Labor de Alimenta la Solidaridad se ve comprometida por congelación de cuentas bancarias

Como «una bendición de Dios», así describen las madres colaboradoras y los vecinos beneficiados a los comedores de la organización Alimenta la Solidaridad. Organización que tienen instalados desde hace cinco años 11 comedores en donde atienden a 890 niños, a varias mujeres embarazadas y a personas con algún tipo de discapacidad.

En un reportaje realizado por el el diario Crónica Uno, se dio a conocer cómo esta labor se ha visto afectada a partir la congelación de las cuentas bancarias de la ONG.

Foto cortesía

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«¿De dónde vamos a sacar la comida para el día de mañana?», citan sobre la constante interrogante que se hacen a diario los colaboradores de Alimenta la Solidaridad. Cuyos voluntarios son personas de la comunidad, padres, madres y abuelos de los mismos niños que se benefician con un plato al día.

“Estamos apelando a la solidaridad de las madres. Ellas nos mandan arroz, harina, pasta, lo que puedan y aquí completamos. Saben que los centros no pueden cerrar porque aquí por lo menos consiguen las proteínas. Muchos niños cuentan con esta comida, la única que hacen en el día”, dijo Gabriela Vegas, quien se encarga de mantener la organización social con actividades deportivas, recreativas y de recuperación de espacios en la zona.

En la comunidad todos están apoyando esta labor -continuó Gabriela- pero entendemos que no podemos exigir más porque todos tienen necesidades, a nadie le sobra comida. Sin embargo, ha sido bastante reconfortante que se sumen y colaboren a pesar de todo. Eso dice mucho de la necesidad de que los centros sigan abiertos. Hasta colaboran cuando se acaba el gas.

Allanamiento a Alimenta la Solidaridad

El pasado 24 de noviembre una delegación identificada como Policía Nacional contra la Corrupción allanó la antigua sede ubicada en El Rosal. Al mismo tiempo, la ONG recibió la noticia de que sus cuentas fueron congeladas por órdenes de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban).

“Estas acciones comprometen seriamente las operaciones de los comedores y ponen en riesgo la atención de niños venezolanos y sus familias en comunidades vulnerables. El hostigamiento busca criminalizar las actividades de ayuda y asistencia a las comunidades. Amenazando así a miles de mujeres comprometidas con trabajar por su comunidad, y cuyo objetivo no es otro que tratar de contener las gravísimas consecuencias para la salud, la nutrición y la convivencia social de la situación humanitaria que hoy padecemos», expresó en ese momento el director y fundador de la ONG, Roberto Patiño vía Twitter.

 

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