lunes, agosto 26

Los Derechos Humanos deben retornar a Venezuela

Autor: Ricardo Martínez

Foto: Ipys Venezuela

Desde que el hombre pudo escribir existe historia registrada de la humanidad, la historia- específicamente la occidental-ha mostrado cómo hombres de diversas épocas han luchado por conquistar sus derechos fundamentales. Precisamente nuestros ideólogos venezolanos como: Juan German Roscio, Simón Bolívar y Andrés Bello se nutrieron del iluminismo europeo y buscaron implementar-en estas provincias tan dispersas para ese momento-las ideas encontradas en El Contrato Social o en las obras de Locke, que también influyeron a sendas revoluciones en América del Norte y Francia.


Fue después de la segunda guerra mundial cuando occidente reconoció que la guerra total y la violencia solamente llevarían a la humanidad a un estado primitivo en donde lo que se ha construido: las ciencias, las artes, la industria, la tecnología sucumbirían ante la explosión de la bomba atómica. En ese sentido los DDHH aparecen como principios elementales de la sociedad de mediados del siglo XX: organizaciones internacionales, ONG, partidos políticos, e incluso gobiernos adoptaron tales principios para cambiar la forma en la que los hombres se relacionaban.


Durante la segunda mitad del siglo pasado, el reconocimiento de los DDHH como principios fundamentales en Latinoamérica se vio obstaculizado por regímenes dictatoriales en Argentina, Brasil y Chile, por mencionar algunos. Durante ese periodo Venezuela gozaba de un régimen de democraci representativa, que a través del pacto de punto fijo buscó distribuir de forma equitativa el poder político para disminuir las tensiones en el sistema político venezolano. En ese sentido los partidos políticos, en particular, y la ciudadanía en general, podían votar y expresarse. Venezuela transitaba por un reconocimiento progresivo de los DDHH, garantizando el derecho a la vida, al trabajo, a la educación, a la libertad de expresión, etc. Como ejemplo fehaciente de ello se realizó el proceso de pacificación en el gobierno de Caldera, transformando la lucha armada por una competencia democrática enmarcada en la constitución.


Pese a los intentos de algunas élites políticas e intelectuales de ensanchar la democracia venezolana y por ende el conjunto de Derechos fundamentales, los DDHH sufrieron un retroceso con la aparición en el campo político de Hugo Chávez, este enemistó a grandes sectores de la sociedad, impuso un clima constante de tensión política y buscó doblegar a la ciudadanía.

Momento cumbre de esta política fue el cierre de Radio Caracas Televisión, canal de referencia para toda la familia. En donde no sólo se le restringió el derecho al trabajo a quienes laboraban en el canal, sino que se le violentó a la sociedad venezolana posibilidades para verse y ser escuchada. La disminución de la libertad de expresión fue acompañada de un incremento en la violencia hacia manifestantes que de manera pacífica reclamaban sus derechos en las calles.


Al fallecer Hugo Chávez los índices de aceptación de su sucesor fueron mínimos, pero la agresión hacia los DDHH se exacerbó una vez la Asamblea Nacional y la Exfiscal Luisa Ortega Diaz interpelan al ejecutivo nacional, señalando el abandono del cargo, en este contexto se intensifican las protestas y por causa de la represión fallecen más de 100 venezolanos. Una vez más el derecho a la vida es abiertamente transgredido por el ejecutivo. Actualmente el estado crítico de la economía impide que muchas familias venezolanas se alimenten, es usual ver a niños escarbando algo en la basura para comer, los despidos en masa son constantes debido a la falta de materia prima para producir, los cierres de emisoras de radios por parte de Conatel están a la vuelta del día, así como la censura en televisión. El venezolano ya vive sin su derecho a la vida, a la comida, a la educación, el gobierno venezolano ha perdido la capacidad de preservarle la vida a sus ciudadanos.


Es ahora que la sociedad demócrata venezolana vea en los Derechos Humanos la bandera para recuperar la democracia, los estudiantes, los sindicatos, los empresarios, los intelectuales y los políticos deben conformar una coalición, que no solamente represente a los venezolanos que están aquí sino a los más de 5 millones que se encuentran en el mundo. Coalición que tenga como norte el rescate de los derechos fundamentales del hombre, solo así habrá un cambio en Venezuela.

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