Día 93: Crónica de una persecución en cuarentena

La persecución y la vigilancia al pensamiento crítico en Venezuela son una realidad que va en aumento. Los niveles abrumadores de pobreza colectiva y el quiebre institucional han ocasionado un gran declive humano y social. Que podría ser sintetizado en dos palabras: Patología social.

En los días que transcurren de cuarentena en alguna ciudad, y quizás en la mayoría de los poblados del país, la angustia, el miedo y la incertidumbre son parte de un condimento de emociones que inquietan y generan ansiedad en la población venezolana.

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El terror, sin duda, y la falsa percepción en la población de su incapacidad para cambiar las circunstancias, impiden llevar una vida con propósito.

Persecución vs. Motivación

Ante la resignación de muchos y la paralización de grandes sectores, aún existen en Venezuela actores y grupos claves. Los mismos que desde el pensamiento crítico, la denuncia a la persecución y las violaciones de los derechos humanos y el irrespeto al estado de derecho, se pronuncian y accionan. Siempre, por la prevalencia del bien común que garantice la sobrevivencia de toda una nación.

Aquellos jóvenes, comunidades organizadas, estudiantes, gremios profesionales, activistas sociales, trabajadores, empresarios y todo aquel venezolano que busca mejores condiciones de vida ante las circunstancias que le ahogan, son un peligro para quienes impiden el bienestar y buscan dirigir al país hacia un rumbo ausente de libertad y de dignidad.

Las comunicaciones, la libre expresión y la vida privada resultan en algunos casos ultrajadas por la pretensión de ciertos sujetos. Quienes desde posiciones de gran importancia presionan a toda una sociedad que solamente quiere el cumplimiento de la ley. Así como el respeto al trabajo y a la vida.

En cuanto a datos

Según investigaciones de una conocida organización internacional por la defensa de los derechos humanos, existirían falsas antenas de telecomunicaciones vigilando las llamadas telefónicas en diversas regiones del país. En las recientes semanas de cuarentena, algunos ciudadanos se han privado de su libertad por expresar su pensamiento. Así como sus posiciones políticas en sus redes sociales personales.

Quienes ejercen el periodismo y quienes defienden los principios de los derechos humanos y la transparencia, están en la vigilancia de quienes adversan aquellos preceptos fundamentales de la ley.

Los ciudadanos que denuncian y toman acciones responsables por el bienestar común y la prevalencia del estado de derecho, sin duda están bajo la vigilancia y la persecución. La búsqueda del bien parecería una excepción  cuando el mal se ha hecho poder.

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