Thays Campos, el rostro de una venezolana que enfrentó un duro momento con su frente en alto

El rostro de Thays Campos, venezolana de 38 años, circuló en las primeras planas de medios internacionales hace algunas semanas, tras un hecho que habría cambiado su vida y la de su familia. Su hija mayor fue abusada sexualmente en Argentina, país donde residen desde hace más de dos años.

Aunque fue un momento duro y de profundo dolor, la fortaleza con la que asumió ese episodio es digno de admirar por toda la comunidad; no solo su entereza como madre sino como mujer.

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Thays Campos

“Yo defino a la mujer venezolana con una sola palabra”

Thays Campos define a la mujer venezolana como guerrera. “A nosotras nos enseñaron desde pequeñas a ser luchadoras y eso lo llevamos en la sangre, nos enseñaron a luchar por lo que queremos, a dar la vida si es necesario por lo nuestro, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestros hermanos”, aseguró.
Lamentó que a muchas familias les tocó emigrar y empezar de cero, pero aseveró que las mujeres venezolanas están hechas de “esa madera”, de caerse pero levantarse con la frente en alto.

“Mi consejo para todas las mujeres que estén pasando por un momento complicado es que en ningún momento pierdan la fe y la esperanza. Somos débiles, pero cuando tenemos fé Dios nos da la fortaleza para seguir adelante”.

Una mujer que no olvida sus raíces

Thays siempre se ha caracterizado por ser una mujer optimista y risueña, de esas que tratan de ver el vaso medio lleno ante cualquier situación. Tiene 3 hijos y es nativa del estado Monagas, un rincón de Venezuela que lleva en su pecho con orgullo.

“Vengo de una familia muy humilde. Desde pequeños nos enseñaron valores de respeto y de humildad los cuales les he inculcado a lo largo de la vida a mis hijos y espero que ellos hagan lo mismo con sus hijos”, expresó.

Al preguntarle quién era Thays Campos como mujer, sin titubear dijo: “Salir con la frente en alto a pesar de las adversidades, enfrentar la vida de esa manera, como me enseñaron mi mamá y mi papá, eso soy yo”.

“Nos costó salir del país”

Como a la mayoría, emigrar no es un plan que tenía, pero aseguró que se vio obligada a dejar su tierra por la situación del país. El primero en dar el paso fue su esposo, quien pisó suelo argentino hace tres años. Mientras tanto, Thays se quedó en Venezuela, acompañando a sus hijos en sus estudios, pues su hija mayor estaba por culminar la secundaria.

“Nos costó salir del país como tal, extraño mucho mi tierra, mis hijos extrañan mucho nuestra tierra, nuestra comida por supuesto. Pero la situación país nos obligó a salir. No alcanzaba lo que trabajáramos, y con mi esposo solo estando aquí en Argentina tampoco alcanzaba lo que nos mandaba para vivir”. Ese fue el motivo para que un año después  ella junto a sus hijos también le dijeran adiós al país que los vio nacer.

El resto más duro después de emigrar

Thays cree que la experiencia de emigrar es impredecible, donde cada persona va viviendo todo a su tiempo, al pasar de los días. “Es una experiencia totalmente desconocida, uno no se imagina todas las cosas que pueden llegar a pasarte desde que emigras de tu país, es bastante fuerte”.

Pero sin duda el pasado 23 de enero marcó un momento muy duro en su vida. Recibió un mensaje que nunca hubiese querido leer. Era su hija mayor pidiendo auxilio, luego de asistir a una entrevista de trabajo y haber sido agredida y violada.

“El mayor reto que me ha tocado enfrentar como mujer y como madre, fue lo que vivió mi hija. El reto fue demostrarle a la gente que sí se podía, que no era como ellos habían dicho que no había justicia. Yo llegué a cambiar eso en ese momento y lo hice por mi hija. Le demostré a mis hijos de lo que soy capaz, de lo que estoy hecha y de lo que voy a hacer por ellos cada vez que me necesiten”, agregó con voz entrecortada.

Un amor que no entiende de fronteras

Estos últimos tres meses a partir de enero la venezolana vivió situaciones bastantes difíciles, no solo por lo ocurrido por su hija; su esposo también necesitó de su apoyo al estar internado en un hospital. Pero en cada uno de esos momentos ella logró mantenerse de pie, y asegura que hubo dos fuentes principales para lograrlo: Dios y el apoyo recibido por su familia y por toda la comunidad.

“El apoyo que me dieron mis hermanos venezolanos fue increíble, como también recibí mucha ayuda de los argentinos. Lo más grande que tuve en esos momentos fue ese espaldarazo de hermandad, esa solidaridad, que aún siguen estando conmigo, pendientes del caso, cómo estamos, qué necesitamos”.

Todavía se sorprende de todo el amor que recibió de sus connacionales. “Yo me imagino y estoy segura, que uno siente esa familiaridad cuando estas en otro país y te encuentras con un hermano venezolano y aunque esto fue muy duro pero también conocí muchísima gente maravillosa, y a ellos quiero darles mis más sinceras palabras de agradecimiento, los quiero mucho”, culminó.

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