La historia de la independencia y el valor de los vencidos

La comprensión histórica del proceso independista de Venezuela se ha centrado de forma primordial y casi exclusiva, en el relato y la narración desde la perspectiva y experiencia de los vencedores “los patriotas” de esta gesta, su participación, acciones y vinculación con el momento bélico de las batallas, desdibujando y opacando la voz, las acciones e ideas de los vencidos. Lo que generó y aun produce una historia a medias, como lo expresó el historiador Tomas Straka (2002). Son contadas como pocas las investigaciones y trabajos historiográficos que buscan analizar esta época desde un visión más global, comprensiva y abierta donde se incluyan la experiencia de ambos bandos, sus constructos ideológicos y fundamentos.

La que ha sido denominada como “historia nacional” o incluso “oficial”, ha inclinado siempre su balanza sobre los pasos de los patriotas, quienes lucharon, apoyaron e implantaron la separación de Venezuela y otros países respecto a la corona española, lo que significa mostrar solo una cara de la realidad. Pues también existió el otro bando, los realistas quienes, en apoyo a la causa del rey, se apuntalaron y lucharon por el mantenimiento de su dominio en esas tierras.

¿Cómo se ha ignorado a los vencidos en la historia?

Sin embargo, esta narración hasta cierto punto romántica, ha significado una comprensión a medias de los hechos, no siendo del todo real incluso. Ya que, si bien se asumió la buenaventura de los patriotas y lo positivo de sus acciones, el negar la visión de quienes fueron su oposición, es borrar la identidad, los nombres y las caras de aquellos que también formaron parte del proceso, personajes como Feliciano Montenegro y Colón y el marqués Francisco Rodríguez del Toro, dan cuenta de cómo aquellas luchas no fueron entre bancos “irreconciliables” sino entre hombres, tan humanos que dudaron, se contradijeron, llenos de valor e ideas pero también de angustias y sentimientos.

Y aunque conocer y comprender sus ideas quizá no produzca un cambio sustancial en la actualidad o en la concepción de las cosas, de seguro si brindará la posibilidad de comprender mejor de dónde venimos, porque el proceso de independencia y la posterior formación nacional se dio con tantos tropiezos.

Sin embargo, lo más común siempre ha sido asumir un tipo de “historia operativa” como lo menciona Straka, que intenté defender la causa independentista, justificar la separación del imperio español, para poder crear conciencia nacional y un estado unificado; por lo que se defendió siempre la separación y rechazo de las ideas realistas. Negando una verdad muy importante para la época, sobre “el carácter impopular de la revolución, la reacción mayoritaria contra los cambios republicanos, la falsedad del mensaje patriota y el carácter ilegítimo del proceso”. Además de las críticas que con toda justeza merece el mal gobierno republicano, que en los años próximos a la independencia acabo con la mediana paz que existía en Venezuela.

Nuestra conciencia histórica requiere el reconocimiento del otro….

Esto produjo entonces, la ausencia de comprensión del proceso histórico de forma amplia y verídica ya que, mediante la negación u apocamiento del otro, se minimizó el aporte y peso que tuvieron los realistas en todo momento. Como sugirió por ejemplo un estudio de Francisco Alfaro (2016), donde reseñó que muchas de las personalidades del banco realista, no fueron desterradas del país, sino que se reinsertaron en la vida nacional; en parte, porque realistas y patriotas compartían ideas liberales similares, coincidentes en varios puntos como la valoración del individuo y de su racionalidad, el rechazo al absolutismo y el cuestionamiento a verdades sagradas.

Por lo que gran parte de lo que sucedió en la época, es producto sincrético de la idea y acciones de ambos bandos. Y representa parte sustancial de nuestra historia.  Sus creencias, sus representantes, son también dignos de mostrar y estudiar, simplemente las voces del realismo no deben ser opacadas por haber sido derrotados o porque sus visiones no tienen ningún tipo de respaldo en la actualidad. Porque un reconocimiento de lo que somos, pasa por identificar al otro, al diferente, al que es parte de la oposición.

Con lo cual se promueve de forma directa la inserción en la conciencia histórica nacional, de un proceso independentista complejo, imperfecto, conflictivo y plural. Como de hecho lo es toda la histórica republicana de Venezuela. Y la compresión más exacta de lo que somos, con una visión amplia y real sobre nuestra historia. 

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