La Universidad de Los Andes celebra sus 235 años

La Universidad de Los Andes (ULA) hoy 29 de marzo celebra sus 235 años. Por motivo de la cuarentena debido al COVID-19 los actos protocolares se suspendieron. Sin embargo, eso no es razón para dejar tan importante conmemoración a un lado.

La comunidad ulandina decidió realizar la celebración mediante la interacción de las redes sociales. Con la etiqueta #ULA235enCasa a través de la cuenta @ula_venezuela.

Ahora es noticia:

Con la intención de que trabajadores, profesores, alumnos y egresados compartan el mejor momento que han vivido en la universidad. Algún recuerdo profesional o emocional como el acto de grado, la presentación de la tesis, promociones e inclusive el primer día de clases.

“Es un día para darle visibilidad a la importancia de la educación, resaltar el valor de la formación académica y a los ulandinos que hoy hacen su aporte a la humanidad”, reseña la cuenta en sus redes sociales.

Por otro lado, al ser una casa de orígenes católicos, la eucaristía en conmemoración no podía faltar. Por eso siguiendo las medidas de seguridad y prevención a la pandemia la universidad en alianza al seminario Buena Aventura realizaron una misa de acción de gracias.

Está fue oficiada por el Excmo. Mons. Luis Enrique Rojas Ruiz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida. En honor al aniversario y en nombre del Equipo Rectoral se invitó a la comunidad merideña a participar desde sus hogares a las 11:00 am,  por la Televisora Andina de Mérida (TAM) y por las FMs ULA 107.7 y Éxito 100.9.

Tradiciones

En cuanto las tradicionales palabras del Rector Mario Bonucci han sido difundidas por cadenas en WhatsApp:

“No imaginó Fray Juan Ramos De Lora el impacto que tendría su obra. La cual, tras 235 años, ha tocado de alguna manera la vida de cientos de miles de personas. Ha influido en el desarrollo de un país, cuyos ciudadanos se han regado por el mundo, llegando así alrededor del planeta entero.

A lo largo de su historia, la Universidad de Los Andes experimentó múltiples cambios, procurando adaptarse a las necesidades de cada etapa.

Buscando siempre brindar al país, ciudadanos capacitados para enfrentar los retos que cada circunstancia ha planteado. Además, la Universidad ha sido una institución multiplicadora de la esperanza pues el hecho educativo es, en esencia, un acto de esperanza. Nadie acude a un aula de clase sin la ilusión de ser mejor.

Cambio y esperanza. Dos palabras que debemos tener muy presentes en este momento.

Durante los últimos años los venezolanos hemos estado inmersos en la lucha por recuperar la democracia y la libertad plena de nuestra nación.

Una lucha que nos ha cambiado, llevándonos a adaptarnos para sobrevivir con dignidad.

En ese proceso, por ejemplo, la diáspora nos enseñó el valor de un abrazo, las constantes injusticias nos han llevado a convertirnos en defensores de Derechos Humanos, la escasez nos ha hecho valorar cosas que antes, por cotidianas, podían pasar desapercibidas: un plato de comida, un medicamento, un hogar.

Hoy Venezuela está desnuda. Hemos aprendido que las riquezas naturales no significan nada sin la oportuna acción humana. Sin visionarios capaces de sembrar el petróleo, el oro, el gas, los diamantes. Y hemos comprendido, además, que la riqueza no significa nada si no está blindada por valores como respeto, solidaridad y honestidad.

La Venezuela desnuda y humillada espera que sus buenos hijos la volvamos a vestir de grandeza, y es allí donde está nuestra oportunidad.

En este contexto hemos visto como en la Universidad de Los Andes aflora talento y compromiso. Vemos como muchos profesores siguen con su labor formadora, mientras que empleados y obreros comienzan a asumir compromisos académicos frente a la carencia de docentes. Todo con el firme propósito de no dejar morir la esperanza de esos jóvenes que llegan cargados de ilusión.

Cuando me hablen de esperanza yo les hablo de la Universidad de Los Andes que todos ustedes conforman.

Con orgullo, vemos a nuestros egresados alrededor del mundo comprometidos con la lucha contra el COVID19. Aportando, cada uno desde su áreade conocimiento, lo cual resalta la urgente necesidad de detener años de políticas destructivas contra las universidades venezolanas. Es el momento de unir esfuerzos.

Construyamos una universidad para reconstruir un país a partir de la razón que emana del estudio y la reflexión”.

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