Violencia vicaria: ¿violencia de género o de violencia intrafamiliar?

Tras el terrorífico suceso que conmocionó las redes sociales hace unos días, en el que en la ciudad de Tenerife España un padre llegó a secuestrar y asesinar a sus hijas, con el objeto de causar un daño extremo e irreparable a su ex pareja (la madre de las niñas), se hizo alusión al término “violencia vicaria”, el cual generó polémica, debido a que erradamente algunas activistas de ese país han fundamentado que esta violencia es una forma de violencia de género. Sin embargo, contrarió modestamente tal definición -a pesar de ser activista en pro a los derechos de las mujeres- pues la violencia vicaria es independiente al género de la víctima o del agresor.

Violencia Vicaria

Entonces ¿Qué es violencia vicaria?

Es aquella violencia intrafamiliar- no de género- en la que uno de los padres utiliza a sus hijos como instrumento para herir al otro progenitor. Se trata de una violencia secundaria a la víctima principal. Es decir, el maltratador o maltratadora sabe que dañar, agredir e incluso hasta asesinar a sus hijos, es destruir a su víctima fundamental: su pareja o expareja. Este fenómeno se produce generalmente en casos de divorcio, separación e infidelidades.

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En otras palabras, la violencia vicaria no procede únicamente del hombre hacia la mujer -aunque esta última suceda más-. A manera de ejemplo, si una mujer utiliza a sus hijos, para castigar a su expareja, también estaríamos en presencia de la denominada violencia vicaria. La típica frase; «Te quitaré a los niños» define a plenitud este tipo de violencia.

Ahora bien, este tipo de violencia doméstica puede presentarse de múltiples maneras, tanto con maltrato psicológico, privación de necesidades básicas, abusos físicos e incluso abusos sexuales. En algunos casos este tipo de violencia puede llevar a la muerte, como le sucedió a Olivia y Anna, el caso que ha sacudido a toda España

El victimario aprovecha la fragilidad de los menores vulnerando y menoscabando su integridad física o psicológica, con la única finalidad de dañar psicológicamente al que es o en algún momento fue su pareja, despertando en la víctima el sufrimiento, dolor y sensación de culpa al no poder defender a sus hijos.

Pero ¿por qué él victimario agrede a sus propios hijos?

Ese individuo sea hombre o mujer, es consciente que no posee ningún derecho sobre su cónyuge o ex cónyuge, no obstante, está al tanto de su poder y derechos sobre sus hijos, y es por ello, que los transforma en objetos accesorios para continuar el maltrato y la violencia.  No tiene alguna duda de que su víctima será capaz de callar, tolerar, ceder y seguir aguantando ultraje, solo por sus descendientes. En consecuencia, la víctima no se divorciará, no denunciará, no pedirá la mitad de los bienes y hasta entregará su parte del patrimonio con tal de que su agresor o agresora  no le impida o le “permita”  ejercer la custodia y el cuidado de sus hijos.

Aunado a lo anterior, la violencia vicaria además de ser intrafamiliar es también una forma de maltrato infantil, pues si bien el objetivo del agresor o agresora es herir a su ex pareja, sus hijos sufren en primera instancia. Es un maltrato con doble efecto.

Ahora bien, sobre el referido caso, el daño extremo que ese hombre ha hecho a sus hijas es violencia vicaria contra la madre, una mujer a la que, asesinando a sus hijas, se produce un daño que no solo es el más espantoso, sino que será perpetuo e irreparable. Es matar a la mujer sin matarla, o lo que es aún peor, es no matarla para que sufra eternamente.

La violencia vicaria es la expresión más extrema, más cruel, más brutal, más despiadada de la violencia intrafamiliar, y si bien es cierto esta vez le sucedió a una madre, no es menos cierto que puede sucederle a un padre, y es por ello, que  no todo lo podemos incluir en formas de violencia de género, no todo se acopla, simplemente no es coherente asociarlo y mucho menos lógico.

A manera de conclusión, la violencia vicaria, no es más que una forma de violencia intrafamiliar y bajo ningún concepto debe vincularse con la violencia de género, son términos distintos en su especie y naturaleza, asociar la violencia vicaria con las formas de violencia contra las mujeres, excluirá a los hombres y sabemos que esta terrible violencia puede sucederle tanto a madres como a padres.

Los daños generalmente no son enmendables, cuestan años de terapia en los niños y sus ascendentes en primer grado e incluso puede llegar a desgracias extremas como la que hoy vive la madre de Olivia y Anna.

Por: Mariana Linares

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