Vivir con endometriosis en Venezuela es un reto: pacientes enfrentan altos costos de medicamentos y poca empatía

Vivir con endometriosis en Venezuela es un reto diario que enfrentan miles de pacientes, quienes no solo deben costear los costosos medicamentos, también la crisis del sistema de salud y la falta de empatía.

Foto: Valeria Castro. Noticias Todos Ahora.

Hace 14 años María Luisa Ortega fue diagnosticada con endometriosis. Una enfermedad que provoca que en la parte exterior del útero crezca un tejido similar a la mucosa interior del órgano, lo que genera un fuerte dolor pélvico y causa infertilidad.

En el caso de la estudiante ulandina, fue diagnosticada con endometriosis fase IV, lo que le ha generado muchas dificultades.

Entre ellas, la pérdida de varias piezas dentales, dolores en las articulaciones, y otros efectos secundarios físico. También, el hecho de vivir con dolor permanente dificulta a las mujeres poder desarrollarse en las áreas académicas, laborales y sociales.

En el caso de María Luisa, se vio obligada a dejar de trabajar por el desconocimiento de sus jefes. Debido a que no creen que la enfermedad le genere tanto dolor como para poder desarrollar funciones. Actualmente trabaja de manera independiente, y estudia Ingeniería Forestal en la casa de estudio andina.

«En mi caso he perdido la dentadura por el uso de los medicamentos. En específico el Zoladex y el Lupron, debido a que son medicinas muy fuertes y a pesar de que tome vitaminas me han afectado a nivel óseo. También me afectó la parte social, académica y laboral, tuve que renunciar a mi trabajo porque la gente desconoce del tema y desconfían de uno… Dicen que el dolor de regla es normal cuando ¡no es así!», indicó.

Problemas con el diagnóstico de endometriosis en Venezuela

Otra de la realidad de las mujeres con endometriosis es que el diagnóstico podría no ser efectivo. Debido a que los médicos tardan en llegar al mismo. En el caso de María Luisa, pasó por varias instituciones públicas hasta conseguir a un médico que la atendiera según sus necesidades fisiológicas.

“Actualmente me veo con un doctor que conocí en el Hospital Universitario durante una emergencia en el 2017. Pero yo ya había pasado por el Camiula (Centro de Atención Médica Integral de la Universidad de Los Andes), el Seguro Social y el Hospital Sor Juana Inés”, explicó Ortega.

En este sentido, indicó que su enfermedad la habían clasificado como un aborto, una enfermedad del colón, dolor por la menstruación, entre otros diagnósticos previos a la endometriosis.

“En esa oportunidad (2017) estuve encerrada en mi casa tres días. Porque presentaba mucho dolor y hemorragia interna. Encontré a ese doctor y desde entonces estoy asistiendo a la emergencia y el servicio de ginecología del Hospital Universitario”, dijo.

Atención hospitalaria

Ortega afirmó que el trato de los médicos y personal sanitario es acorde a las necesidades de las pacientes, quienes van al hospital por necesidad.

No obstante, la crisis sanitaria en la región andina ha acorralado a las pacientes. En el caso de Ortega, ella debe llevar todos los insumos para que la puedan atender. El problema es que son bastante costosos, por lo que recurre a ayudas de fundaciones o instituciones gubernamentales.

“Sinceramente no. Por lo general nosotras las pacientes cubrimos nuestros gastos médicos que son realmente muy elevados. Por ejemplo una consulta médica están entre 120 y 240 dólares”, afirmó la estudiante.

Ante esto, ha tenido que generar campañas de ayuda económica, nacionales e internacionales, para poder tener los recursos necesarios para sobrevivir.

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