Barrios de Caracas entre el drama de la violencia y la idealización de los pranes

Sobrevivir, esa es la palabra que comúnmente se escucha entre los habitantes de las barriadas caraqueñas. Los ciudadanos que allí residen experimentan una forma de vida que es ajena para muchos. Los grupos delictivos que hacen vida en esos lugares, pueden llegar a ser garantes del “bienestar” de sus comunidades. Este papel lo asumen ante la falta de institucionalidad y de respuesta por parte del Estado. ¿Pero cuáles son las consecuencias de la exaltación de la violencia y de los pranes?

Caracas tiene una sobrepoblación de aproximadamente  seis millones de habitantes, de esos se estima que más de la mitad vive en barrios, al margen de la sociedad.  En estos lugares marginados los servicios básicos como el agua, salud o el transporte son un problema del día a día. Esto sin mencionar la inseguridad y la violencia que se filtra por sus calles.

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 Ante los graves problemas, que bien cabe acotar son distintos en cada barriada, los ciudadanos carecen de respuestas y de políticas públicas orientadas a la resolución de los mismos. Es por esto que las bandas delictivas toman el control de las zonas y muchas veces reorganizan y autorregulan sus dificultades, y sí, las resuelven.  

Foto: cortesía

Pranes y bandas delictivas

En plena pandemia la comunidad de Petare, uno de los barrios más grandes de Caracas, vivió episodios de extrema violencia durante los primeros días de mayo. Dos “pranes”, presuntamente, se peleaban el control de la zona. Durante cinco noches, disparos, explosiones y balas perdidas acompañaban a la comunidad.

Por la ausencia de información sobre este tema mucho se especuló en redes sociales, incluso se habló de un cacerolazo de los vecinos de la zona en apoyo a uno de los pranes que peleaba el control del lugar. Sí, lo que parece increíble sucedió.

El equipo de Todos Ahora contactó al especialista Wilmer Téllez Acosta. Este es docente e investigador adscrito a la escuela de Sociología de la UCV y nos explicó todo lo que es necesario para entender por qué en las barriadas, en ocasiones, se realzan los pranes y se aplaude la violencia.

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Discursos que exaltan la violencia  

Téllez plantea el discurso como un factor fundamental al momento de hablar de este tema. Refiriéndose al hablar de aquellos quienes tienen la posibilidad de llegar a una buena parte de la población.

Él comenta que cuando plantean todo el discurso de lucha de clases, reivindicación social y unión cívico-militar, se están generando patrones de conducta en los ciudadanos. “Toda esa exaltación de las armas para resolver problemas es algo que poco a poco ha filtrado una cultura de violencia en el venezolano”, dijo.

¿Qué puede estar pasando socialmente en una comunidad en donde se apoya y realza la violencia?    

Las sociedades necesitan desarrollarse y desenvolverse normalmente, para esto requieren instituciones que garanticen las condiciones mínimas. Tales como seguridad o alimentación. Cuando a nivel institucional no pueden brindar las condiciones mínimas para el desarrollo, nacen las para-instituciones.  

Las para-instituciones, son instituciones informales que parece que brindan ese equilibrio. “La violencia en Venezuela pareciera que está siendo subsanada por las instuciones para-policiales o por los mismos pranes”. “Por ejemplo, hoy en día quien tienen el control de la seguridad en el 23 de enero no es la policía. Son grupos de civiles al margen de las formas estatales que brinda seguridad”. Téllez destacó que estas formas de organización, son grupos paramilitares, según la literatura sobre seguridad de Estado.

Lo que sucede con esto es que estos grupos armados comienzan a institucionalizarse, porque las familias que allí residen ven en ellos una garantía del total equilibrio de la comunidad.  

¿Cómo lo logran?    

Un ejemplo claro es cuando una persona es robada en la zona, esta persona no va a denunciar a la policía, va a denunciar a los líderes de estas bandas. Además esta banda va a buscar a los responsables y va ejercer una sanción.

¿Hasta qué punto  la sociedad venezolana normaliza estas conductas violentas y las aplaude?

El problema aquí radica en la cultura de violencia. Cuando una persona se da cuenta que la solución a sus problemas no es a través de los elementos formales si no ante lo para-institucional aprende que a través de esta institución irregular resuelve sus problemas. “Se comienza a normalizar la violencia como un medio para paliar la propia violencia”.

¿Cuáles son los factores sociales que propician el surgimiento de los pranes?      

El pranato es una estructura organizada, se deriva de las cárceles. Es lo que en Colombia se conoce como el capo, en el mundo delictivo se trata del jefe de la estructura. Los pranes eran los jefes de las estructuras carcelarias, este término salió de las cárceles para adentrarse en el discurso diario.  Es decir ya solo su control no está dentro del centro penitenciario, sino que hay toda una estructura que se maneja desde adentro hacia todo el territorio. Ese control social es extra carcelario. “Esto está anclado en la propia dinámica delictiva de los barrios”.  

¿Qué pasa con los niños que crecen en estas barriadas admirando estas conductas?

Se trata principalmente de un sistema de beneficios y castigos. Cuando un niño crece viendo que quien mueve la economía no es el estudiante, la academia o el trabajo sino que observa que quien mueve la economía, el bienestar y los lujos es el trabajo delictivo, no tiene mucho qué pensar. La cuenta es sencilla: al que le va bien es a ese que tiene las armas.

“Además de esto, es perfectamente racional que un niño se incline hacia estas conductas desviadas. Más con el alto grado de impunidad que hay en Venezuela. Pareciera que no hay nada que frene la incorporación de niños a la delincuencia”, destacó Téllez.

Foto: Cortesía

Fallas a nivel familiar en Venezuela

El principal punto de quiebre de la familia venezolana, desde el año 2017 aproximadamente, es la migración. En los barrios hay niños solos, niños que quedaron al cuidado de la abuela, incluso al cuidado de un vecino, relató Téllez sobre su trabajo de la mano de la Unicef, en los barrios caraqueños. “En los barrios caraqueños esta situación se está agudizando cada vez más”, dijo.

¿El venezolano normaliza la violencia como forma de vida?

“Por supuesto que sí”. Las resoluciones de conflictos siempre están orientadas a la violencia, lo vemos en Twitter con las personas que apoyan una incursión militar en Venezuela. “El venezolano está dispuesto a sacrificar elementos de Derechos Humanos a cambio de un poco de tranquilidad. Esto es lo que se llama violencia para aplacar la violencia”.

Por ejemplo, hay muchos venezolanos que están a favor de las barridas sociales. Las mismas que se practicaban en los años 70 y 80. Aprobadas, por ejemplo, con la Ley de Vagos y Maleantes.En términos generales el venezolano sí está normalizando la violencia como forma de vida. Sobre todo por muchos aspectos como el contexto político, social o económico, la sociedad ve la violencia como un medio.  

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