Salario mínimo o «salario de hambre»

Según el Art. 91 de la Carta Magna Venezolana, el Estado debe garantizarle un “salario mínimo vital” tanto a los trabajadores del sector público como a los del privado, a su vez, el salario deberá ser ajustado anualmente al costo de la canasta básica. Genera profunda tristeza la situación de los trabajadores del sector público, de maestros y médicos que perciben un salario insuficiente, que en ningún sentido los remunera con base en su importante función para la sociedad. Dicho flagelo es el resultado de una política económica equívoca que ha disuelto el poder adquisitivo de los venezolanos. 

Crisis económica y opacidad en los anuncios del salario mínimo 

Hasta hace algunos años, el Ejecutivo nacional en transmisión de radio y televisión era el encargado de anunciarle a los trabajadores el aumento salarial. Esta situación cambió, principalmente por la profundización de la crisis económica: los expertos advierten que desde el año 2017 el país transita por una etapa de hiperinflación que eleva sistemática e indiscriminadamente los precios de cualquier producto o servicio; paralelamente, se viene incrementando el uso de divisas en el mercado, las estimaciones indican que más del 60% de las operaciones económicas en Venezuela se realizan en moneda extranjera, los economistas categorizan este fenómeno como “dolarización transaccional”. Finalmente, a ello se le suma una recesión económica desde el año 2013 que hoy ubica a la economía con un tamaño similar a la de Haití o el norte de Brasil, zona sumamente pobre.

La nueva opacidad en los anuncios del salario mínimo responde a la agudización de la crisis económica que se resume en la perdida dramática del poder adquisitivo de los venezolanos. El régimen sabe que ningún aumento salarial, que efectivamente pueda anunciar, será suficiente para mitigar la precaria situación de los trabajadores públicos. El problema económico de Venezuela es estructural, por lo que es necesario un programa macroeconómico de largo plaza para aliviar progresivamente la dramática crisis económica. Otro elemento importante que da cuenta de esa opacidad es que, al Ejecutivo nacional no le conviene anunciar públicamente esos aumentos con el nivel de apoyo popular que tiene, si lo hace estaría arriesgándose que su popularidad (Menos del 20% según Datanálisis) bajen más.

Recientemente se realizó un nuevo aumento salarial, insuficiente por supuesto, y hasta los momentos no se sabe con certeza en cuanto quedó debido a la gran opacidad, algunos medios (como El Pitazo) establecen que el nuevo aumento ubicó al salario en 1.200.000. Dicho monto a duras penas alcanza para comprar un cartón de huevos por lo que no aliviará las pésimas condiciones de los trabajadores públicos ni de los maestros. 

Carnet de la Patria y El Petro no alcanzan

Por si la situación no fuera ya preocupante, los trabajadores deben tramitar un carnet para que cuando le convenga al régimen le sea entregado un bono que es igual de insuficiente que el salario mínimo. Lo anterior responde a una política de control social, que busca la sumisión absoluta de los ciudadanos. A ello se le suma, el supuesto anclaje del salario mínimo a El Petro, en el año 2018 el régimen anunció esa medida; es decir, que, si fluctúa la cotización del Petro, a su vez, sube o baja el salario mínimo. Decisión que se convirtió en promesa pues no se aplicó, mientras que El petro quedó siendo una entelequia sin ningún asidero en la realidad económica del país. 

Los venezolanos no se rinden

Las reacciones luego del aumento salarial no se hicieron esperar, los sindicatos de maestros, médicos y trabajadores petroleros rechazaron vehementemente la medida; el descontento fue articulado en una gran protesta nacional realizada este miércoles 18 de noviembre. En casi la totalidad de los estados hubo movilizaciones. Pese a la hiperinflación, a la crisis de servicios públicos, y al impacto de una emergencia humanitaria compleja, los trabajadores no se rinden y siguen movilizados buscando mejoras en sus reivindicaciones laborales. Si existe un factor que ayudará a la sociedad venezolana en los próximos meses, y quizás años, es la manifestación pacífica para reivindicar sus derechos.

Por: Ricardo Martínez

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