Hospital de Peluches: la idea de reciclaje que alegra a niños en el país

Existen distintos centros médicos en el país, pero solo uno está dedicado a seguir dándole vida a los juguetes. Se trata del Hospital de Peluches de Venezuela, aquí los “sanan” y reciclan para volver a brindar sonrisas a la mayoría de los niños que más lo necesiten.

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Hospital de Peluches: la idea de reciclaje que alegra a niños en el país / Foto EFE

Un lugar que fue creado en el 2017 y desde entonces recuperado a más de 25.000 muñecos de felpa y muñecas usadas a las que bañan, peinan, visten, reparan, cosen y ajustan. Esto para luego regalar a niños en hospitales, casas hogar, zonas vulnerables y fundaciones de todo el país.

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Cabe destacar que esta labor no solo se trata de regalar juguetes. Sino que se enfoca en enseñar los valores de dignificar, dar y reciclar.

Hospital de Peluches de Venezuela | Alegrar y enseñar

“Soy tu nuevo amigo. Soy un peluche con experiencia, pues jugué con otros niños. Quiéreme y cuídame que yo haré los mismo contigo. Cuando seas grande, regálame a otro niño que me quiera y juegue conmigo como tú”. Este es el mensaje que lee cada niño que recibe un juguete del Hospital de Peluches. Esto según lo reseñado por EFE.

Lilian Gluck es la creadora de esta fundación. Es educadora de profesión y la que aporta una función pedagógica al proyecto que combina el reciclaje con la labor social de dar alegría a quienes la necesitan. La idea surgió mientras arreglaba su casa y decidió donar los peluches de sus hijos.

Para el primer año, Gluck y sus vecinas consiguieron 400 muñecos de todo tipo. Los cuales ellas mismas limpiaron y restauraron antes de donar. Hoy son más de 40 voluntarios que se activan entre febrero y diciembre de cada año para dar regalos en días del niño, festejos y Navidad.

“Los peluches son un vehículo, es un valor puesto en físico (…) Es un peluche recuperado que trae la energía de otro niño y se completa el ciclo limpiándolo y dándolo a un nuevo niño. Ese es el valor de reciclar. Lo que para ti no sirve, para otro puede ser muy valioso”, comentó la fundadora de la idea a la agencia internacional.

Con el plan en mente, esta mujer convirtió su casa en un hospital y la donación de juguetes “con propósito” en el motivo que la mantiene aferrada a Venezuela y le permite compartir con otros la satisfacción de ayudar.

Juguetes para 72 fundaciones en 16 estados

El Hospital de Peluches de Venezuela es prácticamente una sala de atención y recepción. Desde la entrada de la vivienda hay cajas de juguetes. En un pasillo se encuentran los que están llegando, mientras en otro, los que están listos para salir a alguna de las 72 fundaciones en los 16 estados de Venezuela con los que se tienen alianzas.

Reciben pacientes de todas partes del país, de todo tipo. Una vez en casa, pasan a la sala de espera ubicada en la entrada y van avanzando a la sala de cirugía ubicada en el patio de la vivienda.

Las voluntarias en varias mesas, se organizan por equipos que lavan, limpian, peinan, cosen, ponen ojos y narices, visten y hasta perfuman a los muñecos que luego siguen a “cuidados medios”. Aquí les dan los toques finales y empaquetan para su salida.

A veces el Hospital de Peluches recibe ayuda de otras fundaciones que cuentan con lavadoras industriales y espacios de almacenaje. Desde el Hospital de Peluches se dirigen todas las operaciones.

Según lo señalado por la referida agencia, el lugar más especial del hospital es un cuarto. En él se guardan alrededor de 300 peluches donados. Estos son los pacientes más queridos que sirven para acompañar las jornadas y recordar a las voluntarias la importancia de la labor que hacen.

Destacaron que la organización es total y el trabajo es “agotador”. Aunque el trabajo de las voluntarias se ve saldado cuando entregan los juguetes y ven “la alegría de los niños”.

“Estamos creando una mentalidad de solidaridad, compañerismo y de compartir, que hace tanta falta en los niños”, explicó Evelyn Vaisreg, una de las ayudantes a EFE.

Resaltó que con alegría todas pasan un rato agradable. Destacó que quien está brindando esa labor es porque realmente le gusta. “Creo que de fondo hay un amor maternal”, acotó.

Por su parte, Lili Salama, una psicóloga que lleva cuatro años como ayudante en el hospital y que destaca la pluralidad y coexistencia que permite este espacio, en el que devuelven dignidad a los juguetes, para recordarle a cada niño lo que merece.

“Tenemos varios mensajes, pero creo que el más importante es que cada uno es digno. Que cada persona tiene que ser tratada con respeto, que puedes dar alegría al otro”, enfatizó.

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