Venezuela eliminada de la Copa América: ¿qué se puede rescatar?

Con la derrota 1-0 ante Perú el día de ayer, terminó la participación de la Selección Nacional en la Copa América 2021. Un partido en el que los incas fueron justos ganadores, más allá de que la Vinotinto lo buscó viéndose abajo en el marcador. Una clarísima ocasión fallada en el primer tiempo por Sergio Córdova y el hecho de que José Peseiro haya mantenido la línea de tres centrales en el fondo a pesar de que los resultados no se estaban dando, quizás puedan ser puntos que se puedan reprochar. Sin embargo, trataremos de ahondar un poco más en las razones que llevaron a esta eliminación y el provecho que se puede sacar de estas semanas en Brasil. Así que, sin más preámbulos, ¡Comenzamos!

La Vinotinto, selección nacional de Venezuela

El estado de forma de los “recuperados”

La semana abrió con la esperanzadora noticia de que los jugadores que habían estado aislados por haber contraído COVID-19 volverían al trabajo con el equipo. No obstante, el trecho entre eso y que recuperaran el ritmo competitivo es mucho más largo de lo que se esperaba, no solo por haber estado más de diez días sin poder siquiera entrenar en solitario, sino por tener que lidiar con las secuelas del virus. Para los que tuvieron que entrar el domingo, esta falta de ritmo se notó. En este lote también hay que incluir a Yeferson Soteldo, que, si bien no estuvo entre los contagiados, si estuvo fuera de acción por lesión por alrededor de un mes antes del partido ante Perú. Más allá de eso, lo que es incuestionable es el compromiso de cada uno de ellos por estar y que todos los que entraron a la cancha durante estos cuatro partidos sudaron la camiseta y dieron lo mejor de sí.

El calvario en las jugadas a balón parado

Si hay algo que Venezuela ha adolecido en el último tiempo es defender las jugadas a balón parado. En la Copa América lo sufrimos ante Brasil, lo resentimos contra Ecuador y nos terminó matando contra Perú. En varias ocasiones la selección brinda segundas oportunidades cuando llueve un centro al área, un jugador queda descolgado habilitando a algún rival o se pierden tanto los duelos aéreos y la marcación en zona que está empleando la Vinotinto en este tipo de jugadas no está funcionando adecuadamente y se nota a un equipo confundido, lo que produce que se pierdan las marcas en el área. Esto es algo en lo que José Peseiro y su cuerpo técnico deben trabajar con urgencia.

Escasa creatividad

Para poder ganar un partido hay que hacer al menos un gol más que el rival. Para poder hacer un gol más que el contrario, primero hay que poder hacer al menos un tanto y para poder aumentar las posibilidades de anotar, primero hay que crear las oportunidades en el área opuesta. De este último punto poco pudimos ver en todo el transcurso de la Copa América. En contadas oportunidades el equipo dio 4 o 5 pases seguidos buscando elaborar juego y hacer daño, si no que se optó por el pelotazo como vía para intentar llegar al arco contrario y a veces ni siquiera para eso, sino para aliviar momentáneamente la presión en campo propio.

Es cierto que los primeros tres compromisos se jugaron sin volantes creativos y que, como comenté antes, los que estuvieron disponibles para este partido, se encontraban a media máquina en el aspecto físico. Pero seguramente es otro punto que el cuerpo técnico anotó en su lista de cosas por trabajar.

¿Hay algo positivo que rescatar?

Si bien nunca hay que estar contentos con una derrota, ni mucho menos con una eliminación, considero que tampoco se debe crucificar a Peseiro, al cuerpo técnico ni a los jugadores. Sobre todo, cuando hasta antes del partido era notorio el apoyo que se les estaba dando tanto desde los medios, como por parte de la propia afición. Hay varios aprendizajes y aspectos positivos que se pueden sacar de la participación de la Selección Nacional en esta Copa América:

En primer lugar, las numerosas bajas obligaron a ampliar el espectro de jugadores con los que el cuerpo técnico podrá contar de cara al futuro. No solo con talento proveniente del torneo local, como Adrián Martínez o Edson Castillo, sino también con efectivos convocados, pero que no son titulares habituales como Cristian Cásseres, Junior Moreno o “El Brujo” Martínez y con viejos conocidos que pueden aportar en la Selección Nacional, como el caso de “Sema” Velásquez. Si a eso le agregamos los jugadores que estuvieron con el equipo en la lista de reserva, pero que no entraron a la lista final, tenemos diversas opciones que tendrá el cuerpo técnico para echar mano y luchar por un puesto en futuras convocatorias.

Por otro lado, hay que destacar el ambiente que se podía ver en la Selección, al menos en redes sociales y en el contenido subido por los canales oficiales de la Federación Venezolana de Fútbol. Poco a poco va calando el trabajo en el grupo y que, pese a la competencia, esos fantasmas de roces y demás problemas internos quedaron atrás, en búsqueda de un solo objetivo.

También se puede decir que este torneo ha servido para, en cierta forma, acercar nuevamente a la afición con la Selección Nacional. Por redes sociales se pudieron ver muchísimas muestras de apoyo y comentarios positivos al esfuerzo realizado por los jugadores y por el cuerpo técnico, valorando los resultados obtenidos pese a todos los inconvenientes previos. El “mano, tengo fe”, se convirtió prácticamente en un mantra de la gente que demostró que en general está con su selección en las buenas y en las malas. Sin embargo, también hay que entender que más allá del análisis frío, los resultados son los que van a dictar si esto se mantiene o no.

¿Qué tiene la Vinotinto por delante?

Pese a la desilusión con la que termina esta Copa América, es necesario que el cuerpo técnico recopile las lecciones aprendidas y pase la página rápidamente. Las Eliminatorias Mundialistas volverán en menos de tres meses y la tabla muestra a una Venezuela necesitada de resultados, marchando penúltima solo por tener mejor diferencia de goles que Perú, curiosamente nuestro rival del domingo. Las ganas de trabajar, la gallardía y el pundonor están, pero en un contexto tan complejo como el suramericano, si se quiere al menos ser competitivo, ni hablar de si se tiene una aspiración de asistir a un Mundial, con eso no basta. Esperemos que con lo que se haya podido sumar estas semanas y con la expectativa de contar en septiembre con toda la plantilla disponible, se pueda ver el progreso que tanto esperamos.

 

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