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Una democracia en peligro: La urgencia de replantear y ejecutar un proceso electoral

La democracia representa un estandarte para todos los venezolanos. Fue conquistada a través de un proceso histórico largo lleno de persecución política, exilios y clandestinidad. Estandarte luchado, refrendado por la ciudadanía y las instituciones que reconocieron a la democracia como un valor inherente al ser venezolano. Se podía hablar mal de todo menos de la democracia.

En los últimos años, lamentablemente hemos padecido el deterioro sistemático de los valores democráticos a través de un férreo control político y militar ejercido por unos pocos que pretenden imponer, a la fuerza, un modelo que nos ha llevado a un colapso social inédito en nuestra historia republicana.

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Ante tales circunstancias, la democracia está en peligro. Hoy urge replantear y ejecutar un proceso electoral ajustado a la ley que permita renovar los liderazgos y reinstitucionalizar el sistema político venezolano.

El obstáculo más grande que se superpone a un proceso electoral legítimo, es la pretensión de manipular al Tribunal Supremo de Justicia para designar unos rectores que tengan parcialidad política y que allanen el camino para que el oficialismo gane las parlamentarias. Por ello, es menester identificar los requerimientos para realizar un proceso electoral enmarcado en la Constitución. A la vez de que este sea la expresión más nítida de la voluntad de los venezolanos.

¿Qué debería hacerse?

En primer lugar, el paso fundamental sería renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE). A muchas se les ha vencido su periodo, otras carecen de credibilidad y hay denuncias de que algunas autoridades son afectas al oficialismo. Ello obligaría a buscar un punto medio en el
que se puedan designar dos rectores del oficialismo, dos de la oposición y uno de mutuo acuerdo.

Paralelamente a la designación de los rectores, se deben excarcelar a los presos políticos como primer mensaje del oficialismo augurando un juego democrático abierto. En segundo lugar, las tarjetas electorales de partidos como Voluntad Popular y Primero Justicia deben estar aseguradas.

Finalmente, se deben eliminar las inhabilitaciones políticas a los principales líderes de la oposición. Sin este mensaje, yo dudaría que el oficialismo esté dispuesto a celebrar unas elecciones realmente apegadas a la ley.

Dentro del árbitro electoral se debe revisar a profundidad el sistema de votación, actualizar y depurar el registro electoral y asegurar un reparto apegado a la ley de la propaganda en medios de comunicación y vallas publicitarias. Con la designación de los rectores todo esto se desarrollaría sin inconvenientes.

El rol de la pandemia de la COVID-19

Un elemento central del debate electoral será la pandemia tan delicada que enfrentamos, ya que si no se toman las medidas correctas de prevención, la COVID-19 será de fácil y rápida transmisión en el proceso electoral.

El impacto del Coronavirus en el proceso electoral ha sido un tema recurrente últimamente. Y es que según el periodista Eugenio Martínez, existen al menos 40 puntos de contagio en dicho proceso. Por ello, se hace necesario hacer una revisión detallada de todo el proceso para que se cumplan a cabalidad todas las medidas de prevención a fin de evitar que salgamos a votar y nos contagiemos.

Para evitar aglomeraciones en la elección hay muchas alternativas. Se pudiesen dividir las horas de votación según el rango de edad. Por ejemplo, en la mañana votan las personas de tercera edad, en la tarde los adultos y al final de la tarde los más jóvenes. Esta pudiese ser una alternativa de muchas que buscarían minimizar el impacto del Covid-19 en el proceso electoral.

¿Cuál es el rol de la participación internacional?

En igual grado de importancia, ubico el hecho de que haya una participación activa de la comunidad internacional. Es sabido que más de 50 Estados, dentro de los cuales se encuentran las potencias más importantes de occidente (EE. UU, Gran Bretaña, Francia o Alemania) cuestionan la legitimidad del actual régimen.

Para ofrecer un proceso electoral reconocido por la comunidad internacional, debe realizarse un amplio llamado a las organizaciones internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), Organización de Naciones Unidad (ONU), Unión Europea (UE) y a los países más importantes de la región y el mundo para que acompañen dicho proceso. De tal forma que estas puedan ser garantes de que se cumplirá a cabalidad todo el proceso electoral. Solo así habrá un respalda insustituible de la comunidad internacional en las próximas parlamentarias.

Lamentablemente, los últimos acontecimientos apuntan a que habrá una designación de los rectores del CNE sin tomar en cuenta a la Asamblea Nacional Legítima. Lo que sirve la mesa para llevar a cabo un proceso electoral con mínimas garantías que al no estimular a la oposición a participar profundizaría más la crisis política y alargaría el colapso social por un tiempo indefinido.

Por Ricardo Martínez

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