Día 29: Lo más directo que hemos perdido esta vez es la libertad

Desde hace semanas, las principales estados de Venezuela, como Bolívar, comenzaron a implementar la política de mantener un distanciamiento físico para detener el coronavirus; es decir, trabajar desde casa y reducir los viajes innecesarios para hacer frente a la amenaza de la nueva pandemia.

Las personas en Bolívar temporalmente han cambiado por completo su estilo de vida, pasando de prácticamente de chocar los unos a otros a vivir en aislamiento, manejando en las cuatro paredes de casa desde asuntos de trabajo a los de la vida privada a través del cordón umbilical en el que se ha convertido internet.

Ahora es noticia: Amenazan con quitarle la comida a quienes protesten en Carrizal

Recuerdos, lindos recuerdos en Bolívar

Recuerdo que  solía ir con mis amigos todos los fines de semanas al Parque de la Navidad. Nunca lo había visto sin gente a su alrededor, el lugar más emblemático de la ciudad completamente solo, ¡qué barbaridad!

Bolívar

Cerca del parque está un molino. Les explicó, es tan rojo como el atardecer, se encuentra en el centro de la ciudad, y tiene pequeños hoyuelos a su alrededor, tal vez por allí nos mira, ¡sí, lo extraño! 

Allí mismo, a dos metros de distancia, puedo escuchar el soplar de los vientos en las hojas de los árboles. ¡qué hermoso!

En un pequeño pueblito en San Félix, el río Orinoco y Caroní se encuentran libres de la contaminación del hombre, ya no hay embarcaciones, ni mucho menos lanchas que causaban erosión costera en los ríos. 

Algunos pescadores van todos los días a respirar aire fresco al malecón de San Felix, un lugar donde buhoneros (trabajadores informales) van a ganarse el día a día.

«Ahora si puedo respirar», dicen algunos con sombreros, descalzos y pantalones arremangados hasta las rodillas.

Mi día a día no es tan aburrido como parece

Todos los días al levantarme abro la ventana de mi cuarto para escuchar picotear y cantar a un pajarito, no sé lo que trata de decirme, pero estoy segura que me da las gracias por dejarlo posar en mi ventana. 

Bolívar

Otro día más o menos luminoso que de costumbre anima un poco la larga cuarentena. No he madrugado  y después del desayuno, un poco de ejercicio y luego a trabajar desde casa. 

Por cierto, estoy aprendiendo mucho a hacer tortas y dulces con los videos de YouTube. Eso sí, se ven muy ricas pero nunca termino de ver un video. 

Desde la ventana la misma sensación de ayer: había más movimiento que otros días. Por la tarde ya no, ya más tranquilidad. 

Y en las redes sociales, aparte del miedo normal, continua la polémica con el tema de las mascarillas. 

Aquí en Bolívar van a multar a quien no las lleve por la calle. Han pasado de no ser necesarias a que te multen por no llevarlas. Teniendo en cuenta que están agotadas en las farmacias. No sé cómo va a terminar esto.

Hoy es un sábado muy tranquilo, dejándome llevar por las cifras de la pandemia que van suavizándose, parece, y da esperanza de que pueden tener un final relativamente cercano.

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