El fenómeno del emprendimiento de los jóvenes al sur de Bolívar influenciada por la minería

La juventud venezolana, aunque no pierde el impulso y la visión de futuro, no es ajena a su complicado contexto económico.

Al hablar con los jóvenes, términos como desafío y lucha salen a relucir en cualquier conversación. Pero también hablan de oportunidad y madurez.

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Historia de jóvenes emprendedores

Debido a esto en Todos Ahora conocerás tres historias diferentes contadas por sus propios protagonistas. La primera es de un joven que emprendió con un pequeño minimarke. Manuel Fernández, de 26 años de edad, admitió que sí hay oportunidades en el país para quedarse, pero solo en los casos cuando se tiene dinero suficiente para emprender y tener múltiples entradas.

Él vive en Tumeremo, terminó la carrera de Bioanálisis en la Universidad de Oriente (UDO Bolívar), tiene un minimarket en una de las calles más transitadas y mantiene a su familia. También se encuentra a esperas de su título como licenciado y se dedica al comercio.

Durante sus estudios universitarios en la UDO de Bolívar, regresaba a Tumeremo en vacaciones para ayudar a su padre para atender los negocios familiares.

«Trabajaba para poder comprarme el mejor celular, para comer en la calle todos los días y ese tipo de cosas que mi papá no cubría porque le parecía que era innecesario», expresó.

Hoy en día como egresado de la UDO, se dedica al comercio el cual enfrenta todos los días la inflación. También le ha tocado ver cómo el poder adquisitivo del consumidor ha menguado.

El joven contó que debe mantener su inversión en divisas o en su defecto en mercancía, ya que es la manera que el capital no se devalúa por la inflación del país.

 

Manuel Fernández

¿La viveza criolla?

Uno de los retos que se vive a diario en Tumeremo es el hecho de no dejarse engañar por los demás. Esto ya que hay quienes quieren pagar con otros minerales haciéndolos pasar por oro. Por eso se practica la quema del oro dictado por el sistema.

Asimismo, Manuel comentó que sí existen trampas en el comercio, pero ya no son practicadas por el estado de orden impuesto por el sistema.

En su caso, Fernández no pierde la esperanza de ejercer su profesión. Está trabajando duro para ahorrar y poder hacer realidad sus sueños en el país. Como profesional en la salud y comerciante.

«Tengo la posibilidad de ejercer en un laboratorio propio y como ingreso extra mantener el comercio de varios rubros», declaró.

Invierte su tiempo en ventas de alimentos y sus estudios

Otro caso es el de Bryan García de 19 años de edad, quien es oriundo de Puerto Ordaz, pero vive en Tumeremo. Además, cursa el cuarto semestre de Economía en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA) en Ciudad Guayana.

Debido a la pandemia por la COVID-19 le tocó recibir sus clases online y trabajar el resto del día en un minimarket y de noche vendiendo hamburguesas en un carrito de comida rápida fuera de su casa.

«Hay empresas que aún trabajan aquí que pueden garantizar una buena calidad de trabajo, aunque también está la idea de poder ejercer fuera del país», explicó.

Uno de los efectos de la pandemia fue el restringir las clases presenciales y pasar a lo digital. Bryan, como a todos los jóvenes universitarios, desde el 2019 le ha tocado recibir clases virtuales, mantener la comunicación con sus profesores y compañeros de clases mediante grupos de WhatsApp, y realizar exámenes u otras actividades por la plataforma de Classroom.

Dado a las circunstancias de desempleo y escasez, Bryan admitió que prefiere estar en Tumeremo. Indicó que esa entidad hay más posibilidades para los jóvenes, en cambio en Puerto Ordaz no se cuenta con la ayuda que la población necesita.

Muchos de los jóvenes que son de Puerto Ordaz han tomado la decisión de pasar una temporada en Tumeremo. La mayoría considera que hay más oportunidades de trabajo.

Bryan García

Venta de ropa y calzado para poder pagar sus estudios

Por otro lado se encuentran Anyeli de 22 años de edad y Karelis de 20, ambas estudiantes del séptimo semestre en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA).

Estas también contaron que llevan apenas pocos meses que abrieron dos pequeños negocios en la misma calle. El primero es una tienda de ropa, accesorios y zapatos y el segundo es un minimarket. Ambas están comprometidas y dedicadas en atender los negocios de sus padres.

«Somos una sociedad y como somos hermanas compartimos las responsabilidades», expresó Karelis.

Estas chicas todos los días están en su local esperando realizar una venta óptima, realizan muchas ofertas para mantener buenas ventas. Además explicaron que la administración de la tienda la llevan juntas, para surtir mercancía se sientan y comparten ideas.

«Hablamos sobre qué es lo que se ha vendido más, de lo que hace falta, lo que piden los clientes y nos ponemos a buscar proveedores y si nos resulta factible traer ciertas cosas y otras no. Intentando siempre resaltar en el mercado con ofertas que se ajusten a la situación económica de los clientes», explicó Karelis.

¿Crisis u oportunidad?

De alguna manera ellas creen que tienen la oportunidad de ejercer con la apertura de sus negocios. Para ambas es una nueva oportunidad, la cual aseguran que hay que aprovechar para poner en práctica lo aprendido en la carrera.

Por una parte, Anyeli lleva completamente la administración, mientras que Karelis se ha encargado de diseñar un sistema para llevar el correcto funcionamiento de la tienda ya sea del inventario, presupuesto y cosas relacionadas con la tienda.

Por otro lado, como estudiantes universitarias estas chicas se expresaron con respecto a la situación crítica de trabajar, estudiar y asumir responsabilidades para salir adelante y luchar frente a la situación que se vive en Venezuela.

«Desde mi punto de vista la situación económica se ha convertido en algo frustrante para el estudiante. Hoy en día para ayudar en los gatos del hogar, para pagar los estudios y conseguir con que sobrellevar el día a día. Nos ha tocado salir a trabajar y buscar el sustento diario. Por esta razón, no puedes dedicarte de lleno a tus estudios y es algo que comienza a quedar un poco de lado», contó karelis.

Anyeli y Karelis

Enfrentar responsabilidades desde muy jóvenes

A los jóvenes entrevistados por esta redacción les ha tocado enfrentar muchas responsabilidades, ya que la situación del país los ha impulsado a eso, a dejar de lado la vida del joven común y buscar trabajo para poder sustentarse.

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), desde el comienzo de la pandemia, más del 70 % de los jóvenes que estudian o compaginan sus estudios con trabajo, se han visto afectados adversamente por el cierre de escuelas,
universidades y centros de formación.

«La pandemia tiene una repercusión muy adversa en los jóvenes. No solo merma su empleo y futuro profesional, sino que menoscaba en gran medida su educación y formación, y, por ende, su bienestar mental. No podemos permitir que eso suceda», señaló Guy Ryder, director general de la OIT.

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