Militarización de la seguridad: ¿Necesidad o riesgo?

Las tareas de seguridad y las tareas de defensa del Estado-Nación son objeto de constante confusión y vinculación práctica tanto por el ciudadano común como por parte de quienes se sitúan en la cúspide del poder político. En el caso del ciudadano esta confusión y a veces vinculación, los inhibe del reclamo y exigencia de espacios de libertad, esto al convertirse el desempeño de la tarea de la seguridad -reforzada por el empleo de las fuerzas armadas- en herramientas de coacción, representando así un riesgo para la salvaguarda de derechos y libertades.

Militarización

Pero también, desde el poder político puede materializarse una vinculación práctica que oscila entre ser una necesidad, pero también un riesgo. Esta vinculación práctica que ejecuta el poder político sobre las tareas de seguridad y las tareas de defensa se expresa como un movimiento periódico, similar al del péndulo, entre lo que pudiera ser un riesgo para las democracias, pero también una necesidad que emerge de los actuales efectos de la pandemia de la COVID-19. 

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Expresiones más comunes de la militarización de la seguridad 

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 demandan mayor actuación policial para el cumplimiento de las medidas de aislamiento, demandan mayor presencia policial en las calles para la ejecución de los toques de queda, así como otras acciones que en la mayoría de los casos de manera natural vienen a ser ejecutadas por órganos policiales. Sin embargo, el colapso hospitalario, la dificultad para contener a las personas en sus hogares cumpliendo la cuarentena, y el mantenimiento del orden interno en general demandan de mayor cantidad de efectivos en las calles.

Es a partir de este clima de carestía cuando se recurre a las Fuerzas Armadas y su capacidad logística para coadyuvar en el cumplimiento de estas tareas. Sin embargo, aunque en muchas fuerzas armadas exista un componente de fuerza denominado Guardia Nacional con competencia para mantenimiento de orden interno en situaciones excepcionales, no debe confundirse con los excesos materializados respecto a la utilización de oficiales, suboficiales o tropa profesional, y tropa, en tareas de seguridad ciudadana, orden interno, y hasta seguridad vial. Un aspecto que circunstancialmente es una necesidad, pero que a largo plazo puede representar una amenaza.

Militarización de la seguridad. Posible amenaza para la democracia.

El individuo de armas de cualquiera de los componentes de fuerza en un cuerpo castrense es adiestrado durante toda su formación y constitución de la autoimagen del militar para hacer la guerra y neutralizar al enemigo. Mientras que un funcionario policial posee en su formación técnicas y hábitos que posibilitan su interacción con los civiles-ciudadanos de una nación, y de esta forma se privilegie el respeto de los derechos civiles, pero también se exija el cumplimiento del deber dentro de un marco de tolerancia. Tolerancia esta última que es forjada en este tipo de funcionario.

Es a partir de este contraste de formaciones cuando se puede comenzar a presumir que el empleo excesivo de funcionarios castrenses en labores de seguridad atenta contra la salvaguarda de derechos consagrados en el ordenamiento jurídico, que a su vez son pilares fundamentales de nuestro sistema democrático. Todo lo anterior se fundamenta en el hecho cierto de que un militar está entrenado para la guerra y su uso excesivo en tareas del ámbito civil rayan en el peligro de trasladar pautas de relación propias de lo interno de la organización militar, ergo una lógica vertical y por mandato, que quebrante derechos y libertades ciudadanas.

La militarización de la seguridad. Una necesidad para garantizar el aislamiento 

Sin duda alguna, en la gran mayoría de los Estados ha sido efectiva la instrumentación de las fuerzas armadas para la contención de los contagios de la COVID-19 habida cuenta su capacidad logística para instalar hospitales de campañas, para hacer aún más notable el poder coactivo del Estado frente a aquellos que no se adhieren a las medidas de cuarentena, y para coadyuvar en las labores de seguridad habituales. Hay que recordar que sobre muchas sociedades siguen influyendo muchos de los problemas que ya estaban en sus respectivas agendas públicas como: la delincuencia, el narcotráfico, la pobreza, grupos armados, y todos deben ser atendidos.

Es por ello que en este clima teñido por la Covid-19 la militarización de la seguridad es una necesidad que merece ser satisfecha para garantizar el orden y distribuir tareas y/o permitir liberar a los cuerpos de seguridad de algunas labores para ser efectivas en otras. Claro que lo anterior debe estar ojo avizor por parte del poder político, debido a que se corre el riesgo de rayar en la no distinción de los roles, generando un efecto permanente y una normalización de este desempeño de tareas, en medio de lo que es una situación excepcional. 

¿Por cuál camino transitamos y a donde pudiéramos llegar?

Actualmente el camino que transitamos carece de visibilidad porque luchamos contra un enemigo invisible y aún los esfuerzos de los Estados se mantienen volcados hacia disminuir la propagación del virus. Sin embargo, al no delimitar de forma tajante el espacio del y lo militar dentro de esta esfera civil muy bien pudiera traer graves daños a la democracia al no tratarse con la suficiente rigidez el tema asociado al control civil sobre el sector militar, atenuando de esta forma algunas libertades, e incluso generando posibilidades de la incursión de los militares en política.

Por: Richard Mayora

One response to “Militarización de la seguridad: ¿Necesidad o riesgo?

  1. La actual GNB, fue creada en, por el General Eleazar López Contreras, siendo Presidente, cómo FUERZA ARMADA DE COOPERACIÓN, con el propósito de ser un componente de auxilio,en lo concerniente al orden civil de la República, organización con funciones en.Aduanas,cooperación, en cuanto al orden público que corresponde a entes civiles. No fue creada para confrontar a grupos para militares ni ejercer acciones de carácter militar como ahora le has asignado.

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