La historia de Julio Carreño, su mirada al pasado y lo duro de esa primera Navidad fuera de Venezuela

Al emigrar, los venezolanos han dejado atrás el compartir en familia, ese calor de hogar, los abrazos de sus seres queridos, el café caliente al llegar del trabajo, esa compañía que sin duda, no se compara a nada. Pero han apostado todo por lograr un mejor futuro que la situación del país, les frenó de a poco.

Argentina es uno de los países de Latinoamérica que se ha convertido en seno para los venezolanos, y ha recibido el mayor número de migrantes en los últimos años. Pero más que una cifra, detrás de cada uno de ellos, hay una historia que contar.

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Navidades fuera de Venezuela

Julio César Carreño, representa al venezolano resiliente, el que trabaja duro hasta alcanzar las metas que se propone. El que no olvida de dónde viene, pero se ha planteado un camino para saber a dónde quiere llegar. Hoy, tres años después de haber emigrado, recuerda esos primeros días fuera de casa.

El recuerdo de la primera Navidad fuera de casa, entre fronteras y sello de pasaporte

El viaje de Julio coincidió con las fiestas decembrinas. Era 24 de diciembre de 2018, y mientras unos comían hallacas y pan de jamón en familia, él pasaba la frontera para sellar su pasaporte y seguir el camino que lo llevaría a Argentina.

Tiene 41 años, y emprendió un viaje por vía terrestre, y aunque lo más duro parecía lo largo del trayecto, en el camino, vivió situaciones durísimas. “Hace dos años ya estaba camino a Córdoba. Duré 11 días viajando por vía terrestre”, contó a Cadena 3.

De los once días de viaje, solo uno pudo dormir en un hotel, ducharse y descansar toda la noche. Pero el resto del recorrido el panorama fue otro. Precisamente ese 24 de diciembre de 2018, su primera navidad lejos de casa, lo pasó en la frontera.

La situación que vivió fue definida por él mismo como “algo muy parecido a lo que uno ve con los coyotes en México”. Según narró durante la entrevista, en la frontera con Colombia, la guerrilla le pidió un pago de 200 dólares para dejar pasar su equipaje.

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«Xenofobia, extorsión y violencia»: así pasó esa navidad sobre ruedas

Durante los próximos días de diciembre, la xenofobia, violencia, discriminación y  extorsión dijeron presente. “En el camino había abuelas que viajaban con sus nietos y todo tipo de personas que tuvieron que pasar por lo mismo”, agregó.

El venezolano presenció todas esas situaciones hasta que el 31 de diciembre, finalmente, llegó a Argentina, antes de que sonarán las 12 campanadas. Lo duro de ese momento solo quedó en su memoria, ahora vive en Córdoba, provincia de Argentina.

Julio tiene un estatus migratorio legal, trabaja y se siente pleno en el país que se convirtió en su segundo hogar. Tanto, que pronto será padre de una bebé argentina.

Navidades fuera de Venezuela

“No me arrepiento de no haberme quedado en Venezuela. Hay un proceso de crecimiento personal en la migración. Nunca he tenido una mirada ni una reacción adversa. Estoy muy agradecido con Argentina”, finalizó.

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