Con arte y amor: así recuperaron una cancha Mata de Palo en Petare

La cancha Mata Palo, ubicada en el sector San Blas de Petare, se encontraba en un estado de abandono y deterioro. Esta se convirtió en un vertedero sin poder ser un espacio recreativo para los niños y adolescentes del sector.

Esta actividad es valiosa por la resignificación del espacio, siendo uno de los lugares más importantes para el desarrollo de los habitantes de San Blas. En este sector transcurren muchas historias y sucesos que forman parte de la comunidad.

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Por ello, la recuperación de este espacio responde a una iniciativa de la Embajada de Francia, en colaboración con el artista húngaro-venezolano Fabián Solymar, mejor conocido como Dagor; y Katy Camargo, directora de la Organización Uniendo Voluntades y organizadora de este proyecto.

«Nuestra inspiración fueron los niños, niñas y adolescentes, que nos motivaron y ayudaron a rescatar un espacio público digno, donde se puedan desarrollar y potenciar sus talentos deportivos y artísticos. Desde nuestras acciones construimos alianzas con la embajada de Francia, de la mano del Embajador Romain Nadal, con el laboratorio Ciudadano, Uniendo Voluntades, con la líder comunitaria Katiuska Camargo y fundación Rayiluz», contó Dagor.

Recuperaron cancha en Petare

El arte y el deporte tienen una estrecha unión, pues ambas son importantes para el desarrollo y bienestar de los ciudadanos. Además permiten enseñar normas y valores para que puedan desarrollar una actitud responsable en sus vidas y generar mayor familiaridad y amor frente a su comunidad.

«Mi misión como creador es llevar el arte a las comunidades para que los jóvenes conozcan los procesos creativos y empaticen con nuevas formas de expresarse. La obra fue diseñada con la finalidad de integrar las formas multifuncionales de las canchas con el Dagorismo, basado en la abstracción geométrica de las tipografías. Usando valores y la luminosidad del color para obtener formas volumétricas a través de la cantidad de oscuridad y luz, percibida por cada pieza con base en su color; en búsqueda del encuentro de la luz y la sombra, con el objetivo de crear volúmenes imposibles. Esta imposibilidad permite jugar con la perspectiva del espectador. Lo más importante es involucrar la visión y el entendimiento particular, en el cual alcancen como resultado final una idea y emoción objetualizada», siguió.

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