A un año del Apagón Nacional, Larenses no se adaptan a vivir a oscuras

Desde marzo del 2019, los Barquisimetanos cambiaron su ritmo de vida para  adecuarse a un nuevo horario en el cual realizar las tareas diarias. Desde el Apagón Nacional,  los cortes eléctricos no cesan y la mayoría de los sectores de la capital larense quedan a oscuras entre cuatro y seis horas cada día. Los larenses viven a oscuras.

Este 7 de marzo, se cumple un año de aquel mega apagón histórico que afectó a Venezuela. Desde entonces, los ciudadanos de la cuarta ciudad más poblada en el país, viven constantes cortes de energía que interrumpen su rutina diaria. Esta situación altera el desempeño de las actividades en diferentes áreas como la educación, la salud o el comercio.

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Pacientes renales se ven afectados por los apagones:

Aunque son muchos los sectores de la salud afectados por los cortes de energía, los pacientes renales son los que más despiertan preocupación, ya que es una condición que requiere atención específica.

Tal es el caso del paciente renal, Douglas Morales, quien reside en Barquisimeto. Morales debe recibir diálisis tres veces por semana y comentó que «en la ciudad, de las cinco unidades de diálisis solo una tiene planta eléctrica y las otras cuatro suspenden los tratamientos cuando no hay luz”.

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Es por ello que se genera caos entre los pacientes de este tipo. Un paciente renal, de acuerdo con el tratamiento, toma cuatro horas en cada sesión de diálisis y con la situación energética de Lara, el tiempo se reduce. Los pacientes reciben el tratamiento » a medias», lo que puede ocasionar complicaciones en su salud.

Rendimiento educativo afectado

La educación, en sus distintos niveles, se adaptó al reto de las fallas eléctricas en la región. En la primaria padres e hijos se someten al horario incierto de la luz para la realización de las tareas. Del mismo modo se modificó, en algunas instituciones, el horario habitual de clases, sobretodo en la secundaria.

En cuanto a la educación superior, Nancy Cordero, docente de la Universidad Fermín Toro, mencionó que dicha universidad cuenta con planta eléctrica, lo que ha permitido que transcurra con normalidad el lapso académico. Sin embargo aseguró que, tanto docentes como alumnos, sufren a la hora de ir casa.

Los profesores se hallan exhaustos al momento de hacer correcciones a oscuras, mientras que a los alumnos se les dificulta la realización de sus asignaciones ya que muchas veces dependen del Internet.

Aunque parezca común, 12 meses después del Mega Apagón Nacional, los ciudadanos no conciben adaptarse a las fallas eléctricas. puesto que interfieren con las planificaciones del día lo que genera inestabilidad en todos los sentidos. A un año de la tragedia, los larenses viven a oscuras.

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