miércoles, junio 19

Falcón, Bertucci y cómo no ser oposición.

A pesar de la postura de la mayoría de la oposición de no acudir a elecciones y del desconocimiento de las mismas por parte de los países que adversan al Régimen a nivel internacional, Henri Falcón y Javier Bertucci decidieron ser partícipes en una contienda en la que el otro adversario era, al mismo tiempo, el árbitro.

Llegó el día de la elección y desde sus primeras declaraciones, los candidatos que se hacían llamar opositores, señalaban una serie de irregularidades en el proceso electoral que no resultaron ser ninguna novedad, como si de algo nuevo se tratase. Aparentando sorpresa e indignación, los contendores denunciaron lo siguiente: la presencia de puntos rojos, el voto asistido, la compra de votos, ventajismo político, parcialidad por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), irregularidades en el Registro Electoral, la actuación del Plan Republica, entre otros delitos electorales.

Lo irónico de todo el asunto es que precisamente esos delitos, que el gobierno ha cometido reiteradamente en todas las elecciones de los últimos años, fueron las razones por la cual la mayor parte de la oposición decidió no ser partícipe de un fraude cantado. Además, en reiteradas ocasiones Falcón y Bertucci fueron advertidos de los mismos, con el fin de que retiraran sus candidaturas, lo que se hubiese traducido en un Nicolás Maduro yendo solo a unas elecciones, o, en su defecto, al menos se hubiese visto obligado a otorgar verdaderas garantías para asegurar la participación de la oposición en las mismas. Pero nos negaron esa posibilidad.

Por si fuera poco, en las últimas horas, luego de haber denunciado ser victimas del fraude, tanto Falcón como Bertucci anunciaron que de haber unas nuevas elecciones, ellos estarían dispuestos a participar.

Personajes como estos, fácilmente manipulables, que, sedientos de Poder, siguen los pasos del Régimen, al menos han dejado claro cómo no se debe actuar, que no representan a la verdadera oposición y la necesidad de establecer una ruta coherente con objetivos claros que realmente represente los intereses de la ciudadanía, pues lograr la libertad de Venezuela requiere de trabajo, constancia y disciplina.

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