sábado, abril 20

Lorent Saleh: “(…) estando en cualquier lugar, en la condición que sea, tú siempre puedes luchar”

Foto: Secretos de Inmigrante

Redacción: Paula Gula, estudiante de Relaciones internacionales en la URJC, Madrid

Lorent Saleh es un treintañero venezolano residente en España. Vino a Europa hace 5 meses, el mismo día que le liberaron de la cárcel en Caracas en las que pasó más de cuatro años, acusado de terrorista y traidor a la patria por acciones de defensa de derechos humanos. En el año 2017 fue galardonado con el premio Sajarov. Previo a empezar la entrevista le resumo a Lorent cuál es el enfoque de la página “Secretos de Inmigrante”. Empieza a hablar antes de que le haga la primera pregunta.

A propósito del tema de la migración, yo justamente estoy llegando de una gira por América Latina, después de casi 5 años de haber estado preso y que fui secuestrado. Realmente, fue regresar a una América Latina que sigue siendo la misma pero muchas cosas han cambiado.

Entrevistadora: ¿En qué sentido?

Lorent: Empezando por la correlación de fuerzas políticas en la región. Los gobiernos empiezan a obedecer a otras alianzas políticas y tendencias filosóficas. En Venezuela se siente que realmente ha habido el hecho más importante en la historia americana, yo creo. Y es la cantidad de venezolanos que se tenían que ir a otros países. Lo notas también en España.

E: Dijiste “después de casi 5 años de estar preso”. ¿Podrías resumir qué es lo que pasó? ¿Por qué te encarcelaron?

L: El activismo en derechos humanos es algo que es perseguido por las dictaduras y los regímenes. Yo decidí ser activista y eso significa enfrentarse a la dictadura venezolana. En el proceso, te das cuenta que no solo es el asunto de un grupo político nacional sino es trasnacional. Juan Manuel Santos le sirvió a Nicolás Maduro en sus dos periodos. Las FARC, la guerrilla colombiana y el narcotráfico colombiano, forma parte del régimen en Venezuela. Cuando empezamos a denunciar esta realidad, el presidente Santos estaba tratando de llevar a cabo el proceso de paz y no le convenía que visibilizáramos las víctimas de terrorismo y de narcotráfico colombo-venezolano. Me secuestran en la ciudad de Bogotá y me entregan en la frontera el 4 de septiembre de 2014. Luego me meten en La Tumba y allá, en el Helicoide, me toca estar cuatro años, un mes y siete días sin que se hiciera siquiera juicio.

E: He leído que fue aplazado 52 veces.

L: Sí, justamente. Porque a pesar de toda la campaña mediática que hicieron acusándome de terrorista y de montar un plan para derrocar el régimen venezolano, nunca pudieron presentar pruebas reales delante de un tribunal y comprobar mi culpabilidad.

E: ¿Cuál fue la acusación que te pusieron? ¿Qué artículos de la ley, supuestamente, habías violado?

L: Nunca llegaron a esta parte. A través de los medios de comunicación del Estado, las acusaciones fueron de terrorista, de traidor a la patria. No se dio la audiencia preliminar, ni la apertura del juicio. Y cuando me detienen en Bogotá, nunca hubo orden de captura. Por eso la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU se pronunció determinando que lo que me hicieron fue un secuestro.

E: ¿Tú sabías que te iban a dejar libre con antelación o te enteraste en el mismísimo momento que te dijeron “venga, puedes salir”?


L: No lo sabía, mucho menos me lo esperaba. Me enteré exactamente en el momento en que me buscan a mi celda, me dicen que me van a hacer un nuevo proceso, me montan en patrullas y me entregan al gobierno de España en el aeropuerto. Pero era inesperado por completo. Y es porque los presos políticos terminamos siendo mercancías de intercambio.

E: ¿Podrías desarrollar?


L: Yo te secuestro, para después negociar con el gobierno Polaco y pedirle algo a cambio de darle a su nacional. En mi caso, la Unión Europeo llevaba tiempo presionando y pidiendo mi liberación, porque justamente me habían condecorado con el Sájarov. Y el régimen en Venezuela me entrega al gobierno de España, cuando asesinan al consejal Fernando Alban. Me entregan como para aliviar la tensión.

E: Tu madre se ha venido contigo a España. ¿Lo organizaste tú o te facilitó la ayuda el gobierno español?


L: El gobierno de España me ayudó. Se encargó de todo. Mi mamá, el día que me liberan, se entera del hecho por las redes. Ya cuando me están montando en el avión, el Embajador llama a mi mamá y le dice que se quede tranquila que yo estoy con él, que nos vamos para Madrid. Al otro día mi mamá fue a la casa del Embajador y él le contó cómo fue todo el proceso. Después ellos se encargaron de traerle a España.

E: ¿Cómo han sido para ti los primeros momentos en España?

(Interviene Pablo, un amigo venezolano de Lorent que está presente en la entrevista. Dice: “Además, que tú estuviste unos años estando en Venezuela, pero sin estar en Venezuela.)


L: Exacto. La última vez que yo estuve en Venezuela, fue hace más de 5 años. Antes del secuestro ya llevaba un tiempo fuera. No volví a caminar por las calles venezolanas en casi 6 años. Y ahora tengo un pasaporte que me permite ir a todos los lados menos a mi país.

En la cárcel estuve todos los días peleando por ver el sol. Cuando me liberan, me llevan al aeropuerto. A punto de terminar el vuelo, llega una azafata con un sobre para mi. Dentro había un mapa mundi con la ruta del vuelo marcada y texto “Para mi es un honor poder ser quién te lleva a la libertad, estoy muy feliz; bienvenido a la libertad.”. Fue una invitación por parte del capitán a ver el aterrizaje a la cabina. ¿Sabes lo primero que veo cuando la abro? El sol saliendo en Madrid. Así me recibe Madrid. Estoy agradecido a España por lo que ha hecho por mi y por otros presos políticos.

E: ¿Crees que en algún momento de tu vida podrás volver a Venezuela?


L: Claro. Estamos trabajando para ello. Estamos trabajando para poder regresar al país pronto.

E: En los primeros momentos después de tu liberación, ¿Te perseguía mucho la prensa en España?


L: Y en todos lados. Estar siempre expuesto a la opinión pública trae consigo una presión importante. Incluso te resta mucha libertad. Pero yo estoy profundamente agradecido con los medios de comunicación y con todas las personas que quieren mostrar las realidades. Tengo un sentimiento de deber con informar y testimoniar. Eso conlleva cosas desagradables, pero también otras muy bonitas. Es un kit y lo asumes de forma integral.

E: ¿Consideras que tienes más posibilidad de luchar por los derechos humanos de tu nación estando aquí o en Venezuela?


L: Yo eso me lo pregunto siempre. Intento concentrarme en hacer el mejor esfuerzo posible estando donde esté. Yo lo que sí sé, es que estando en cualquier lugar, en la condición que sea, tú siempre puedes luchar. Es un tema de la voluntad, de qué tanta voluntad tienes de luchar.

E: Después de todo lo que te pasó, ¿Tienes más motivación que antes?


L: Mucha más motivación y mucho más compromiso que antes. Absolutamente.

E: ¿El gobierno español te ha proporcionado ayuda para asimilarte a una cultura diferente y a una vida fuera de la cárcel?


L: No es lo mismo estar preso que secuestrado. Porque cuando tú estás preso, sabes que vas a estar en la cárcel un tiempo concreto. Pero cuando estás secuestrado, tú no sabes si vas a salir mañana o nunca. Afortunadamente, España tiene algo que a los venezolanos se nos facilita. En mi país no hemos convivido con otras naciones latinas, sin embargo, con españoles, muchísimo. Por eso uno se siente más cómodo en Madrid que en San José de Costa Rica.

E: ¿Te consideras una persona emblemática o una persona con un estigma por lo que te pasó?


L: Yo me considero un defensor de derechos humanos. Eso te hace emblemático y te estigmatiza. Te hace objeto de alagos, pero también de comentarios desagradables. Siempre vas a estar sometido a acusaciones.

E: ¿Cómo te ha tratado la población española teniendo en cuenta que eres venezolano y exiliado político?


L: Todas mis experiencias han sido positivas. En ningún momento he sentido discriminación. Creo que la España de hoy es una España muy moderna. Es una España que se ha abierto poco a poco al mundo. La crisis que llegó a vivir Europa en su momento, les llevó a sus naciones a abrirse al extranjero, a un mundo globalizado. Pero bueno, es mi experiencia. No puedo generalizar mi condición.

E: Para terminar, ¿Estás cómodo en España?


L: (Después de una larga pausa) Sí, sí lo estoy, pero todos los días deseo profundamente regresar a mi hogar.

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