenos donde inclusive los mismos colombianos refutan cualquier comentario que hable mal de los venezolanos.

Hoy en día Anamar ya se encuentra con su madre, ambas trabajando para salir adelante y hacer sus sueños realidad. Finalmente la joven cojedeña deja un mensaje a toda la juventud venezolana: “Aquellos que tengan la oportunidad de estudiar y graduarse no duden en hacerlo. Y a los que nos tocó emigrar les digo que esto no es para siempre, el tiempo de Dios es perfecto y más temprano que tarde estaremos de nuevo en nuestro país. Dejemos el nombre de Venezuela en alto, seamos personas de bien, honestas, responsables, demostremos que la juventud venezolana está hecha para muchas cosas buenas”.

Ahora es noticia: «¡Que se prepare el dictador porque nos encontrarán en las calles!»

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