Día 22: Fe en tiempos de cuarentena

Viajemos a aquellos tiempos donde nuestras riquezas y amor por lo material parecía lo más esencial de la vida. Un tiempo donde trabajar incansablemente, crear rutinas y pasar grandes cantidades de tiempo en nuestros teléfonos y computadoras eran nuestros más efectivos pasatiempos; definitivamente preocupaba mucho el hecho que la comunicación orgánica fuera reemplazada por la digital y se enfriara de esta manera la euforia de un intercambio de ideas.

Muchas veces durante esos días ni siquiera nos acordamos de Dios, a menos que, estuviéramos pasando por una mala situación de salud, económica o familiar. Pero ¿qué pensaría Él de todo esto? Poco o nunca nos hicimos esa interrogante que actualmente, en su mayoría,  hemos tomado en cuenta. Y es gracias a esta situación que consideramos una catástrofe. Sin embargo, este ha sido el escenario perfecto para internalizar y darle un correcto rumbo a nuestras vidas.

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Fe en manos

La fe e tiempos difíciles

Luego de iniciar este proceso de aislamiento social muchos hemos indagado en qué será de nosotros y cuál realmente es el aprendizaje de todo esto. Dios mediante la naturaleza se ha encargado de respondernos al ser testigos de una muy notoria recuperación de nuestro ecosistema. Además, nos ha permitido encender nuevamente la llama familiar y sin ser el abrazo o un beso los protagonistas de cada encuentro, la comunicación sin frontera digital volvió a reinar en nuestros hogares.

Hablar de fe en medio de una crisis mundial pareciera ser un tanto difícil. Pero, en vista de todo lo que ha accionado Dios en este tiempo es preciso recordar que su amor y misericordia está por encima de toda tempestad, que a pesar de los tiempos oscuros Él siempre será la luz que iluminará nuestro caminar. También es momento de agradecer y amarlo de tal forma en cómo nos ha mostrado su compañía. Como sociedad debemos aprender mucho de Él, no se trata solo de acudir a Dios en base a nuestras necesidades, agradecerle cada día también es una hermosa forma de manifestarle nuestro amor. En esta Semana Santa podemos perfectamente demostrarle cuánto tenemos por ofrecerle. Su tiempo es perfecto, a veces no lo entendemos pero el fin justifica los medios.

Fe en tiempos de cuarentena

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