Explotó una batería de emergencia del edificio administrativo de la ULA

Debido a una fluctuación de energía eléctrica producida el día de ayer, a las dos de la tarde, explotó una de las baterías de la planta eléctrica de emergencia del edificio administrativo de la ULA.

Esto, trajo como consecuencia la suspensión completa de los servicios de red así como la visibilidad de la Universidad de Los Andes (ULA). Según informaron los directivos de Dirección de Telecomunicaciones y Servicios (Detes) y Dirección de Servicios de Información Administrativa (Desia).

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Pronunciamientos de las autoridades de la ULA

El Rector Mario Bonucci señaló que «esto es muy grave,  sobre todo porque la explosión  aparentemente es producto de los apagones o de bajas de tensión. Y, en segundo lugar, porque seguirán los apagones y racionamientos eléctricos».

Detes y Desia cumplen la función de cerebro de la universidad, un dato poco conocido por la comunidad,  por lo tanto si hay fallas de luz todos los equipos y servidores se caen. Además, que los recursos de la universidad son muy viejos. Algunos por su antigüedad deben levantarse manualmente luego de un bajón eléctrico.

Sectores de la universidad quedan inoperativos

El ingeniero y director de Desia, Franklin de Paula, aclaró al equipo de Todos Ahora que se afectó una batería de 1.250 amperios. Misma que por producto del paso del tiempo y su degradación  terminó convirtiéndose en una potencial bomba, y en efecto explotó.

 “Yo percibí la explosión, la escuché. Sucedió ayer en horas de la tarde. Fui testigo sonoro, estaba trabajando”, comentó el ingeniero.

 Lo más crucial es la consecuencia ya que, por no tener esa batería varios sectores de la universidad quedan inoperativos. Con énfasis, el ingeniero de Paula aclaraó que la falla “afecta a toda la ULA”.

Entre los servicios que mantiene esta planta es el servidor del correo de la universidad. En estos momentos no se averió pero de haber una baja, se derrumbará automáticamente.

Precaución ante los continuos robos dentro de la universidad

No es posible dejar un registro fotográfico de las condiciones que dejó la explosión. El director de Paula insistió en no hacer público los establecimientos y bienes que posee la universidad debido a los continuos robos que se han presentado.  De hecho afirmó que “no tenemos una vigilancia efectiva y eficaz y al publicar los recursos que tenemos estaríamos poniendo en carne de cañón lo que tenemos”.

Durante la mañana de hoy primero de julio, el periodista Jesús Quintero, a través de su cuenta en Twitter, notificó sobre un robo realizado en las oficinas del Estadio Lourdes, también entidad de la universidad. Para el 18 de junio, el Observatorio de Derechos Humanos informó que la ULA en lo que va de 2020 ha presenciado 24 robos.

Alimentación del sistema ulandino

La planta eléctrica averiada es una de las dos usadas como respaldo, en caso de presentarse fallas eléctricas, para evitar que la alimentación del sistema ulandino se caiga. El vicerrector  administrativo, Manuel Arangren, comentó que se maneja un  “sistema de telecomunicaciones, como el correo de la ULA. También, todo lo que tiene que ver con la parte presupuestaria, financiera y la parte académica de la universidad.

Asimismo, explicó que “todo cae aquí en un sitio, en una dirección que se llama Desia y como hay muchos bajones de electricidad tenemos que tener una planta que alimente. Porque si no los equipos se queman, son equipos valiosísimos y además que tienen demasiados años, con condiciones desfavorables y no hemos tenido recursos para cambiar”.

El presupuesto que estiman para el valor de la batería es de 200 dólares, esto comparado con el precio de una batería de un auto. “Nosotros no tenemos dinero y no contamos con los recursos. Por eso, yo me atreví a solicitar de la comunidad ulandina egresada a dar una donación de una batería. El edificio no tiene una administración de energía a parte de esas baterías y menos cuando la electricidad se puede ir en un determinado momento. Cuando hay bajones  dañan a estos equipos porque esos son los que alimentan a toda la universidad” agregó el vicerrector.

En momentos de cuarentena, cuando el retorno de las clases se plantean para dictarse online, la Coordinación General de Estudios Interactivos a Distancia (Ceidis) se ve afectada. Dentro del edificio administrativo hay equipos y servidores principales de esa plataforma.

“Tenemos dos servidores, uno está averiado y el segundo está funcionando porque se ha hecho el esfuerzo para repararlo.  Pero pudiéramos quedar fuera de combate en todo. Un servidor de esos vale un dineral y nosotros tenemos como seis años sin recibir recursos”, concluyó el vicerrector.

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