Distribución de hortalizas en riesgo por falta de gasolina en Mérida

Mérida, uno de los estados agricultores del país, ha tenido escasez grave de gasolina desde el año pasado. Con la cuarentena esta problemática ha aumentado y paulatinamente dejará de exportar hortalizas al centro del país.

Las zonas afectadas son: Timotes donde hay 22 centros de acopio de hortalizas que se distribuyen en todo el país. También Pueblo Llano que tiene 23 días sin gasolina. Acá se produce la mayoría de la papa y la zanahoria. Estos pueblos del sur de Mérida tienen mes y medio esperando gasolina.

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Otra de las zonas es Mucuchíes, que además de alimentar a varios estados distribuye en el centro de la ciudad por su cercanía. Yonny Espinoza es un agricultor de esta zona, su terreno se ubica en la vía que conduce a Gavidia y tiene una altura de 3.000 msnm aproximadamente.

Mucuchíes produce papa, zanahoria, ajos, brócoli, cebollín y cilantro, debido a la altura del área.

La comercialización la realizaban los intermediarios entre el agricultor y los comerciantes, que cada semana se encargaban de comprar al productor y llevarlos al centro del país en su mayoría. En estos momentos la dinámica ha cambiado para evitar la pérdida de la cosecha. La compra la hacen bien sea los intermediarios, el comerciante o un particular que simplemente tenga la posibilidad de adquirir los alimentos.

La última compra de combustible que hizo Espinoza fue el 3 de abril a personas que suben de la ciudad a vender el litro entre 1 y 2 dólares americanos o según el cambio del día en moneda nacional. Él solo logró llenar 60 litros para una camioneta de carga modelo 350. Esta cantidad para la rutina de trabajo que mantiene en el campo le rinde para tres días de trabajo.

¿Por qué se registra esta falta de gasolina en Mérida?

“Con respecto al combustible, la situación es inexplicable debido a que a veces hay y otras no. Nosotros nos tenemos que adaptar a solucionar cómo sacar la cosecha sin el carro de carga. La escasez de combustible afecta a la población agrícola. Ya no es posible usar el camión para cargar obreros o la cosecha, ahora el trabajo se hace manual y cuando se consigue la gasolina es por otro medio diferente al habitual”, comentó Espinoza.

El trabajo es constante a pesar de la falta de ingresos, porque cuando una cosecha esta lista se debe trabajar hasta el final. La mano de obra no ha parado porque quienes trabajan el campo son residentes de los caseríos cercanos al terreno de producción, usan horarios parciales y han logrado establecer turnos para cumplir con el distanciamiento social.

Mérida
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La producción de Espinoza se mantiene a pesar de las medidas actuales. “La cuarentena en los campos no es una ley tan fuerte como lo es en los cascos centrales de las ciudades, pero se mantiene el sistema de seguridad pues el trabajo no se puede detener. Las personas salen a trabajar por la necesidad y un obrero se paga es por día, 200.000 o 250.000 bolívares mínimo”.

 Sobre las pérdidas generadas durante los días de la cuarentena debido a la falta de gasolina Espinoza confiesa que “si existen casos donde hay perdidas pero la mayoría no vamos a querer perder porque el mayor esfuerzo es nuestro trabajo”.

Las ventas locales también han disminuido y no ha sido precisamente por falta de gasolina, la familia de Espinoza, todos agricultores, han evidenciado que durante la cuarentena las personas o sus compradores habituales tienen menos recursos para obtener los alimentos. Antes de ser anunciado el estado de emergencia “comparaban de todo un poco ahora llevan uno o dos rubros. Las ventas han disminuido parcialmente, ya que el ingreso no es igual, especialmente en las personas que viven del día a día”.

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