Largas filas para hisoparse y miedo por las finanzas: así viven los venezolanos en Argentina ola de contagios por ómicron

Todo iba bien en Argentina. Navidades en familia, compartir entre amigos, vacaciones y celebraciones a lo grande, parecía incluso que la COVID-19 ya no era tema de conversación. Pero las últimas horas del año y las primeras del 2022 se volvieron un caos por la nueva variante ómicron del coronavirus.

Hasta cuatro horas en fila han tenido que esperar las personas para lograr confirmar si en efecto tienen COVID-19 con un test de antígeno. Los centros habilitados por el Gobierno, están abarrotados. Incluso, en más de uno, los usuarios protestaron por lo tardío del proceso.

Venezolanos en Argentina Ómicron / Foto cortesía.

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Venezolanos en Argentina Ómicron

Cabe destacar que quienes han asistido a los centros de testeo se dividen en tres grupos, que no interfiere en nada en el orden de atención: están quienes presentan síntomas bastantes desagradables que van desde dolor de garganta, fiebre, tos y hasta dolores musculares. Otros, que han tenido contacto estrecho con alguna persona que dio positivo y también quienes requieren el resultado del test para vacacionar.

Ante la alta demanda, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó en la tarde de este miércoles el uso individual de cuatro test de autoevaluación con base en la detección del virus SARS-CoV-2. La noticia se dio en el marco de una jornada de altos contagios y que superó el récord, debido a que el parte diario comunicado por el Monitor Público del Ministerio de Salud confirmó 95.159 nuevos casos.

Venezolanos en Argentina Ómicron / Foto cortesía.

Esperar tres días para hisoparse, con fuertes síntomas y un seguro médico que no respondió

Viviana Bautista tiene 31 años, es venezolana y reside en la capital de Buenos Aires. El domingo 02 de enero empezó con un malestar general que parecía ser una simple gripe. Sin embargo, apareció la fiebre y la congestión nasal, lo que la alertó y de inmediato se aisló.

Tan fuerte fue su malestar en esas primeras horas que tuvo que llamar a urgencias, pues sentía mucha dificultad para respirar. El siguiente paso era hisoparse, pero fue allí que empezó su calvario. Pese a contar con seguro médico, su solicitud no fue atendida debido al colapso de las unidades de atención.

El día tres de enero tardó al menos 12 horas a la espera de una visita médica. Finalmente, llegaron a su domicilio, pero solo le recetaron paracetamol y la invitaron a pedir otra cita. “No me hisoparon, solo me vieron y me hicieron una orden. Me dijeron que podía ser un resfriado así como podía ser COVID. Me dijeron que llame para ver si me lo podían hacer o que yo fuera”.

Viviana tiene solo una dosis de vacunación, mientras esperaba el turno para la segunda dosis empezó a tener síntomas. En su seguro médico no hay turnos para atenderla, y si se quisiera hisopar, debía pagar un monto adicional entre mil a tres mil pesos argentinos, pese a que mensualmente paga su cuota del seguro.

Por esta razón, decidió asistir el cuatro de enero a uno de los centros habilitados de manera pública para detección del virus y le tocó hacer al menos dos cuadras de fila. “Había mucha gente, pero muchos también estaban por viaje, y aunque tenía mucho malestar no te dan prioridad, la fila es de todos por igual y eso no es justo”, comentó.

Venezolanos en Argentina Ómicron / Foto cortesía.

Aislamiento por nueva variante y el miedo de no generar ingresos esos días

Anaís es otra venezolana que reside en Buenos Aires desde hace dos años. Trabaja como comerciante independiente, vendiendo productos venezolanos. Además del miedo propio por haber contraído el virus, la joven siente ansiedad por los días de aislamiento que significan un paro para su economía.

“Si te soy honesta me da mucho miedo no saber cuándo puedo volver a trabajar. Muchos decían que esta nueva ola era leve, pero realmente los síntomas me han dado muy fuerte. Mi esposo y yo dependemos de nuestro trabajo, somos nuestros propios jefes y nos preocupa quedarnos sin los pocos ahorros que tenemos en estos momentos”, expresó.

Pero no es la única, quienes trabajan en el mercado informal y viven al día, también tienen esta preocupación. Cristian y Luisa son amigos y trabajan como meseros en un bar; ambos dieron positivo a la COVID-19 y esto les impide trabajar hasta que pasen los síntomas y el resultado del test de negativo. Según cuentan, mientras se mantengan en reposo no reciben ningún tipo de ayuda por su empleador. Trabajan en “negro”, y por esa razón no cuentan con respaldo alguno.

“Si no trabajo no como, porque literal vivo al día a día. Es muy difícil ahorrar con un sueldo mínimo, porque todo se va en los gastos de alquiler, comida y las cosas diarias. Uno se ayuda con las propinas, pero si estás parado ¿cómo resuelves?”, apuntó Cristian.

Comunidad venezolana se une para ayudar a afectados por coronavirus

La iglesia Caacupé ubicada en la zona de Caballito, en la capital de Buenos Aires, es una comunidad liderada por el párroco Eusebio, y que ha abierto sus puertas de forma recurrente para ayudar a la comunidad venezolana en conjunto a otras organizaciones.

En esta ocasión sumaron esfuerzos junto a la organización no gubernamental, Bailes de Libertad, y otros voluntarios para llevarles alimentos a aquellas personas que se encuentren en aislamiento por la detección del coronavirus y no cuenten con los recursos para mantenerse estos días.

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Bolsas de vegetales, frutas, carnes, pollo, pan, alimentos no perecederos e incluso meriendas y artículos de aseo personal van destinados a los hogares de las familias afectadas. “Si tú o tu familia son positivos de COVID o conoces a alguna familia que esté en esta situación también, escriban a las cuentas de la iglesia y la organización Aires de Libertad  y presenten su certificado positivo COVID, envían su dirección y si necesitan medicamentos prescritos deben enviar la receta para recibir la ayuda”, contó una de las beneficiarias quien agradeció por tan bonita labor.

Para seguir sumando esfuerzos, la iglesia convocó a aquellos delivery que puedan colaborar con la entrega de los donativos a las diferentes familias que se encuentran aisladas por el virus y sin recursos. Esperan poder mantener estas jornadas a lo largo de las semanas hasta que pase el trago amargo de la nueva ola que afecta significativamente a la comunidad. “Lo que se hace de corazón Dios no lo olvida. Nuestra gratitud a tantos. Gracias a la generosidad”, escribieron en sus redes sociales @caacupecaballito.

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