viernes, julio 19

El movimiento obrero y la amenaza constituyente

El movimiento obrero

Autor: PROVEA – www.derechos.org.ve

La criminalización de la protesta social en Venezuela obedece a una política de Estado ejecutada desde el Poder Ejecutivo, en conjunto con el Poder Judicial y el Poder Ciudadano, con la complicidad de la Defensoría del Pueblo, a los que se sumó desde hace un año la plenipotenciaria y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que tal como han afirmado voceros del gobierno “acabó con las protestas” del año 2017.

La dictadura de Nicolás Maduro se ha esforzado en consolidar una “legalidad” alternativa a la Constitución Nacional que terminó erosionando la poca institucionalidad democrática con la finalidad de extinguir el Estado de Derecho. La ANC se convirtió así en el instrumento que necesitaba la dictadura para maquillar sus actuaciones al margen de la Constitución. La ANC es el ariete con el cual el gobierno pretende derribar las garantías democráticas y los avances en derechos humanos contenidos en la Constitución de 1999.

Con la ANC, la amenaza de retrocesos y pérdida de derechos se avizora incontenible. Las normativas que vulneran derechos laborales, colectivos e individuales pudieran incorporarse en el nuevo texto constitucional para derogar derechos sindicales, de forma regresiva, tales como la huelga, la negociación colectiva, la libertad sindical y la autonomía, previstos actualmente en los artículos 95, 96 y 97 de la Constitución vigente.

El proceso previo y posterior a la inconstitucional elección de miembros a la ANC se tradujo en amenazas y violaciones a los derechos de muchos trabajadores y en mayor medida de los empleados públicos que se negaron avalar el fraude electoral, y en retaliación fueron víctimas de discriminación laboral por razones políticas en directa violación del Convenio N° 111 de la OIT, entre otras normas.

Hay que destacar la inconstitucional “Ley contra el Odio por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia”, emanada de la fraudulenta ANC, una norma para arreciar la represión contra la disidencia, incluido el movimiento sindical y gremial, como una espada de Damocles que pende sobre las voces que se alzan ante las arbitrariedades del poder y las violaciones a los derechos humanos con la intención de sumir a gremios, sindicatos y actores políticos y sociales en el temor, la autocensura y la desesperanza.

Nicolás Maduro, en su condición de ex dirigente sindical, utiliza su experiencia y poder para arremeter contra el movimiento de los trabajadores que lo cuestiona, contrariando las banderas que levantó en el pasado cuando en la década de los noventa acudía a organizaciones como Provea a denunciar hostigamiento patronal en el Metro de Caracas, encontrando asesoría y amparo. Hoy son las víctimas de su dictadura constituyente quienes acuden a las ONG de derechos humanos a exigir justicia y el cese de la violación de sus derechos. Los perseguidos de ayer convertidos en los victimarios de hoy, pero con creces.

“El proceso previo y posterior a la inconstitucional elección de la ANC
se tradujo en amenazas y violaciones a los derechos de los empleados
públicos que se negaron avalar el fraude electoral”

LEER MÁS AQUÍ

Fuente: Boletín No. 50

crisisenvenezuela.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más contenido