Día 48: Voluntad y fe, la mezcla perfecta para superar la pandemia

Con su gorra azul, lentes y una silla de ruedas como medio de transporte, el señor Luis Guarepe, sale a trabajar todas las mañanas, en la avenida Carcaras de Barcelona, vende chupetas.

Luego de un accidente, perdió su capacidad para caminar, pero no la voluntad para seguir trabajando. Por eso a sus 65 años y en plena cuarentena, sigue siendo proveedor en su hogar.

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Con los avances de la edad y las marcas del trabajo, visibles en su rostro, al llegar a entrevistarlo, el señor Luis Guarepe hablaba con un joven muchacho acerca de la palabra de Dios. «Confiando en Dios hijo mío, estaremos bien», fue la frase que se alcanzó a oir al finalizar su charla.



Dulce sustento de hogar



Luis trabaja de lunes a sábado, hasta la 1 pm, que es lo que le permiten durante la cuarentena. Diariamente logra vender aproximadamente 30 chupetas, a un precio de dos mil bolívares cada una.

«Lo que vendo me alcanza para comprar algún poquito de harina artesanal y eso lo llevo a mi casa. Si quiero comprar algo más debo reunir día a día», expresó Luis.

Pero Luis no está solo, cuenta con la ayuda de sus hijos, que pese a estar lejos, a veces lo ayudan con algo. Y «aunque la situación se ha puesto más difícil, confío en que Dios me ayudará.

Voluntad y fe de Luis Guarepe

«Hermana» esa era la palabra usada para empezar a responder cada pregunta. Guarepe, es un hombre de fé, practica el evangelio y ahora le ha tocado realizar los servicios a Dios, desde su hogar.

Esta fe es la que le da fuerza para salir a trabajar todos los días, aunque su familia no este tan de acuerdo. Para él, el trabajo le hace bien.

«Hermana no puedo quedarme encerrado en mi casa, yo debo salir a trabajar, llevar alimento a mi hogar. Además estar acá y hablar con las personas me hace bien, sentirme útil aún me hace sentir bien», manifestó con una voz relajada.

El miedo ante la pandemia no existe, no por retar la enfermedad, sino por confiar que sólo los valientes seguirán adelante, «tal cómo la biblia lo dice».

Entre el bullicio de los autos y las personas que transitan la concurrida avenida, Luis vive su día a día. Endulzando a sus clientes con sus chupetas y llenando el corazón con la palabra de Dios.

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