El trabajo infantil: una problemática que se expande en el norte de Anzoátegui

El trabajo infantil ocupa a más de 200 millones de niños y niñas en todo el mundo, quienes trabajan en condiciones de riesgo y vulneración de sus derechos. Una realidad que prolifera y se acentúa en Venezuela debido a la prolongada crisis económica y social de la ultima década.

Y aunque no existen datos oficiales actuales que permitan transparentar la magnitud de esta problemática, su visibilidad en la cotidianidad, nos ejemplifica las grandes cantidades de niños y niñas que viven bajo esta realidad. Además algunas investigaciones de universidades y observatorios indican que, más de un millón de niños en edad escolar se han retirado de sus estudios. Debido a que trabajan para ayudar a sostener a sus familias, mientras que la concentración demográfica se acentúa principalmente en los estados del interior del país.

 

Anzoátegui Trabajo infantil
Foto NTA

El estado Anzoátegui ese uno de esos espacios donde se retracta en su diario transcurrir el trabajo infantil. Es frecuente ver niños y jovenes recorriendo mercados, plazas, avenidas, centros comerciales y otros espacios públicos vendiendo bolsas, caramelos u otras mercancías.

Específicamente en la zona norte del estado, se observan con preocupación a gran cantidad de menores de edad en mercados populares o montándose en los autobuses de transporte público para ofrecer algún producto. Normalmente bajo la premisa de que están trabajando «para llevar algo de comer a su hogar».

Una escenario que es muchas veces normalizado e incluso justificado, por considerar que los niños y niñas deben «producir dinero» para aportar en sus casa, debido a la asfixiante situación económica. Sin embargo, los expertos aseguran que esto genera un gran problema en el desarrollo seguro y sano de la niñez e influye en la descomposición social.

El derecho a educación no coincide con la dura realidad de los niños y niñas

Conocidos en el tema señalan que, en varias oportunidades el abandono es uno de los principales motivos que lleva a los niños a trabajar. Bien sea porque sus padres se fueron del país y quedaron bajo la tutela de algún adulto o porque simplemente sus progenitores no se encuentran con ellos, lo que dejo muchos «a su suerte».

Liseth Centeno, presidenta del Consejo Municipal del Niño, Niña y Adolescente (Cmnna) en el municipio Urbaneja, resaltó que la obligación o necesidad de trabajar vulnera a los menores el derecho al buen trato, educación, recreación, deporte y esparcimiento.

«En la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescente (Lopnna) se establece el derecho que estos tienen a trabajar. Pero siempre que el Estado, la familia y la sociedad le garanticen sus derechos. Además hay una edad mínima, que es 14 años. Y la jornada laboral no debe pasar de seis horas y no deben realizar trabajos peligrosos», explicó Centeno.

No obstante, en mercados como el ubicado en el sector La Chica de Barcelona, hay decenas de niños llevando carretillas con frutas en plena calle, expuestos a un accidente vehicular. Lo mismo ocurre en el mercado municipal de Puerto La Cruz, donde los pequeños incluso ofrecen llevar las bolsas pesadas de los usuarios a cambio de dinero.

Algunos niños conversaron con NTA sobre sus razones para trabajar a tan temprana edad, dando muy diversas razones, comentaron que lo hacen porque su mamá o papá los mandaron, porque necesitan dinero para comer o para comprar cosas a su gusto. Coincidiendo, la mayoría, en que mantienen una desmotivación para asistir a la escuela; pues perciben que la educación es un obstáculo o incluso un lujo en su precaria realidad. Un derecho que lamentablemente dejó de ajustarse con su existencia.

Hay que recordar además, que ni siquiera el incentivo de un plato de comida son garantizados desde las escuelas publicas actualmente, pues voceros sindicales han denunciado en reiteradas veces las deficiencias del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

La legislación en la materia no se adapta a la complejidad de la realidad

Centeno comentó que, pese a que la Lopnna tiene bien desarrollado el tema del trabajo de menores, a la sociedad le falta mucho por aprender. Añadió que culturalmente no se está preparado para ofrecerle un empleo digno a un niño o adolescente que lo requiera, por lo que la solución parece lejana.

La experta indicó además que no hay suficientes organizaciones especializadas en atender este tema. Mencionó que en Lechería están promoviendo una campaña denominada «Rompe el ciclo». Cuyo enfoque es evitar que los niños, niñas y adolescentes en condición de vulnerabilidad sigan siendo explotados.

«Entre febrero y noviembre hemos hecho casi 20 abordajes. Eso nos permitió determinar que en el municipio hay aproximadamente 35 niños y adolescentes que hacen vida en semáforos o establecimientos comerciales pidiendo comida o dinero. De esos, pocos son los que venden chupetas o caramelos como trabajo, sino más bien como una forma de generar un enlace entre ellos y las personas a quienes les van a pedir», aseguró.

Impacto negativo del trabajo infantil en la salud mental

Nilza Manzano, terapeuta cognitivo conductual, afirmó que el trabajo impacta en el desarrollo físico y cognitivo de los niños, así como en su salud mental y en el punto de vista social.

«Desde el punto de vista cognitivo podemos ver cómo estos niños que trabajan a temprana edad y el acceso a la escuela se limita, impacta negativamente esa área y los priva de desarrollar habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas, así como del proceso de enseñanza y aprendizaje», explicó.

Acotó que la falta de escuela hace mella en lo social, pues aísla a estos menores de sus pares, ya que no tienen la posibilidad de entrar en el entorno educativo. Que es donde se da el proceso de socialización y el cómo insertarse en la sociedad.

Según la especialista en neuropsicología, en la salud mental también hay un choque importante. Ya que los niños que trabajan en la calle están expuestos a situaciones laborales precarias, como explotación o inseguridad, lo que produce estrés.

«Una de las cosas que se ha estado investigando en los últimos años es cómo el estrés sostenido puede afectar la salud mental y puede contribuir, especialmente en los niños, a trastornos de ansiedad y depresión», agregó.

Es preciso señalar que el escenario observado es solo una muestra de la realidad del estado Anzoátegui, la cual es muy diversa.  Pues la proliferación de niños trabajando es más notoria en ciudades como Puerto La Cruz y Barcelona. Mientras que en Lechería la tendencia es pedir dinero.

Y solo  en este último municipio parece existir algún plan para abordar la situación. Mientras que en el resto se espera algún tipo de acción por parte de las autoridades.

Síguenos
Suscríbete a nuestro
grupo de whatsapp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0
0

También puedes leer