sábado, abril 20

Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV clama por soluciones.

Por Gabriele Colasante. 

La Universidad Central de Venezuela permanece en caída libre en materia de prestación de servicios y calidad de sus espacios para impartir clases, sin embargo sus estudiantes y trabajadores se empeñan en mantener sus aulas abiertas y un espíritu crítico ante los culpables de esta situación.

Según investigación del profesor Tulio Ramírez, publicada en marzo del año 2018, en el 2017 el presupuesto aprobado para la principal casa de estudios del país fue de solo el 57,7% de lo solicitado, respondiendo a una conducta sistemática de reducción de recursos que llevó a que el presupuesto de la universidad en el año 2001 representara 1,57% del presupuesto de la nación hasta un 0,1% en el presente año. 

Otro dato clave en la investigación de Ramírez es que 87,8% del presupuesto en el año 2017 se utilizó para pago del personal universitario y tan solo 4,5% fue para “Gastos de funcionamiento e inversión” lo cual impide brindar soluciones a la infraestructura.

“Todos Ahora” en un recorrido por la escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la mencionada casa de estudios pudo presenciar de primera mano el grave estado de deterioro en que se encuentra sus espacios y los riesgos que representan para sus beneficiarios los problemas de filtración que azota sus techos y paredes. 

La principal consecuencia hasta ahora de los problemas de filtración fue la clausura de un aula de clases, debido al colapso de varias capas de su techo y la evidente afectación de una de sus paredes como pudimos recoger en fotografías:

Sin embargo la situación se repite en otro salón, en este caso, las destinado a los estudios de postgrado, levantando la preocupación de los estudiantes que temen quedarse sin otro preciado espacio. Estas son las imágenes: 

Otro problema que trajo consecuencias a la infraestructura fue la inseguridad que afecta a la universidad en general y se expresó en el robo de las placas identificadoras tanto de las aulas de pregrado como en las de postgrado. 

Por declaraciones de una autoridad de la escuela que prefirió permanecer en el anonimato, pudimos conocer que el presupuesto asignado mensualmente a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV es  de Bs. S. 180, lo que se traduce en Bs. S. 90 mensuales para la escuela de los futuros politólogos, menos de 1 dólar a tasa paralela en el país. 

Ante la incapacidad de la autoridades universitarias de brindar soluciones, los estudiantes realizan constantemente asambleas para tratar de hallar soluciones e iniciativas que permitan permanecer a este espacio para el conocimiento abierto y aportando al rescate de la democracia en Venezuela.

En una de esas asambleas, recogimos que otros problemas que amenazan la permanencia de los estudiantes en la universidad son: la deserción profesoral, el alto costo del transporte y la alimentación, llevando inclusive según testimonios presenciados, a dejar de comer días enteros, para poder costear residencia, en los casos de los estudiantes del interior y el reciente agravamiento de la inseguridad en el campus. 

Una de las soluciones consensuadas entre los estudiantes es exigir soluciones a instancias gubernamentales, pero a través de mecanismos que no violen la autonomía universitaria, además de apoyo a empresas privadas que se mantengan comprometidas con el futuro del país. 

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