Carabobeños deben ingeniárselas para comprar insumos médicos

En medio de la pandemia y crisis económica en el país uno de los retos que tiene el carabobeño es poder comprar insumos médicos. Desde el medicamento más sencillo el ciudadano común debe buscar la manera de poder adquirirlo sin desequilibrar su presupuesto.

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Centro asistencial de San Diego sin insumos médicos

En el centro asistencial ubicado en San Diego, los familiares de los pacientes hacen maniobras para comprar los insumos y quienes no cuentan con recursos no son atendidos. Explican que dentro del mismo instituto no hay guantes, gasas ni alcohol para atender las emergencias.

«En el centro hay muy buena atención médica, pero están trabajando con las uñas no tienen ni siquiera un par de guantes para atender a los pacientes. Nosotros tenemos que salir corriendo a comprarlos, lo mínimo que se gasta diario son 10 dólares. Debemos estar recurriendo a la familia, amigos y familiares para solventar» dijo una paciente del centro de salud.

Hizo un llamado a la gobernación ocuparse de los centros de salud de San Diego y de la región. Ya que hoy en día es cuando más se necesitan insumos para que los médicos atiendan a los pacientes.  La disposición de los doctores en atender a los pacientes y el alto potencial de los trabajadores del sector salud es notoria. Sin embargo, trabajan con las uñas por no contar con los medicamentos ni implementos necesarios.

Durante un recorrido por el referido centro asistencial, llegaban personas notablemente adoloridas, padeciendo de cólicos nefríticos, entre otras patologías de emergencias. Pero no podían ser atendidos a la brevedad, debido a que en el ambulatorio no contaban con calmantes ni suturas. Lo que lleva a los pacientes tener que sufrir mientras que sus familiares regresaran de comprar lo que piden para poder ser atendidos.

50 dólares en un solo medicamento

La falta de insumos médicos en centros asistenciales, ambulatorios y hospitales de la entidad carabobeña, es latente entre los ciudadanos. Luis Ramírez desde Colombia debe enviarle a su madre al menos 50 dólares cada dos meses para cubrir un solo medicamento.

«Mi mamá cada dos meses necesita 60 cápsulas para su inhalador. Llega a ser fastidioso porque creo que a veces no hay existencias nuevas, es decir los medicamentos que hay en las farmacias parecen que tienen mucho tiempo o están a punto de vencerse».

Ramírez debe hacer de todo para poder cumplir con las necesidades de sus familiares, ya que la mayoría únicamente gana sueldo de empleado público y de vez en cuando que le llegan las bolsas del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP).

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