Día del Licenciado en Educación: cuando moral y luces no son suficientes ante la crisis del país

“Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades». Con esta frase del Discurso de Angostura, Simón Bolívar resaltó la importancia de la educación en una República incipiente.

Más de 200 años después, esa frase sigue vigente: moral y luces son nuestras primeras necesidades. Sin embargo, en medio de una crisis económica sin precedentes, querer impulsar este ideal en los niños y jóvenes queda insuficiente para los docentes venezolanos.

La educación es el derecho humano que permite adquirir conocimientos, alcanzar una vida plena y contribuir con el desarrollo de todas las sociedades. En el momento tan coyuntural que atraviesa Venezuela, es más necesaria como herramienta para revertir los niveles de pobreza actuales.

Cada 29 de julio se celebra en Venezuela el Día Nacional del Licenciado en Educación, iniciativa que surgió para conmemorar la fundación del Colegio de Licenciados de Educación de Venezuela en 1972.

Por este motivo, Todos Ahora presenta el testimonio de tres venezolanos, quienes a través de la docencia contribuyen a la formación de niños y jóvenes en pro de la sociedad.

La educación debe dotar a los estudiantes de competencias y no de objetivos

Así se resume el pensamiento de Mariana García (20 años), estudiante del sexto semestre de Educación mención Lengua y Literatura en el Instituto Pedagógico de Caracas. Esta joven decidió estudiar Educación porque se sintió muy inspirada por sus profesores de bachillerato.

Mariana García, estudiante del sexto semestre de Educación, espera poder ejercer su profesión en el país. | Foto: Twitter

Aseguró que en un contexto tan complicado como el de Venezuela actualmente, sintió que la educación le permite aportar de forma directa hacía una transformación exitosa de los jóvenes. En especial a través de las palabras que fue la mención que eligió estudiar en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.

Su sueño es quedarse en Venezuela. En primera instancia porque ejercer su carrera afuera es muy complicado, además porque considera que el país la necesita. Sus planes son quedarse aquí ejerciendo y si no le queda otra opción, emigrar.

En su opinión, el principal desafío de su profesión es enfrentarse a una generación que no le ve sentido al estudio. “La necesidad de tener dinero para mantener a su familia, o de emigrar lo antes posible, es en muchas de las ocasiones mayor que las ganas de superarse”, indicó.  

El segundo problema es la infraestructura de muchos centros educativos, incluyendo los privados. “Es muy complicado ser un profesor de calidad cuando no hay pizarras en buen estado, pupitres en los que los niños puedan sentarse”.

Dijo que sus últimas pasantías fueron en un plantel bastante deteriorado y le tocó trabajar con las uñas. Esta situación la vinculó con un tercer desafío: los sueldos. García explicó que de lo poco que cobra cada docente este debe destinar dinero para implementos como: marcadores, tizas, hojas, cuadernos, bolígrafos, entre otros. “Cosas sin las que no podemos trabajar”.

Asimismo, Mariana destacó que le gustaría contribuir con la formación de alumnos integrales, preparados para la vida. Su aporte espera hacerlo con nuevos principios y metodologías, con distintas formas de evaluar y ver a sus futuros estudiantes. Espera que se vea la educación como “una herramienta para dotar a los estudiantes de competencias y no de objetivos”.

Sigo ejerciendo por respeto a mis estudiantes y a mis hijos

Con ese compromiso, Lunnys Delgado (37), docente de media general desde hace 18 años, labora en el L.N.B Colinas del Llano en el estado Barinas.

Lunnys Delgado, ejerce la docencia desde hace 18 años. | Foto: Cortesía

Desde el anuncio de la cuarentena social colectiva, Delgado tuvo que plegarse a la modalidad de educación a distancia. La cual expuso que no es nada fácil en un país que no cuenta con servicios tecnológicos eficientes. “Es evidente que el estudiante no aprende la misma manera. Pero hay que reconocer que esta modalidad ha permitido que los representantes se involucren más en la formación de sus hijos”, apuntó la docente.

Durante este año escolar online, Lunnys centró sus estrategias en el correo electrónico y el WhatsApp. El primero para enviar y recibir las actividades, mientras con que el segundo mantuvo la comunicación con los representantes.

En el caso de aquellas familias que no cuentan bien sea con computador, teléfono inteligente o servicio de internet, en la institución emplearon la opción de entrega de trabajos físicos.

Delgado espera que para el próximo año escolar 2020-2021, la modalidad cambie porque las condiciones no son las mejores. “Pero de ser virtual nuevamente, es necesario que el ministerio emane los lineamientos acorde a la situación actual y necesidades existentes”.

De acuerdo con Delgado su sueldo como docente varía mucho por los ajustes salariales. Por ello debe recurrir a la venta de mercancías para cubrir sus gastos. “Nunca cobro lo mismo y para ser sincera no estoy pendiente de eso. Pero es poco más de sueldo mínimo”.

Sin embargo, Lunnys no titubeó en asegurar que sigue ejerciendo la docencia porque le gusta su trabajo y disfruta enseñar. “Y por respeto a mis estudiantes y mis hijos que también son estudiantes, sigo ejerciendo”.

La educación como canal para generar ciudadanía

Con este propósito, Ángel Iglesias (27) se graduó en Educación mención Filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello. Su proyecto era aportar a la reconstrucción del país, pero debido a la crisis decidió emigrar a Perú en 2017.

Iglesias señaló que su principal motivo para emigrar fue poder alcanzar al máximo todas sus habilidades y poder generar la estabilidad económica que en Venezuela le parecía imposible.

Trabajó como coordinador de programas y proyectos del área de Responsabilidad Social de la UCAB y como docente. Esa experiencia le permitió reforzar su vocación de servicios. “Para mi la educación es uno de los principales canales para poder generar desarrollo, reconstrucción de país y generar ciudadanía”, expresó.

Una experiencia fuera de su tierra

Ángel Iglesias, emigró a Perú donde además de ejercer como docente continua con su formación. | Foto: Instagram

En cuanto al proceso para ejercer como docente en Perú, Iglesias tuvo que obtener una documentación temporal, que más adelante pudo cambiar y luego realizó la validación de su título.

En Lima, comenzó a ejercer como docente de religión y filosofía en una institución privada. Esto desencadenó una serie de oportunidades para poder trabajar en su área de interés: programas y proyectos sociales.

En relación a los sistemas educativos de Perú y Venezuela, Ángel apuntó que se diferencian en forma y en estilo, pero coinciden en la duración del año escolar de nueve meses.

Mencionó que a diferencia del sistema educativo venezolano que ha demostrado tener grandes épocas de calidad, el estudiante en Perú debe pasar por un proceso de refuerzo al egresar del bachillerato. Explicó que es parecido al preuniversitario que se cursa en algunas universidades en Venezuela, pero de forma obligatoria.

En cuanto al sueldo, Iglesias indicó que en promedio un docente en Perú puede llegar a cobrar $800 mensuales. En su caso, debido a que trabaja para una institución privada, su ingreso es mayor. Esto le permite no solo llevar un mejor estilo de vida, además puede cursar dos maestrías en la actualidad.  

Todos Ahora verificó esta información, de acuerdo con un Decreto Supremo emitido en marzo de 2020, en Perú los docentes de primera escala tienen un sueldo base de $653,57, mientras que los de la escala más alta pueden devengar hasta $1241,79.

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