La Gran Colombia: más cerca a la utopía que a la factibilidad

Si la Gran Colombia existiese hoy, sería la décima nación más grande del planeta. Con casi 100 millones de habitantes y 2,5 millones de kilómetros cuadrados de territorio. Geopolíticamente ubicada con una posición estratégica en el norte de Suramérica, se especula un posible desarrollo económico prometedor que la elevaría como potencia en la región.

De hecho, según los datos del Fondo Monetario Internacional del 2020, la sumatoria del Producto Interno Bruto (PIB) nominal de las cuatro naciones que la integraron: Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela es de 588.911 millones de dólares. Lo que posicionaría a la República de Colombia (nombre real del proyecto integrador) en el tercer lugar en América Latina. Solo después de Brasil y México.

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Muy buena la idea, pero el proyecto fracasó: La Gran Colombia

Aunque la unificación de Colombia duró sólo 11 años (1819-1830) es vista como un hito de camino a la formación de la nacionalidad de estos cuatro países. Mismos que han tenido una vida independiente de grandes logros, pero también tormentosa.

En el caso particular de Venezuela, tierra natal del Libertador, es hoy en día uno de los países más pobres, violentos e inseguros de América Latina. Lo que motivó un proceso migratorio atípico que satura a los países vecinos. Desatando miedo, odio y/o rechazo hacia el pueblo venezolano conocido como sentimiento “antivenezolano” o “venezolanofobia”.

Según una encuesta publicada por la revista colombiana Semana, en marzo de 2019 el 41% de los migrantes venezolanos habían sufrido discriminación o rechazo por su nacionalidad. Si lo pensamos tomando en cuenta que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) asegura que son más de 4 millones de venezolanos y venezolanas viviendo en el exterior, la cantidad de personas afectadas resulta abrumadora.

Si compartimos origen, ¿por qué tenemos tantos problemas con la xenofobia?

Esta situación nos llama a recordar las causas de la separación de La Gran Colombia en 1830. En las que comúnmente se señala la crisis económica posguerra, la extensión del territorio y la presencia de caudillos. Pero que deja a un lado un factor decisivo que pareciera haber pronosticado la eterna rivalidad entre los colombianos y los venezolanos. Y es que, aunque existían (y existen) múltiples similitudes en las costumbres, intereses y carácter de las poblaciones, los habitantes nunca llegaron a sentirse colombianos.

Pues, pareciera que el único que verdaderamente sintió que Colombia sería Gran Colombia fue su padre, Simón Bolívar.

Por Georgelina Guerrero

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