Venezuela sin créditos bancarios, una brecha en el derecho a las oportunidades económicas

La situación crediticia en Venezuela atraviesa un momento de evidente déficit en el que las entidades bancarias no tienen capacidad de respuestas para asumir préstamos o financiamientos que se correspondan con las necesidades económicas hiperinflacionarias del país.

Esta es la razón por la que desde hace varios años, la banca tanto pública como privada venezolana, no emite tarjetas de créditos o sus montos quedaron congelados y devaluados.

Ahora es noticia: Migración forzosa, crisis y pandemia: elementos que afectan el derecho a la familia en Venezuela

El economista e investigador Raúl Córdoba conversó en entrevista con Todos Ahora para ahondar en este tema y explicar por qué en Venezuela desapareció el crédito, como un derecho ciudadano para poder adquirir a bienes y servicios.

En primer lugar, el especialista señaló que para hablar de la situación de créditos en Venezuela se deben abordar otros elementos macros como lo son la inflación e hiperinflación, la cual definió como «ese crecimiento sostenido de los precios en un ratio mayor a 50 %». Al tiempo que señaló que «en Venezuela es bastante más que eso».

«Eso imposibilita los mecanismos para adquirir los bienes y servicios, es decir, impacta el poder adquisitivo de los ciudadanos, empresas de Venezuela, etc. Esto lleva a las distintas organizaciones y ciudadanos que transforman el circuito económico a voltearse del sistema financiero y solicitar un apoyo o financiamiento para adquirir bienes a modo de inversión o de consumo. Esto quiere decir que buscan un crédito que les va a ayudar, bien sea a adquirir cosas para el hogar, subsistencia, o para invertirlo dentro de algún sector productivo. Sin embargo, un crédito está atado directamente a la tasa de interés, es decir, la tasa que pagamos por ese capital por la contra prestación de ese dinero», explicó.

¿Cuáles son las razones?

En este sentido, indicó que el problema radica en que cuando dichas tasas de interés están por debajo de la expectativa del mercado (para el solicitante), o de ganancia para el prestamista, se pierde la intención o conveniencia de préstamo.

«Mientras las tasas de interés no sean suficientemente competitivas o estén por debajo de la inflación, no existe un incentivo para que el prestamista haga un financiamiento, dado que el índice de precio que está afuera de esa relación va en mayor velocidad que lo que él prestó. En cuyo caso esa diferencia la tiene que pagar el prestamista, lo cual no le resulta conveniente», enfatizó.

Entre otras razones Córdoba resaltó lo debilitado que está el sistema económico venezolano y la falta de credibilidad en el Estado para incentivar a la inversión.

«Las razones de dicho déficit son que si la tasa de interés es más baja que la tasa de inflación, no hay interés de financiar un  préstamo. Otro factor es que si no existe un sistema económico lo suficientemente robusto, claro, creíble y de confianza para que los agentes económicos pongan su dinero en inversiones y gasten su dinero como consumo en los distintos sectores e la economía para que esta tenga un ritmo un poco más vivaz. A esto se lo suma la inexistencia de un sistema monetario robusto que necesita credibilidad en el sistema financiero que sirva de instrumento que pueda unificar ambas cosas, tanto el crédito, como el gasto y el ritmo de la caja», puntualizó.

Créditos bancarios ¿un sector desaparecido?

Con base a todo lo anterior, Córdoba afirmó que en Venezuela se puede hablar de una desaparición de la figura crediticia.

«Dada esa situación en el que no existe un esquema completo de estructura crediticia, este sector efectivamente se desplomó. Ha experimentado una merma en el volumen de créditos tanto para las personas natrales como para las jurídicas», dijo.

Sobre su influencia en la economía nacional, el economista resaltó que esta situación repercute de forma negativa en el flujo o circuito económico, ralentizando su proceso.

«Esto por supuesto imposibilita que ese circuito económico tenga ese flujo de financiamiento tan vital para erogar ese conjunto de movimientos que requiere el circuito para que pueda estar en competitividad con el mercado. Al no existir crédito, ese circuito de ahorro tiene un  ritmo muy lento y eso es lo que hace que la economía esté cada vez más aletargada», señaló.

¿Quiénes son los afectados ante la falta de emisión de créditos?

Asimismo, agregó que ese escenario afecta tanto a las entidades bancarias como a los ciudadanos que requieren de este servicio hoy inexistente.

«De cierta forma afecta a las entidades bancarias, sin embargo, los afectados directos son los ciudadanos. Aquí está ocurriendo algo muy particular, desde hace algún tiempo tenemos distintos tipos de cambios. Hace unos años existía Cadivi, Dicom, que definía el tipo de cambio y lo que ocurría es que no existía ningún tipo de credibilidad  en cuanto a esos sistemas que duraban muy poco en vigencia. En la actualidad tenemos un tipo de cambio que funciona similar a la oferta y demanda basadas en el dólar y que hacen que esta moneda se vaya posicionando», detalló.

Sin embargo, resaltó que la falla en este sistema de cambio es que pocas entidades bancarias tienen la posibilidad de adquirir divisas a través de sus sistemas digitales por medio del Banco Central de Venezuela (BCV).

«Pero si eso se queda circunscrito en esas entidades bancarias y no se termina de migrar vamos a ver lo mismo en épocas pasadas, es decir, que los sistemas se quedan en la intención, pero no pasan a la acción. Entonces las instituciones financieras deben adaptarse a las condiciones del entorno para evitar la especulación en el sistema cambiario», recomendó.

¿Cuáles son los correctivos que se pueden aplicar?

Entre otras recomendaciones Córdoba apuntó:

  • Control del tema inflacionario.
  • Estructurar una política monetaria robusta, amplia y bien comunicada.
  • Crear una disciplina fiscal.

«También es importante que exista libertad económica y para ello no solo se debe desregular algunas cosas, sino que también se debe respetar el derecho a la propiedad, a la libre iniciativa, entre otros elementos que le van a permitir a la economía venezolana trascender en este trance», concluyó el economista.

 

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver