En Anzoátegui, las obras de Dios tienen mano de mujer

Existe una frase que reza “Los que no viven para servir, no sirven para vivir” y en el norte de Anzoátegui, Maria Fernandez y Samantha Nuñez la entendieron perfectamente.

Samatha Nuñez, es una mujer joven, fundadora de “Barriga llena con amor”. Una fundación dedicada a realizar aportes de comidas a más de 20 abuelos, de la casa abrigo Tomas Moro.

Ahora es noticia: Líderes femeninas ante la desigualdad de género

María Fernandez, es servidora del Refugio Divina Misericordia (Redimi), en dónde se dedican a dar alimento a más  de 200 personas mayores en situación de calle, con problemas de adicción o a quienes simplemente no tienen recursos para alimentarse.

Viven para servir: ¿Qué las motivó?

Apostar al país en estos tiempos, requiere valor. Sin embargo Samantha decidió hacerlo. Dejar las quejas de lado y aportar algo positivo a Venezuela, fue el motivo que la llevó adelante con su fundación.

 Luego de tener cierto percance con su madre por cuestiones de salud, decidió que su aporte sería para las personas de la tercera edad.

María, expresa que atendió al llamado de Dios. Primero pensó en llenar los estómagos vacíos de los más necesitados, y en segundo lugar en llenar el alma a través de la evangelización, para reinsertar a la sociedad a quienes lo necesiten.

En un pais con tantas carencias ¿Cómo logran efectuar esta labor?

Muchos dicen que Dios obra de maneras misteriosas, sorpresivas y acertadas. María Hernández lleva el mismo pensamiento, pues a pesar de contar con la ayuda de Fundaproal por 14 años, llegaban momentos en los que no contaban con lo necesario para servir una comida balanceada.

“Cuándo teníamos días que no contábamos con lo suficiente, manteníamos la calma, orábamos y de manera inesperada siempre llegaba alguien con algún aporte. Era Dios obrando para lograr nuestro objetivo y misión” manifestó Hernández a el equipo de Todos Ahora.

Nuñez, por su parte, ha podido efectuar su misión gracias a los aportes que realizan las personas. Aquellos quiénes han visto su entrega y compromiso, semanalmente colaboran con su fundación,.

Especialmente la escuela gastronómica PortoBello, donde todos los viernes puede ir a cocinar los alimentos para los abuelos de la casa abrigo Tomas Moro.

“Debo agradecer especialmente a la PortoBello por su gran colaboración. Aparte, a todos aquellos que los viernes nos acompañan a cocinar. Siempre se suman personas para prestar su ayuda en la cocina y para traer alimentos, a ellos debo agradecerles infinitamente”.

Grandes obras, grandes satisfacciones

Cuando se realizan obras con el corazón, de manera positiva y sincera, las satisfacciones son muchas.

Para “Barrigas llenas de amor” el poder darle alegría a los abuelos, que en su mayoria son abandonados por sus familiares, es una satisfacción que llena el alma.

“Lo mejor para nosotros es poder tratarlos como familia, no sé cual es la razón por la que terminaron ahí, pero el llevarles alimentos y que nos digan que es la mejor comida de la semana, nos causa gran satisfacción. No sé si será verdad, pero nos alegra”, son las palabras de Samantha Nuñez.

Lograr la reinserción social es un trabajo que lleva tiempo, pero para Redimi no ha sido un obstáculo.A lo largo de sus 16 años, han logrado rehabilitar a personas alcohólicas y con problemas de adicción.

“Muchas personas que llegan acá son profesionales, solo que han caído en problemas de drogas. Nosotros hemos logrado sacarlos de ese camino y luego han conseguido trabajo. Queremos llenar el cuerpo, pero también el espíritu, esa es la misión y se ha cumplido”.

Hoy en día, estas dos mujeres oriundas de Anzoátegui, siguen necesitando aportes para continuar con su labor. Cuentan con ángeles terrenales que desean ayudar al prójimo y a través de sus instituciones pueden hacerlo realidad.

La idea también es sensibilizar a la población: En momentos difíciles, en la unión está la fuerza y solo suman los que viven para servir.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver