Día 37: Una graduación pospuesta, sin saber cuándo será

Hoy presentamos una historia relacionada a la Universidad de Oriente, núcleo Anzoátegui, reconocida como una de las mejores en Venezuela. También fue distinguida en años anteriores con reconocimiento internacional por su excelente educación, la cual actualmente está fuertemente azotada por la delincuencia.

Jesús Sánchez, joven de 25 años de edad y futuramente Ingeniero de Petróleo, tenía pautado para el día 24 de marzo su tan anhelada presentación de tesis para optar a dicho título, situación que no sabe para cuando será, debido a la pandemia por la COVID-19.

Ahora es noticia: Guaros optan por motos y bicicletas para moverse

Largas noches de desvelos, compromisos sociales cancelados, solo por el hecho de cumplir con su objetivo de ser un profesional. Enorgullecer a sus padres y abuelos que lo han apoyado desde siempre y por sobretodo dejar el nombre de Venezuela en lo más alto.

El solo hecho de no saber cuando esta pesadilla acabará, lo deprime un poco. Esperaba con euforia ese día de su tesis y escuchar el tan anhelado “aprobado” que cambiaría su vida para siempre.

Una graduación que no se dio

Llevar seis años en esta gloriosa casa de estudios, a pesar de ser víctima de la delincuencia, profesores corruptos y otros problemas, nunca le apartó de la vista su objetivo, tener un título universitario.

Ansiaba tanto ese día que con sus ahorros se auto obsequió un teléfono, el cual se dijo así mismo, que estrenaría luego de presentar su trabajo de grado. Sin embargo, la emoción se esfumaría, debido a que decidió utilizarlo por el desconocimiento de cuándo llegará ese día.

Su acto de grado, pautado para unos meses luego de su presentación, también se desconoce. 

La meta de este muchacho, siempre es dejar a Venezuela en lo más alto, es por ello que desea ejercer fuera del país. Sin embargo, por no tener experiencia, los trabajos se vuelven más cuesta arriba.

Tiene familiares en Argentina, el cual es el posible destino para Sánchez poder ejercer su profesión desde cero. Sin trabajos donde una “palanca” le aparte de poder trabajar en lo que le gustaba desde niño, ya que su padre fue trabajador de PDVSA y despedido injustamente en el paro de esta industria el año 2002.

A pesar de todo lo que sufre el joven estudiante venezolano, Jesús dedicó unas palabras de apoyo a quien se sienta desmotivado.

“De la vida uno aprende mucho, y más aun cuando esta te golpea muy temprano. Nunca hay que rendirse de lo que uno más desea, siempre hay que luchar y seguir adelante. Lo que viví en esta casa de estudios, amistades y hasta mi pareja que futuramente sería mi colega, no lo cambio por nada en el mundo”.

Graduación

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver