Elena Arrieta, una zuliana guerrera que se enfrenta al Cáncer de mama

Cuando a una persona le diagnostican un cáncer, su vida da un giro de 180° centígrados y le asaltan las dudas y el temor a lo desconocido. Eso lo sabe de primera mano Elena Arrieta, quién a sus 56 años se enfrenta a un tumor de seno, y ofrece su mensaje de esperanza para todas las guerreras.

“Nadie me dijo que el camino fuese fácil, pero con mi familia se está haciendo más sencillo”. Zuliana, guerrera, soltera y con dos hijos, Elena Arrieta desde hace un año fue diagnosticada con un carcinoma ductal en la mama izquierda. En conversación con el equipo de Todos Ahora, reavivó su impactante historia.

Miedos, superación y alegría

Hay historias que solo es posible contarlas en la voz de quienes las experimentan, en sus propios silencios o exclamaciones. Elena contó que la sonrisa era el arma más fuerte, siempre que salía de las sesiones de quimioterapia era como un roble. No podía demostrar su debilidad.

“02 de septiembre del 2019. Esa fecha sí que fue dura. Creo que más aún cuando me informaron que tenía cáncer de seno. Primero está la vida Elena, me dijo el doctor luego de avisarme que debía someterme a un tratamiento de quimioterapias preoperatorias, luego a una fase operatoria y por ultimo a sesiones radioterapias. No voy a decir que me derrumbé, pero no podía ni dormir”, confesó Elena a su hija, corresponsal encargada de plasmar su testimonio.

Elena padeció los síntomas del procedimiento preoperatorio, calificándolos como terribles y dolorosos: vómitos a toda hora, irritación por todo tipo de olores mientras el cabello caía a pedazos sobre la almohada o la comida. Y el seno se le había hinchado a tal punto de adquirir un color rojizo.

“Ahora, en octubre del 2020 me encuentro en la fase operatoria. Esperando una ayuda, para poder operarme, confiando cada día más en Dios, que se haga su voluntad. A veces me debilito, pero hago lo posible por no derrumbarme. Hay ocasiones en las que me da miedo contar mi historia, me da miedo hacer sufrir a mis hijos al contarle mi dolor. Y por eso prefiero guardar silencio de vez en cuando”.

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