El humor y sus límites necesarios

Las limitaciones bajo las cuales se debería regir el humor, tal como lo ha expresado Laureano Márquez, responden a lo largo del tiempo al conjunto de principios morales de cada época. Con ello podemos decir que en efecto el humor tiene límites y estos se configuran a partir del contexto temporal en el que se desenvuelve.

Si bien existen posiciones que parten del hecho de que mientras haya risa hay humor, existen otras en donde se establece que pese a que la risa es un elemento indispensable para la existencia del mismo, este también requiere del cumplimiento de algunas variables para manifestarse con toda su esencia.

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En nuestra actualidad, especialmente en Venezuela por sus condiciones políticas, el humor se ha convertido en un código de comunicación relevante. Dado que permite interpelar al poder mitigando los riesgos de coacción, ataques o represalias (al menos en su magnitud). Y cuando el humor interpela al poder – salvo quienes lo ejercen en caso de que descifren el mensaje – nadie se siente ofendido.

Caso hipotético

Ahora bien, volviendo a la premisa que esboza que la risa es el único elemento que valida la existencia del humor, existen varias consideraciones a tomar en cuenta. Las que podrán demostrar sus debilidades a través del siguiente caso hipotético:

Imaginemos que desde el  ejercicio del poder político, como en efecto en oportunidades sucedió, se generan comentarios con la intencionalidad por parte de los actores que lo emiten. Esa de despertar risas ante su auditorio y que además estos vayan dirigidos a descalificar o satirizar a un sector de la sociedad. Representado por quienes adversan  a estos actores. Y que además esta acción logre su cometido ante la audiencia, es decir, genere risa. (Indistintamente de las razones que la motiven: muestra de compromiso y  aceptación ante el líder, convicción con el mensaje, etc).

Manifestación humorística

Para quienes plantean que la existencia del humor se sustenta solo en la risa, quizás estaríamos en el caso anterior ante una manifestación humorística.

Sin embargo haciendo referencia a la teoría de la superioridad, cuyo exponente es Thomas Hobbes (1677) quien afirmó que nos reímos “cuando nos sentimos repentinamente superiores a otra persona, a un grupo social o a nosotros mismos en el pasado». Al que también Fry (1968) hizo un aporte al considerar que “el que cuenta chistes adquiere cierta superioridad por sobre los que lo escuchan. Ya que logra confundir y sorprender a los otros con el remate final del chiste”.

Podemos ver que la superioridad a la que se refieren los autores se produce por el efecto que genera el acto de contar el chiste, y no es jamás de forma contraria. Como lo es contar “chistes” desde un estadio de superioridad otorgada por el ejercicio del poder (sea cual sea su fuente de legitimidad). En donde incluso el emitir comentarios con la intención de generar risas a partir de la burla sobre un grupo minoritario o vulnerable es considerado abuso de poder. Esto, más allá de las condiciones democráticas del régimen en cuestión.

Con base a lo anterior podemos afirmar que la expresión humorística, para efecto serlo, amerita más allá de recibir la risa como feedback, que quien la exprese no lo haga desde alguna posición de poder. Mofándose de la realidad de grupos minoritarios o vulnerables.

Asimismo a medida que el humor se expande entre la sociedad como un código referente de comunicación, han de aparecer nuevos límites debido al hecho de que aumenta su importancia y su influencia en comportamientos y conductas. Pese a que no sea la intención propia del humorista.

Sobre los límites

Estos límites van a estar orientados a la abstención de emisión de expresiones que transgredan a grupos minoritarios o vulnerables. Al menos que se forme parte de uno de estos, es decir, se tenga la suficiente autoridad moral. En este caso por pertenencia al grupo para gozar de la potestad de hablar con crudeza, sarcasmo y hasta de forma satírica sobre algún tema vinculado a la realidad específica de alguno de estos.

Complejidades del humor

Es menester destacar que las complejidades en torno a las críticas al humor en nuestros tiempos responde también a que se han multiplicado los canales por donde se divulga. Ya no es necesariamente el bar en donde quienes acuden a un show de comedia, pueden tolerar ciertos mensajes por la misma caracterización del ambiente. Hoy en día con la intensificación de las relaciones sociales a través del internet y las redes sociales, cualquier mensaje con connotaciones de humor puede ser visto por cualquierarazón. Razón por la que la responsabilidad a la hora de emitirlo debe estar presente en todo momento y tomar en cuenta las recomendaciones anteriores.

Por: Ayrton Monsalve

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