Día del padre a distancia: el sentimiento que le embarga por estar su hija en el extranjero

Este domingo 21 de junio se celebra en Venezuela el Día del Padre en medio de una situación totalmente distinta. Pues, se combina la crisis que enfrenta el país, con la situación pandémica a causa de la COVID- 19.  

Sin embargo, aunque algunos puedan celebrar con alegría este día rodeados de sus seres queridos, otros, solo lo tomarán en cuenta ajustados a la realidad que se vive. De hecho, más para aquellos padres quienes han tenido que acompañar a sus hijos a tomar un avión o autobús, para cruzar la frontera y tratar de alcanzar un sueño que, en su país, notaron que no podían cumplir.

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En consecuencia, para un padre que ama a su hijo y sentir que no lo tiene a su lado, debido a que se tomó la decisión de emigrar, es sumamente doloroso. Este, ha sido el sentimiento del señor Gerardo Calderón. Él, contó para Todos Ahora lo que ha significado casi tres años de la ausencia de su hija.

“Ser padre y de única hija, es el título más hermoso y maravilloso que pueda existir. Es un orgullo muy grande, ver una criatura que ha nacido de ti”, dijo con alegría el señor Gerardo.

Para él, no cabe duda que ser padre representa un significativo reto. Incluso, más en estos tiempos en el que una gran mayoría de jóvenes, sienten truncados sus sueños de ser prósperos.

“Han sido tiempos muy duros y más viviendo bajo las normativas de estos políticos nefastos. Quienes, han hecho que mucha gente y más los jóvenes no puedan representar el futuro de su país”.

Ser padre a gran distancia

Dayana Calderón, su hija de 28 años de edad decidió emigrar al sur de américa con el propósito de buscar la anhelada estabilidad, que en su país natal no vislumbró. A pesar de ser una profesional, graduada como ingeniera, sus posibilidades de ejercer y cumplir sus sueños acá, eran pocas.

“Jamás me imaginé eso. Que tendríamos que alejarnos de ella, apenas graduándose de la universidad. Todo, por considerarse el hecho de no tener un futuro en el país que la vio nacer y estudiar. Me causó tanta sorpresa cuando me dijo que se iba, pero también tristeza por no tenerla cerca”, comentó algo nostálgico.

En un mundo donde la tecnología avanza al ritmo del tiempo, las comunicaciones se han hecho presente en medio de la lejanía que separa un lazo familiar. Al menos unos cuantos minutos semanales, son de suma importancia para entender que, a pesar de la distancia, se está ahí para contar uno del otro.

Para este padre, el hecho de al menos escribirse es muy gratificante. Pues, Dayana aparte de ser la luz de sus ojos, es su gran amiga. El contacto así sea mediante una pantalla, les alivia el alma a ambos. Se traduce en algo simbólico.

Pese a que su hija actualmente aún no ha logrado obtener una mejor estabilidad, persiste de manera incansable el apoyo hacia ella. Él y su esposa, conocen de cerca la situación en la que se encuentra su hija. Les ha generado algo de molestia, cuando saben que el trato que reciben por parte de los empleadores, no es el adecuado.

Esto, porque se basan en las necesidades que tienen la mayoría de los extranjeros y algunos “explotan” laboralmente a quien necesita del trabajo.

Tras esto, el sentimiento más profundo que puede tener el señor Gerardo como padre, es querer verla y resguardarla bajo un gran abrazo, después de tanto tiempo sin estar con ella. “Sería una gran felicidad, por ser mi gran orgullo”.

Amor sin barreras de hija a padre

Como parte final, también se pudo conocer el sentimiento que nace de Dayana. Quien actualmente, considera que ha sido un momento muy difícil de adaptarse.

Pues, cómo olvidar cada momento que se ha compartido a lo largo de su vida junto a él. Cada reunión familiar en esta fecha. Todos, bajo la alegría que significaba compartir con una numerosa familia, alguna comida en especial y entregarle a su padre un detalle así sea muy pequeño, pero significativo.

“Se tiene como una sensación de vacío, porque no se está acostumbrado a esto”, comentó con grato recuerdo Dayana desde Ecuador.

Ella, no descarta que algún momento pueda reencontrarse con su padre, para compartir no quizás este día en particular, pero sí unas navidades o algún cumpleaños. Evidentemente lo extraña, un bonito sentimiento de recuerdo la embarga. Pues, momentos previos a su viaje compartieron mucho tiempo juntos.

Para Dayana, su padre es una de las principales personas más importantes de su vida. Él, ha significado una gran representación de apoyo incondicional. Desde las actividades que realizaba estando en su niñez, hasta en el arduo camino que transitó en su etapa universitaria.

“A pesar de que también llevé bastante regaño por culpa de mis tremenduras, se llegó a convertir como en mi mejor amigo y eso era súper chévere”, finalizó entre gracia.

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