Día 18: La historia canina de Scotty

Ha pasado algún tiempo ya desde que misteriosamente se llenaron de colores mis días. Siempre soñé con un momento como este, aún me pregunto cuál fue el hada madrina que cumplió mi gran deseo; mis papás lo llaman cuarentena y junto a ellos, sentado en la sala, he escuchado en las noticias humanas que algo pasa en el mundo entero. No sé exactamente de qué trata, pero, solo espero que todos mis amigos al igual que yo estén disfrutando desde sus hogares este delirio.

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¡Hola, un placer! Mi nombre es Scotty, un poodle con cabellos de oro de 2 años de edad, puedo decir que soy orgullosamente venezolano y de mi hermosa ciudad de Valencia. Cuando llegué a mi casa mis padres Dayana y Roberto me recibieron con muchísimo cariño y realmente me sentí muy feliz; al pasar el tiempo cada uno se ocupó en sus trabajos u otros compromisos, que vale acotar, quería acompañarlos para que no fueran solitos pero siempre me dijeron que era mejor que me quedara resguardado en casa con mi pelota de goma y mi rico cereal con sabor a carne y pollo, sin embargo, no dejaba de pensar en ellos y siempre planificaba cómo recibirlos de la manera más eufórica del mundo entero para que a pesar de su cansancio recordaran que aquí estaba yo esperándolos con mucha alegría.

Todo cambió en los días de Scotty

Así pasé un gran tiempo de mi vida, pero, este año ha sido un poco raro la verdad porque aunque comenzó con la rutina que les expliqué anteriormente, en estos últimos meses he notado gran preocupación en mis papás. Comenzaron a usar una rara máscara de tela que tapaba sus narices y bocas que además me parecen muy lindas, también, usaban guantes y lavaban con gran frecuencia sus manos. Yo no entendía por qué actuaban de esta manera de un momento a otro, lo que les puedo decir es que nombraban mucho a un señor llamado coronavirus y una señora no sé si su esposa llamada cuarentena.

Scotty, la historia de un perro en cuarentena
Foto: Andy Cordero

Poco a poco vi como cada día pasaban más tiempo conmigo. Ya la soledad no era mi mejor compañera. Los tenía días enteros para mi solito y así darles mucho amor. Yo no sé si esto pasa con mis vecinos, la verdad no he salido más a la calle a saber de ellos porque mis dueños no me han querido pasear más pero espero de todo corazón que sí porque es la mejor sensación del mundo. No tengo claro qué pueda estar pasando con los humanos pero me encanta la idea de que pasen más tiempo con nosotros, de atendernos y darnos también la oportunidad de descargar tanto amor acumulado.

Estoy seguro que mi hada madrina escucho mis súplicas, espero que vuelvan pronto a sus trabajos porque no quiero verlos más con sus caritas de preocupación pero si algo puedo asegurarles es que ha sido el mejor capítulo de mi vida.

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