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75 años salvándonos de nuestro propio infierno

Al segundo secretario general de Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, se le atribuye una de las mejores definiciones de la organización iniciada hace 75 años en San Francisco. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) “fue creada no para llevar a la humanidad hasta el cielo sino para salvarla del infierno”. Ese infierno en el que se encontraba en 1945 generado por los estragos de la Segunda Guerra Mundial que se resume en lo que ahora conocemos como genocidios, violaciones sistemáticas a los derechos humanos, uso desmedido de armas de destrucción masivas, caos y violencia. 

En su 75avo aniversario, Naciones Unidas sigue manteniéndose entre el cielo y el infierno al atravesar por problemas globales dentro de un cambiante orden mundial. De hecho, la pandemia de la COVID-19 ha conseguido entreabrir las puertas de un infierno diferente, a tal punto que el actual Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, ha advertido que el coronavirus representa la mayor amenaza para la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial, especialmente por las consecuencias económicas, sociales y ambientales que se pronostican. En ese sentido, vale la pena preguntarse ¿Cuál es el verdadero alcance de las Naciones Unidas?

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Importancia subestimada de la ONU

Es común escuchar críticas dirigidas hacia la efectividad de las Naciones Unidas, principalmente al rol protagónico que desempeñan los Estados más poderosos que forman parte como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, además de la falta de recursos y el enfrentamiento constante entre Estados Unidos y China, o Estados Unidos y Rusia, así como las tensiones y frustraciones de los países en vías de desarrollo, entre otra. Todo parece apuntar a que el mundo está cambiando pero no para mejor.

Sin embargo, no se puede negar que la ONU es la representación más certera de soft power por la metodología que utiliza para mediar y negociar, poniendo a la disposición herramientas principalmente diplomáticas para la resolución de conflictos. A esto se le suma la creación de una hoja de ruta que contiene 17 objetivos orientados a la construcción de un mundo sostenible, más humano, más ecológico, más cercano al cielo.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible

Estos 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen el compromiso más importante adoptado por los Estados miembros de la Asamblea General, basado en los principios fundamentales del organismo como lo son la igualdad soberana de sus miembros y la búsqueda de la paz y la seguridad internacional. A pesar de no ser legalmente vinculantes, los ODS incluyen acciones tanto para los países desarrollados, como para aquellos que están en vías de desarrollo, que van desde la erradicación de la pobreza hasta el consumo sostenible, sin dejar a un lado una importante carga ecológica en pro del medioambiente. 

Bajo el lema “El futuro que queremos, las Naciones Unidas que necesitamos: reafirmación de nuestro compromiso colectivo con el multilateralismo” solo queda mirar con ojo crítico pero mente abierta el trabajo que desarrolla esta organización, desde el purgatorio en el que se encuentra la humanidad.

Por: Elina Guerrero

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