Refugiado venezolano en España habló de las cicatrices que le dejó Ramo Verde

Sergio Contreras es uno de los pocos casos que tiene atribuido formalmente la condición de refugiado venezolano con derecho a asilo en España, en donde sólo hay 140 personas con esta categoría, de 94.000 solicitudes de asilo. Pero, ¿cómo llega Contreras a recibir esta condición? Su experiencia en la cárcel militar de Ramo Verde, es más que suficiente para que el país europeo lo acogiera a él y a su familia. 

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Refugiado venezolano en España

El 29 de marzo de 2017, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó la decisión 156 con la que se instala la Asamblea Constituyente, la cual le da el poder total al régimen de Nicolás Maduro. Esta medida ocasionó una avalancha de manifestaciones a nivel nacional por parte de la oposición. Durante cuatro meses, Venezuela vivió una de las épocas más tristes dejando más de 127 muertos y miles de heridos. Además de centenares de casos de torturas, violaciones de los derechos humanos, detención de estudiantes y presos políticos. El Gobierno reafirmó la violación a la libertad de expresión que se vivía en el país y que aún pervive. 

Muchos son los protagonistas de estas manifestaciones. Sin embargo, los más de 5.000 detenidos arbitrariamente, según el Foro Penal, pueden confirmar el abuso de poder que se vivió en el 2017 y las cicatrices que esto dejó en sus vidas. Sergio Contreras, abogado y ahora refugiado en España desde hace tres años, es calificado como preso político, injustamente, luego de ser detenido en Caracas mientras se dirigía, junto a dos señoras de 60 años, a uno de los puntos de encuentro de las marchas, en La Candelaria. 

“Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) comenzaron a golpear a las señoras y con un megáfono, comencé a gritarle a los medios de comunicación que se encontraban en el lugar. Les pedía que grabaran las caras y nombres de los funcionarios que notablemente estaban violando los derechos humanos. El comisario Duque, ordenó que me detuvieran y más de 10 hombres me arrastraron por el piso. Me golpearon y me desgarraron el músculo femoral de la pierna derecha, sin mediar palabras me dieron una golpiza”. Narró el refugiado venezolano Contreras.

En ese momento, Sergio era Director del área digital del Diario El Nuevo País y trabajaba en el despacho de la Vicepresidencia de la Asamblea Nacional. Con este perfil encajaba perfectamente para ser enjuiciado y encarcelado por el Régimen, como preso político.

Luego de estar detenido en la sede de la PNB y ser violentado y humillado innumerables veces, lo entregaron al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en donde lo torturaron para que confesara conexiones y delitos que no había cometido. 

El rostro más oscuro del Régimen venezolano

“Los policías de la PNB son absolutamente violentos, son indescriptibles los métodos y cosas espantosas que son capaces de hacer. Siempre recuerdo a un funcionario de nombre Burbana, con las técnicas más agresivas, violentas y violatorias de DDHH. En el Sebin intentaron grabarme 14 videos que incriminaran a diputados, entre ellos a Freddy Guevara, Luis Florido y a la diputada Gaby Arellano. Querían que yo dijese una historia que les conocía y que junto a ellos estábamos planificando una rebelión militar. Me negué y tuvo consecuencias que ya te puedes imaginar”, aseguró el ex preso político.  

“Me parecía inconcebible que estos actos sean ejecutados desde un venezolano a otro»

Posteriormente se enteraron del perfil de Contreras y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) lo solicitó. Lo trasladaron en la madrugada y pudo observar cómo forzaban las actas de los detenidos y presenció qué redactaban en la de él. “Incluyeron armas, explosivos, municiones, con las que supuestamente cinco señoras de 60 años y mi persona, íbamos a tomar la Comandancia General de la Naval para de allí generar una rebelión militar y cambiar la forma republicana del país”. Expresó el refugiado venezolano.

El ex preso político recalcó la agresividad con la que los funcionarios del Sebin y Dgcim, ejecutaban las torturas, las cuales no sólo buscaban quebrar la dignidad humana, sino también el espíritu. “Me parecía inconcebible que estos actos sean ejecutados desde un venezolano a otro, la agresividad con la que maltrataban, parecía que fuesen realizadas a un enemigo de guerra de un país contrario”.

Contreras estuvo preso por dos meses. Durante este tiempo lo trasladaron desde la PNB, el Sebin, Dgsim, hasta terminar en la cárcel militar de Ramo Verde. Tuvo un juicio expedito y pasó a ser el primer caso imputado por la Fiscalía Militar General, juzgado ante la corte marcial por delitos militares como supuesto militar activo y finalmente ser enviado a Ramo Verde. 

«Ahí estuve par de meses, siendo sometido a cosas terribles»

“En el juicio, la jueza primero de control del circuito judicial penal militar de Caracas, si no me equivoco Carolina Hernández, violando todos los principios de la legalidad, no tuvo ningún miramiento a mi condición de civil. Violentó al principio del juez natural y me envió a la cárcel de máxima seguridad militar de Ramo Verde. Ahí estuve par de meses, siendo sometido a cosas terribles. A las visitas en la madrugada del Dgsim donde golpeaban y torturaban a todos los presos como yo y militares.

“Fui testigo de la noche en que el Capitán de Navío, José Ramón Boston Silva y su segundo, sacaron a golpes en la madrugada al General Raúl Isaías Baduel, quien se resistía a ser trasladado en la noche. Esa fue la última vez que estuvo allí, después lo desaparecieron durante meses y estuvo encerrado en una celda de castigos en La Tumba”.

Vivencias de Leopoldo López

Además, comentó su experiencia al ver tan de cerca las vivencias del ex alcalde Leopoldo López, de Fernando Albán, ex político torturado hasta morir, quien posteriormente lo lanzaron de un décimo piso y de los 13 primeros tenientes que estaban siendo víctimas de torturas tras escaparse de Ramo Verde.

“Es una experiencia que me permitió ver el rostro más oscuro del estado venezolano ejerciendo terror de estado para destruir las bases de la democracia. Esto para silenciar a cualquier ciudadano que estuviese en contra y para ejercer de una forma desproporcionada todo el peso de un país en contra de ciudadanos”.

Sergio atestiguó estar detenido en una misma celda junto a otras 86 personas y que el alimento que recibían. “No era apto para el consumo de nadie”. Lo que él podía ingerir era gracias a la comida que le llevaba su esposa, a quien por suerte dejaban pasar. Las cárceles venezolanas se convirtieron en un conjunto de sedes de tortura, equivalentes a la máxima violación de derechos humanos que se puede distinguir en América Latina. 

“En Venezuela no podrá existir un destino democráticamente feliz si Ramo Verde, la sede del Sebin, el Helicoide y La Tumba no son clausuradas y convertidas posteriormente en una suerte de museo de derechos humanos”.

Luego de recalcar la importancia de no permitir que sean olvidadas todas las víctimas que pasan por estas cárceles. “Honrando el dolor de esas personas, de sus familias y de toda la sociedad, es nuestro deber histórico”.

Como ex preso político y refugiado, Contreras no dudaría en volver a una Venezuela democrática

Tras vivir una de las experiencias más traumatizantes de su vida, Sergio Contreras afirma no sentir rencor hacia los que lo torturaron. “Yo recuerdo nombres y rostros, pero no siento rencor por nadie, por ninguno. Me ha tocado ayudar a varios de ellos desde aquí desde España y lo he hecho sin dudar. La justicia es de Dios y creo que tenemos que usar todas estas terribles situaciones para fortalecer nuestro carácter.

Debemos entender lo que sucede cuando no se preserva a la democracia. Tratar de usarlo para crecer como ciudadano y poder ejercer tu ciudadanía de una forma virtuosa y nos permita construir nuevos destinos para Venezuela”. Expresó el refugiado venezolano.

“Lo he conversado con otros ex presos políticos y hay un consenso en que nosotros no tenemos rencor por el carcelero, por el que nos torturó, por el que nos arrancó una uña o por el que nos golpeó en la cabeza con un fusil, esa gente es innominada, por quien si tienes que tener miramientos es por la dictadura venezolana.

Yo le atribuyo la responsabilidad a la dictadura venezolana, pero no inculpo a un policía con un salario miserable que al no cumplir con una orden termina preso. No estoy justificándolo, simplemente digo que yo, Sergio Contreras, no albergo ningún tipo de rencor en contra de ninguno de ellos”, agregó. 

«La mejor forma de vengarse, es ser opuestos a quienes te hicieron daño»

Contreras, como ex preso político y actualmente refugiado venezolano en España, hace énfasis en todo lo que aprendió con estas experiencias. Como servidor público y ciudadano venezolano, no dudaría ni un segundo en regresar a su país a ayudar a reconstruirlo. “Para que más nunca se viole un derecho humano y que ninguna familia tenga que pasar la humillación de visitar a un familiar injustamente preso”. 

“La mejor forma de vengarse, es ser opuestos a quienes te hicieron daño. Yo me considero un hombre de nación, creo en mi país y quienes tenemos esa convicción lo único que nos motiva es una visión edificante de nuestro país, de nuestra realidad y de nuestra sociedad.

Todo lo que no sea edificante para los nuestros, para nuestra república, no sirve de nada. Es solo un bolso pesado que llevas a cuestas y que no sirve de nada”. Concluyó.

Por: Mónica Dos Anjos Pinto

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